México debe definir una agenda de trabajo en Inteligencia Artificial: Juárez Mojica

Durante un foro organizado por la UNAM, los especialistas coincidieron en que la IA puede generar un impacto social positivo en el país si se adopta según las necesidades y con un plan de trabajo

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En opinión del Comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Javier Juárez Mojica, no hay dudas acerca de la pertinencia y la conveniencia de adoptar la Inteligencia Artificial (IA) en México, pues se ha vuelto una tecnología de propósito general con potencial en ámbitos diversos como el transporte, la impartición de justicia, la salud o la prevención de desastres.

No obstante, en el país aún se debe definir cuál será la agenda de trabajo para avanzar en IA, trazar una meta y el camino para lograrla, con base en principios y estándares, destacó durante un foro organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Huawei y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Juárez Mojica resaltó que la nación tendría que contar con una figura que articule las iniciativas y la agenda para impulsar la Inteligencia Artificial, así como en los Emiratos Árabes Unidos ya hay un Ministerio en la materia.

Para poder propiciar más oportunidades, tanto sociales como económicas, mediante la IA, el investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, Luis Enrique Sucar, agregó que los países, en especial México, deben preocuparse por facilitar las condiciones para el desarrollo del mercado interno de IA.

Arma de doble filo

La IA se ha convertido en una tecnología capaz de mejorar la calidad de vida de las personas desde múltiples sectores, como la salud o la educación, pero al mismo tiempo se trata de una herramienta que puede ser usada para el control social, señaló María Josefa Santos, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

En el caso de los migrantes, la IA se ha aplicado en el control fronterizo para contener la entrada de personas indocumentadas a través de sistemas de reconocimiento facial o la supervisión de los movimientos de los individuos, lo cual alerta sobre el uso ético de esta tecnología y sus implicaciones.

Sin embargo, al mismo tiempo existen proyectos enfocados en adoptar la Inteligencia Artificial para ayudar a los grupos de migrantes a encontrar empleos en los diferentes países donde se encuentran, o incluso buscan prevenir desplazamientos de la población y brindar apoyo humanitario.

Debido a esta ambivalencia, en la que la IA puede ser un arma de doble filo, la especialista puntualizó que la tecnología “debe estar contextualizada culturalmente”, para generar bienestar social e impactar en la vida de las personas de manera positiva.

Santos detalló que la Inteligencia Artificial puede propiciar cambios significativos en las sociedad y las economías si los sistemas se diseñan desde una perspectiva cultural y social. Por ejemplo, en el campo la IA ha permitido desarrollar la agricultura de precisión y la agricultura inteligente, con el fin de mejorar los cultivos, la producción y afrontar los retos alimentarios.

En tanto, Sucar agregó que otro de los riesgos que trae consigo la IA es la pérdida de empleos en áreas de trabajo que se están automatizando. Pero, apuntó, se compensará con la apertura de nuevas plazas relacionadas con otras tareas más especializadas.