La Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC, por sus siglas en inglés) emitió un fallo donde argumenta que T-Mobile y Sprint deben detener su fusión hasta que ésta decida si la aprueba o no, luego de que los operadores estadounidenses celebraron el 1º de abril el cierre de la transacción.

Al tener subsidiarias en California, las compañías están sujetas a la regulación estatal, así que proclamaron victoria antes de tiempo, saltándose la votación del 16 de abril de la Comisión, afirma el organismo.

En contraparte, los proveedores inalámbricos han señalado a la CPUC que carece de jurisdicción para seguir retrasando el acuerdo, lo que además representaría riesgos financieros para las firmas. En el anuncio del 1º de abril, T-Mobile previó que podrían surgir litigios después de que la Comisión concluya su revisión del contrato.

T-Mobile y Sprint enfrentaron una serie de obstáculos para concretar su fusión, pues, aunque ya habían obtenido las aprobaciones regulatorias del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de la Comisión Federal de Comunicaciones, un bloque de 14 estados se oponía a la transacción, al considerar que afectaría a los consumidores y a la competencia en el mercado.

Los líderes del grupo opositor eran los fiscales de California y Nueva York, quienes abandonaron la batalla legal luego de que un juez federal dio luz verde al convenio, y gracias a que obtuvieron ciertos compromisos de cobertura 5G de la entidad combinada.

Sin embargo, la CPUC quiso seguir estudiando la transacción y tiene la intención de que las empresas se comprometan a ofrecer banda ancha al hogar donde 5G esté disponible en California, ampliar la disponibilidad de servicios de descuento y otros requisitos con los que no están conformes T-Mobile y Sprint. Ahora es el único regulador que podría retrasar los planes de la entidad combinada.

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