Open banking o finanzas abiertas

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Excélsior Alicia Salgado

Banorte anunció una alianza estratégica multianual con Google Cloud, el brazo de tecnologías de nube de Google, para trabajar conjuntamente en la transformación digital del banco, que busca personalizar su nueva generación de servicios y productos financieros centrando la oferta en la preferencia y necesidad efectiva del cliente. El cliente al centro, dicen. Un día antes, Santander consolidó su negocio de adquirente en GetNet, propiedad el Grupo Santander (España), para ofrecer servicios de pagos a comercios y empresas.

Todos los días hay novedades de open banking en los bancos comerciales y de APIs o fintechs, que dan cuenta de la impresionante migración digital de los servicios financieros. Sin embargo, la regulación migra, pero a paso de tortuga. En la práctica de open bank de Minsait se levantó un estudio considerando la tendencia de adopción tecnológica y de innovación de las 50 instituciones que integran a la ABM. Una conclusión clara es que hay un acercamiento cada vez mayor entre bancos y fintechs para ofrecer servicios bancarios digitales (banking as a service), un cambio imparable que responde al paradigma financiero y tecnológico más importante del siglo.

En México, se estima que sólo 37% de los 126 millones de habitantes está bancarizado, pero si sólo considera a mayores de 16 años ese dato se eleva al 46 por ciento. En Colombia este índice es de 90%, en España 95% y en Brasil 70 por ciento. La pandemia aceleró la tendencia. En 2020 se registraban abiertas 47 millones de cuentas digitales, y hoy en 43% de las aplicaciones se permite hacer apertura inmediata de cuentas nivel 1 y 2. El 81% de los integrantes de la ABM ofrece aplicaciones móviles, pero algunas son más robustas que otras. El 26% de bancos cuentan con wallets para que los clientes puedan realizar operaciones seguras y administrar sus cuentas, y 6 instituciones bancarias tienen un API marketplace para facilitar el banking as a service a terceros.

Los bancos tienen interfaces para conectarse con los reguladores y supervisores, o con sus filiales, siguiendo la tendencia de las Big Techs y los Big Digital Retailers al poner al servicio de nuevos desarrolladores, sus interfaces para apalancar sus plataformas. El mercado de APIs es el de más rápido crecimiento, con un valor de 763 millones de dólares.

¿Sabe lo que falta? Cambiar la regulación y abrir efectivamente el sistema. A partir del 5 de junio, los bancos tendrán que abrir sus datos y compartir información de productos, servicios, ubicaciones de oficinas y sucursales, tasas y comisiones que ofrece para que las fintech o startups puedan contratarles o ser su agregador. Se supone que en 2022, el sistema también dará a conocer los datos agregados de los participantes bancarios en modelos de open banking, y aunque se desconoce una fecha, se sabe que avanzan los grupos de trabajo de la ABM, Banxico, Hacienda y CNBV. Sólo falta definir quién será el actor que juegue como agregador central de la información que debe obtener la autorización de los clientes.

Y por último, lo más complicado (no hay fecha) es el acuerdo para compartir datos transaccionales de los clientes, el desafío es si los bancos se acostumbrarán a la competencia en un mundo donde ellos siempre han estado y siguen estando sobrerregulados.