El Mundo-Ángel Jiménez

En el año 2018 Microsoft sumergió un centro de datos en las islas Orkney, cerca de la costa escocesa, un pequeño tanque cilíndrico de 12 metros de longitud y 3 de diámetro con 864 servidores. Conocido como Proyecto Natick, el experimento trataba de demostrar la viabilidad de centros de datos sumergibles. Dos años después lo ha rescatado de las profundidades y ya hay un veredicto.

BAJO DEL MAR

La hipótesis de Microsoft es que un contenedor sellado en el fondo del océano podría proporcionar formas de mejorar la fiabilidad general de los centros de datos. En tierra, la corrosión por oxígeno y la humedad, fluctuaciones de temperatura y los golpes de las personas que reemplazan componentes acortan la vida útil de los centros de datos.

Pero en un entorno controlado y enfriado de forma pasiva, como el fondo del océano, un centro podría ser mucho más fiable. Microsoft de hecho no sólo sumergió este cilindro completamente sellado sino que eliminó también todo el oxigeno en el interior, llenándolo exclusivamente con nitrógeno para tratar de alargar la vida útil de los componentes.

MENOS ERRORES

El resultado ha sido muy satisfactorio. Uno de los mayores problemas a los que tenía que hacer frente Microsoft eran los previsibles fallos de los servidores. En un centro de datos convencional pueden ser sustituidos en cuestión de horas, pero en una instalación como esta no hay forma de hacer el cambio de un componente defectuoso.

En dos años, sin embargo, de los 864 servidores sólo fallaron ocho, una octava parte de los registrados en un grupo de control instalado en tierra firme. El contenedor estaba en muy buen estado a pesar de las fuertes corrientes marinas de la zona, con sólo una pequeña capa de algas y percebes en el exterior que se pudo limpiar fácilmente.https://www.youtube.com/embed/lBeepqQBpvU

Todo el proyecto se alimentó además de energía solar y eólica cosechada en las propias islas Orkney. “El Proyecto Natick ha demostrado que los centros de datos se pueden operar y mantener refrigerados sin aprovechar los recursos de agua dulce que son vitales para las personas, la agricultura y la vida silvestre”;, señala Ben Cutler, el responsable de proyectos especiales de la empresa.

SOLUCIÓN DE PROXIMIDAD

Más de la mitad de la población mundial vive a 200 kilómetros de la costa. Poner los centros de datos bajo el agua cerca de las ciudades costeras haría que los datos viajasen distancias más cortas que las que ahora separan los núcleos de infraestructura de la red.

Gracias a esto se podría conseguir una menor latencia a la hora de ver vídeos o jugar a juegos de forma remota. Microsoft cree que este tipo de centros de datos podrían permanecer sumergidos durante cinco años, alimentados al 100% por energías renovables, y emerger sólo pasado ese plazo para realizar tareas de mantenimiento, si fuesen necesarias. Realizar la inmersión o recuperar estos centros apenas lleva un día de trabajo.

Durante estos dos años la potencia de cálculo del centro de datos del proyecto Natick ha estado dedicado al programa de computación distribuida Folding@home, que recrea las dinámicas de las diferentes proteínas con el objetivo de encontrar nuevos medicamentos y terapias. Eso quiere decir, también que en lo últimos meses dedicó parte de su capacidad de cálculo a la búsqueda de posibles vacunas contra la Covid-19.

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