No hay avances en la ONU sobre el uso de armas autónomas letales

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El debate en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el uso y desarrollo de armas autónomas no ha presentado grandes avances. En la reunión en Ginebra, los países miembros de la Convención sobre Armas Convencionales (CCW) no pudieron ponerse de acuerdo y decidieron continuar las conversaciones en los próximos dos años.

Los diplomáticos de la ONU expresaron su decepción porque “los próximos dos años se desperdiciarán en conversaciones vagas en lugar de trabajo legal concreto”. Según ellos, la principal razón para el desacuerdo fue “Rusia diluyendo el contenido de la agenda y empujando hacia atrás en todos los frentes, mientras desarrolla su ejército de robots hasta 2025”.

Las armas autónomas son tecnologías como aviones no tripulados, tanques y otra maquinaria controlada por una computadora que funciona con sistemas de Inteligencia Artificial (IA) y programada para seleccionar y atacar objetivos, sin control humano.

A nivel de la ONU, al menos 28 gobiernos exigen la prohibición de las armas de IA, mientras que Estados Unidos y Rusia han bloqueado cualquier movimiento para formar acuerdos legalmente vinculantes sobre armamento autónomo.

Otras grandes potencias militares, como China, Israel, Corea del Sur y el Reino Unido, también están compitiendo para desarrollar sistemas de armas autónomos.

Asia

Cabe destacar que China se ha mantenido tímida en estas discusiones, que han tenido lugar al menos una vez al año desde 2014. Sus delegados contribuyen con el mínimo y, a menudo, envían señales ambiguas sobre su posición. Han llamado a los robots asesinos una “preocupación humanitaria”, pero han intervenido para diluir el texto que se debate.

Por el contrario, Mary Wareham, coordinadora global de la campaña para detener a los robots asesinos, ha instado a otro gigante asiático, Japón, a que se posicione como líder en la campaña de prohibición del desarrollo de sistemas de armas.

La Unión Europea adoptó una postura contra los “robots asesinos” el año pasado, cuando el Parlamento Europeo aprobó una resolución que pedía una prohibición internacional del desarrollo, producción y uso de armas autónomas.

Sin embargo, los expertos señalan que el desarrollo tecnológico podría haber progresado demasiado para implementar una prohibición total, por lo que deberían debatir medidas regulatorias.