El segundo semestre de cada año marca el inicio de las consultas públicas para la definición de temáticas y proyectos de las agendas regulatorias TIC.

En el caso específico del sector de telecomunicaciones, estamos acostumbrados a las consultas en torno a la competencia, la promoción de la inversión, la calidad y la protección de usuarios. Estos han sido los pilares estructurales de las agendas regulatorias, no obstante, en los últimos años se han transformado para incorporar nuevas temáticas acordes con el dinamismo del sector; hoy sector convergente de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.  

Los nuevos protagonistas en las agendas regulatorias, sin duda, son los capítulos enfocados en la innovación en regulación y la transformación digital del regulador. Asimismo, la promoción de la digitalización en los procesos de los proveedores de redes y servicios de comunicaciones, en especial las transacciones con los usuarios.

En los últimos años, la innovación en aspectos regulatorios ha incluido mecanismos alternativos de regulación. Uno de los reconocidos en la actualidad son los “sandbox regulatorios”, dentro de los cuales resalta el de Corea del Sur, que extendió el mecanismo no sólo para el sector Fintech sino para otros servicios de la economía, integrando TIC y habilitando áreas especiales libres de regulación o con exenciones regulatorias específicas.

Colombia también ha dado el paso en el sector de telecomunicaciones y postales con el primer sandbox en estos servicios en 2021, al igual que el regulador francés que, con la ley de 2018, quedó habilitado para fomentar la experimentación y la innovación en servicios de comunicaciones.

Se espera en los próximos años que más reguladores a nivel mundial se arriesguen a experimentar e innovar para lograr nuevos y mejores resultados en el proceso de conectividad y digitalización.

Las recomendaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) han sido clave para este propósito, recomendando no sólo la innovación en los mercados, también en la labor regulatoria propiamente dicha, todo ello enmarcado en la quinta generación de regulación a partir de la colaboración y la confianza en la madurez de los mercados.

Tanto el kit de herramientas de la UIT como el roadmap de cooperación digital de la ONU dan cuenta de la necesidad de reenfocar las estrategias y las herramientas regulatorias de cara a la innovación, el cierre definitivo de la brecha de conectividad, la construcción de una sociedad digital integral y la utilización de las tecnologías emergentes en la consolidación de nuevos derechos digitales.

Es por ello que el punto de la digitalización del regulador y del sector han llevado a incorporar nuevas iniciativas regulatorias tendientes a habilitar herramientas tecnológicas que faciliten las relaciones entre operador-usuario que simplifiquen la labor regulatoria de los diferentes organismos.

Este tema abre nuevos debates que deben ser considerados y que en los próximos años irán definiendo reglas claras para el uso de tecnologías como la Inteligencia Artificial, la Analítica de los datos, Blockchain y otros.

Por otra parte, surge el debate en torno a los derechos de los usuarios de telecomunicaciones  y postales, especialmente sobre el aprovechamiento de tecnologías emergentes como Inteligencia Artificial, Big Data, respuestas automatizadas, atención 100 por ciento virtual, debido a  las implicaciones del proceso de digitalización en estos sectores y la flexibilidad necesaria por parte de la regulación.

Temas relacionados con digitalización de la información sobre parrilla de canales, facturación, personalización de la red Wi-Fi, procesos de suspensión, cesión y terminación del contrato, información sobre características de los servicios contratados, información y programación de visitas, activación de servicios de roaming internacional, cortes, ciclos, proceso de facturación en general demuestran que la transformación digital en el sector de telecomunicaciones se está acelerando.  

Incentivar este tipo de iniciativas y permitir que la regulación dinamice tanto la innovación como la digitalización, abre las puertas a nuevas discusiones y posibles reglas de protección que hasta la fecha no se han profundizado en la regulación.

Fenómenos como el trabajo remoto, la transformación digital de profesiones y oficios, entre otros, se suman a la digitalización de la regulación y de los proveedores del servicio, y a la definición de nuevos derechos digitales de los usuarios.

Derechos como el de acceso no discriminado a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y a Internet en específico, un posible “derecho a un mínimo vital de Internet” o derecho a la conectividad, son los primeros en la discusión, considerando que un poco menos de 50 por ciento de la población aún se encuentra excluida de las tecnologías digitales en el mundo (ITU, GSMA, WEF, World Bank, 2020).

Por otra parte, surgen nuevos derechos como el de la supervisión humana de la Inteligencia Artificial, la robótica y el Big Data. La Unión Europea propuso un marco de integridad, un marco ético y además diez requisitos (Cotino L., 2019): responsabilidad, gobernanza de datos, diseño centrado en los usuarios, robustez, fiabilidad y exactitud.

Asimismo, en las regulaciones sobre protección de usuarios hay que considerar la decisión jurídica automatizada y el derecho a no tener ese tipo de respuestas, o por lo menos las condiciones de los nuevos contratos electrónicos (Bauzá, 2019).

Finalmente, otros derechos que deben ser analizados en las agendas regulatorias de usuarios son el derecho a una identidad digital, que tenga en cuenta la voluntad de los ciudadanos, la seguridad digital y la actualización de los regímenes de protección de datos

Asimismo, las reglas sobre discriminación algorítmica que regulen los procesos de identificación y el tratamiento individual y colectivo de los datos. Y quizás el más polémico de todos los derechos en esta era digital: “el derecho a desconectarse”, si se considera que a nivel mundial aún existe consenso sobre la prevalencia de la voluntad de los ciudadanos a la hora de decidir su nivel de digitalización, principio que se enmarca en el modelo de consenso existente en la gobernanza de Internet (Internet Governance Forum , 2019).

Son muchos los retos y los temas en debate, pero lo cierto es que las agendas regulatorias TIC seguirán transformándose y estableciendo nuevos pilares hacia la innovación regulatoria y la transformación digital de los reguladores, los regulados y, lo más importante, los usuarios.