Muere Sir Clive Sinclair, padre del Spectrum

Sinclair será recordado como un genio que llevó a los hogares una tecnología más asequible que sería el germen de los ordenadores personales

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El Mundo-Ángel Jiménez de Luis

Clive Sinclair falleció ayer en Londres a los 81 años de edad. Será recordado como el padre de toda una generación de ordenadores, especialmente del ZX Spectrum, que sirvieron como inspiración para la creación de los ordenadores personales.

En 1972, Sinclair inventó la primera calculadora que podía llevarse sin problemas en el bolsillo. Se trataba de la Sinclair Executive, un pequeño dispositivo de menos de 100 gramos de peso con un precio que hoy, teniendo en cuenta la inflación, superaría los 1.000 euros.

Aún así, era la mitad de barata que la competencia de la época, y mucho más compacta. Se convirtió en todo un éxito. Al año de lanzarse, Sinclair Radionics, su primera empresa, fabricaba ya más de 100.000 unidades al mes.

Sólo este invento habría bastado para añadir su nombre al panteón de los inventores británicos pero hoy es casi una nota al margen de una brillante carrera llena de altibajos que rivalizaría sin problemas con la de Steve Jobs, Elon Musk o Bill Gates.

Ingeniero autodidacta (Sinclair rechazó ir a la universidad a pesar de sus excelentes notas y talento para las matemáticas y la física), tuvo que combinar en sus inicios la pasión por la electrónica con el periodismo para poder pagar sus primeros desarrollos.

Su mayor contribución llegaría en la década de los 80. Los primeros microprocesadores asequibles comenzaban a llegar al mercado y a Sinclair se le ocurrió comenzar a vender kits de electrónica para que los estudiantes pudieran aprender a sacarles provecho.

Pronto se dio cuenta de que desarrollando estos kits un poco más, podría fabricar un ordenador personal a un coste muy inferior al que tenían los modelos que empresas como Commodore o Acorn comenzaban a vender en los hogares británicos.

En 1980 nacía el ZX80 y, un año después, el ZX81, dos ordenadores que enseñaron a programar a toda una generación de desarrolladores de aplicaciones y juegos.

Su tercera máquina fue la más icónica. En abril de 1982 lanzó el ZX Spectrum, con 48 KB de memoria. El ordenador, con sus características teclas de goma, se convirtió en un éxito instantáneo en Europa y Japón por su bajo precio, pequeño tamaño y extensa colección de juegos y programas disponibles.

Sinclair consiguió amasar una enorme fortuna gracias a estos ordenadores y su próximo objetivo fue revolucionar el transporte. En 1983 creó la empresa Sinclair Vehicles Ltd. con el objetivo de lanzar un vehículo eléctrico, el C5.

Llegó al mercado dos años después, pero fue un absoluto fracaso. Era caro y su diseño, parecido al de un triciclo de juguete, no convenció al público británico.

El fallo obligó a Sinclair a vender su división de ordenadores a uno de sus competidores, Amstrad. Más tarde, en 2010, el inventor trataría de revivir la idea de un vehículo personal eléctrico con un prototipo bautizado como X-1, pero que no llegó a ver la luz.

A pesar de su pasión por la electrónica y la miniaturización, y el éxito de sus creaciones, Sinclair no era un gran fan de sus propios productos. Su hija asegura, por ejemplo, que a pesar de haber inventado una calculadores de bolsillo, prefería hacer las cuentas con una regla de cálculo.

Fue también una de las voces más críticas con la idea de la inteligencia artificial. En más de una ocasión llegó a pronosticar que el desarrollo de una inteligencia de propósito general superior a la humana supondría el fin de la especie.