Se completó la primera parte de la investigación realizada por la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), la cual concluyó que el Impuesto de Servicios Digitales (DST, por sus siglas en inglés) de Francia discrimina a las compañías estadounidenses, además de ser incompatible a los principios de la política fiscal internacional.

En específico, la investigación indicó que el impuesto francés discrimina a compañías digitales como Google, Apple, Facebook y Amazon, además de ser inusualmente costoso para estas empresas por apuntar a los ingresos y no a las ganancias, por ser retroactivo y por el propósito de penalizar a dichas empresas de tecnología.

El embajador Robert Lighthizer advirtió que “la decisión de la USTR envía una señal clara de que Estados Unidos tomará medidas contra los regímenes fiscales digitales que discriminan o imponen cargas indebidas a las empresas estadounidenses”.

De hecho, la administración de Donald Trump no se hizo esperar, y está proponiendo aranceles sobre las importaciones francesas por un valor de 2.4 mil millones de dólares en productos como el queso, lápiz labial, bolsos y el vino espumoso.

Francia se ha defendido y aseguró estar en contacto con la Unión Europea para que, en caso de nuevos aranceles estadounidenses, exista “una respuesta europea, una respuesta fuerte”, indicó el Ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, a Radio Classique. Añadió que “este no es el comportamiento que uno espera de Estados Unidos con respecto a sus principales aliados, Francia y Europa en general”, porque lo que se busca evitar un patrón de “sanciones y represalias”.

Un funcionario francés aseguró que su país disputará los hallazgos de la Agencia de Comercio, repitiendo la afirmación de París acerca de que el impuesto digital no está dirigido específicamente a las empresas tecnológicas estadounidenses. “No renunciaremos a los impuestos” de las empresas digitales, concluyó el funcionario.

El impuesto francés de un 3 por ciento se aplica a los ingresos de los servicios digitales obtenidos por empresas con más de 25 millones de euros (27.86 millones de dólares) en ingresos franceses y 750 millones de euros en todo el mundo.

Pero esto no acaba ahí, ya que la USTR investigó el impuesto francés bajo la Sección 301, misma disposición que se investigó el año pasado para analizar las políticas tecnológicas de China. Y Lighthizer adelantó la posibilidad de realizar investigaciones similares sobre impuestos digitales en Austria, Italia y Turquía.

El aviso solicita comentarios del público sobre la acción propuesta por la USTR, tanto por los aranceles adicionales de hasta el 100 por ciento sobre ciertos productos, como sobre la opción de imponer tarifas o restricciones a los servicios franceses. Dichos comentarios deben presentarse antes del 6 de enero de 2020 y tendrá una audiencia pública al siguiente día.

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