Pallete y Slim ‘ceden sitio’ a Telecom Italia en la compra de la brasileña Oi

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La Información-Jesús Martínez

Brasil es uno de los cuatro mercados clave para Telefónica. Así los señaló el presidente, José María Álvarez-Pallete, en el plan de acción que puso sobre la mesa hace ahora un año. Y la compra de los activos móviles de la operadora local Oi va a ser un espaldarazo significativo en sus ambiciones de ganar terreno allí. Pero el primer ejecutivo español y el magnate Carlos Slim han dado algo más de oxígeno a Telecom Italia, el tercer compañero de viaje del consorcio. El grupo italiano ha ganado más peso, igualando algo más el mercado del país. Aún así, la española rozará el 40% de cuota de mercado móvil cuando finalice la adquisición a lo largo del próximo ejercicio.

El mercado brasileño ha estado formado principalmente por esos cuatro rivales en este orden: Telefónica Vivo, con la mayor cuota móvil de todos, Claro, Telecom Italia y Oi. Entre todos ellos sumaban más del 95% de todas las líneas móviles del país, la mayor economía de la región. El cuarto ha estado realmente estancado en los últimos años, desde que se desataran los problemas económicos que acabaron derivando en el concurso que se declaró en 2016. Pese a las dificultades sufridas -y las pugnas entre los accionistas y acreedores- el grupo ha mantenido una base de clientes relativamente importante. En total, Oi tenía en su poder casi un 16% del total de los clientes móviles, hasta sumar 36,5 millones de accesos, según los datos actualizados a finales de octubre por el regulador británico. Ese era el ‘botín’ al que aspiraban los otros tres en la subasta que se sustanció esta semana.

Los detalles de la oferta sí que se habían hecho públicos, pero no la forma de repartirse esos activos. Y ésta no ha sido en base a la cuota que ya controlaban en el mercado, sino que se ha igualado el terreno de juego con un peso mucho mayor en la adquisición de Telecom Italia frente al resto. Es el que más dinero ha puesto sobre la mesa, más del 44% de la inversión con más de 1.170 millones de euros, y también el que mayor número de clientes incorporará en su cartera -14,5 millones frente a los 10,5 millones de Telefónica y los 11,6 de Claro-, según lo comunicado a sus inversores. Esto le permite, en base a la cartera de clientes que tenía a finales de octubre, alcanzar un 28,5% de cuota sobre los 230 millones de clientes móviles brasileños. La operadora española se quedaría con más de un 38% y la filial de Slim con algo más de un 30%.https://e.infogram.com/88ac748f-7ed2-4a5d-a50d-e743c71ee92d?src=embed

Pero no sólo ha tenido la delantera en el lado de los clientes. TIM ha ganado más peso en el lado de las infraestructuras. Por ejemplo, ha sumado 49MHz de espectro radioeléctrico móvil, lo que supone más de la mitad de lo ofertado en la subasta. El resto se lo ha quedado Telefónica Vivo. ¿Qué ha pasado con Carlos Slim? No ha adquirido nada. Hay que tener en cuenta que una de las claves decisivas para este consorcio entre los tres era la regulación de espectro. Existe una nueva normativa en el país aprobada a finales del año 2018, que limita la cantidad de frecuencias que pueden controlar cada uno de los operadores locales. Si el empresario mexicano acudía en solitario iba a superar de largo ese techo.

El otro activo de infraestructura que estaba en juego era el de las torres de telecomunicaciones. Éstas se han convertido en una particular ‘joya’ en plena fiebre del sector. El reparto en este sentido también ha sido desigual, en favor de TIM. El antiguo monopolio italiano se ha quedado con 7.200 torres, es decir, prácticamente la mitad disponibles. Telefónica apenas se ha quedado con 2.700. En el caso de la española se ha ido desprendiendo de algunas de las que tenía en su poder en los últimos años, para vendérselas a su filial de torres Telxius, donde comparte accionariado con el fondo KKR y Amancio Ortega (Pontegadea). En noviembre de 2019 vendió casi 2.000 emplazamientos por 140 millones.

Incógnitas en la operación

El despiece de los activos de Oi ya se ha completado. Y el reparto también. Pero quedan aún incógnitas en el caso de Telefónica. La operadora española no ha querido reflejar en su comunicación oficial cómo tendrá que ser el pago de los 894 millones de euros que ha comprometido en esta transacción, ni cómo lo financiará. Sólo ha informado de que el desembolso se hará en efectivo y al cierre de la transacción. Lo que sí que queda claro es que los analistas destacan no tanto la incorporación de más clientes -y más ingresos, obviamente- sino la reducción de la competencia al convertirse en un mercado de tres. Así lo destacaba en su último informe Barclays: “Vemos la transacción como un punto positivo para el crédito”.

Sea como sea, ese mercado a tres será positivo para Telefónica y permitirá incrementar el negocio en un mercado que se antoja clave para los próximos años. Pero aunque se reduzca el número de rivales, los problemas de la divisa se mantendrán ahí. Unos problemas que han golpeado de lleno a los resultados de la operadora en los últimos trimestres. En los nueve primeros meses, la depreciación del real brasileño ha hecho que la compañía se deje un 24% de ingresos (unos 2.000 millones de euros). “No es una buena noticia, pero también hemos demostrado cómo el impacto se ha reducido en el flujo de caja a 300 millones, incluso con esta depreciación”, defendía ante los analistas la responsable financiera del grupo, Laura Abasolo.

Con la operación de Oi encarrilada, a falta de la previsible opinión favorable del regulador de la competencia (CADE) y de las telecomunicaciones (Anatel), hay otra transacción que Telefónica tiene en una fase final. Se trata de la creación de lo que se conoce en el argot como ‘FiberCo’, es decir, una empresa especializada en la gestión de la fibra. Pretende incluir más de 5 millones de hogares pasados con la red ya existentes (y otros que se construirán en los próximos años). Según aseguraba recientemente el consejero delegado, Ángel Vilá, la operación progresaba bien y ya contaban en octubre con potenciales inversores en una segunda ronda.

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