Meta ≠ Alphabet

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Excélsior Rofrigo Pacheco

Una de las noticias corporativas más importantes de 2021 la dio Mark Zuckerberg el jueves con el cambio de Facebook a Meta y una de las referencias más comunes que se dieron en los análisis fue hacer una comparación con el anuncio de Google en 2015.

Hace poco más de seis años, Google dio conocer que cambiaría su estructura corporativa haciendo un paraguas que se llamaría Alphabet bajo el que quedó Google con sus negocios y plataformas centradas en la publicidad, como el motor de búsqueda, YouTube, PlayStore, etcétera y otra parte quedó en Other Bets, donde acomodaron los moon shot projects, que son proyectos muy innovadores de poca rentabilidad inmediata, pero de alto potencial. En el tercer trimestre de 2021, Other Bets representó apenas 0.5 por ciento de los ingresos de la compañía.

El cambio de Facebook a Meta es distinto por dos razones: la primera es que no sólo se trata de una reorganización corporativa, mediante la cual Facebook quiere hacer un paraguas bajo el que se incluye una nueva unidad llamada Facebook Reality Labs y, otra unidad que que se llama Family of Apps, donde se encuentran Instagram, Facebook, Whatsapp, Messenger en otros, en realidad se trata de una nueva filosofía bajo la que se mueve el conjunto de la organización.

La segunda razón es que el cambio se da en el contexto de la crisis de opinión pública más aguda que ha tenido la compañía, con filtraciones internas que han evidenciado muchos errores graves, pero, sobre todo la urgente necesidad de tener un asidero externo que le permita a Facebook gestionar los problemas que conlleva tener varias plataformas que, en conjunto, son utilizadas por 3,580 millones de personas, prácticamente la mitad de la humanidad. 

  • El concepto del metaverso no es nueva para Mark Zuckerberg, desde que compró a Oculus Rift en marzo de 2014 tenía la idea de que la próxima gran revolución del internet sería la realidad virtual y por ello pagó dos mil millones de dólares por Oculus. En aquel entonces, Facebook tenía menos de la mitad de usuarios de los que tiene hoy y, por consiguiente, no tenía el nivel de escándalo que hoy la acompaña, Cambridge Analytica se encontraba a dos años de distancia en el futuro y el Go fast and break things todavía era aceptable, aunque unos años después las cosas se romperían terriblemente.

También es cierto que legisladores demócratas y republicanos así como algunos medios de comunicación han colocado a Facebook como el origen de todos los problemas de esa sociedad y el ejemplo más exagerado es la responsabilidad que le asignan a Instagram de la salud mental de las adolescentes.

La intensidad de los cuestionamientos a los que está sometida Facebook hacen que la apuesta del metaverso sea muy arriesgada; por un lado, en el corto plazo logra cambiar la conversación y hoy en lugar de hablar únicamente de las filtraciones la discusión se pondera con el Metaverso, sin embargo, al hacerlo en esta coyuntura de escándalo el concepto puede quedar ahogado en medio del descrédito de la compañía.

Una opción más conservadora habría sido esperar a cambiar la narrativa de Facebook por lo menos en los siguientes 12 o 18 meses y a partir de ahí lanzar el metaverso.

En cinco años veremos si la osadía de Zuckerberg al presentar el Metaverso fue una genialidad o un error colosal producto de la impaciencia. Lo que está muy claro es que el cambio Facebook-Meta no tiene mucho que ver con el cambio Google-Alphabet.