Panamá | Acelera el uso de los vehículos eléctricos para reducir la contaminación ambiental

Panamá sustenta su discurso en foros sobre el calentamiento global en acciones concretas y fija como meta el año 2030 para lograr sus objetivos, principalmente el de electrificar el transporte para reducir la contaminación.

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Panamá se ha tomado muy en serio el cumplimiento de su compromiso internacional para reducir el calentamiento global, provocado por el cambio climático.

El país no solo se conforma con mantener un discurso comprometido con esta tarea en los foros internacionales a los que acude -como sucedió en la reciente Cumbre Climática de Glasgow- y con ser miembro de la exclusiva lista de solo tres países del mundo que son “Carbono Negativo”.

Estudios científicos certifican que el mayor contaminante del medio ambiente en el mundo es el transporte, con un 25% de los gases contaminantes, mientras que en Panamá la cifra se ubica en 23.7%.

Panamá ha aprobado herramientas para tratar de reducir este alto porcentaje, que además representa en el país el 40.8% del total de las emisiones del sector energía.

El país sabe que un frente importante en la lucha mundial contra el calentamiento global está en el sector transporte, y por ello ha aprobado un paquete de ambiciosas medidas sobre el particular.

Entre ellas, el proyecto de ley que aprobó la Asamblea Nacional para incentivar la movilidad eléctrica en el transporte terrestre, la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENNE), la creación de la Comisión Nacional de Movilidad Eléctrica y los Lineamientos Estratégicos de la Agenda de Transición Energética.

Las cifras son claras sobre el daño ambiental que producen los combustibles fósiles usados para el transporte en el mundo, y particularmente en Panamá.’

“Artículo del proyecto de ley que prohíbe la renovación de concesiones a proveedores de autobuses en Panamá que utilicen combustibles fósiles. Mientras que el artículo 11 de este documento obliga a los propietarios de los buses eléctricos a pintarlos de color verde para identificarlos como consumidores de energía limpia y renovable”.

Cifras de la Secretaría Nacional de Energía sostienen que Panamá importa anualmente unos 22 millones de barriles de petróleo en productos terminados como las gasolinas, diésel, búnker, etcétera, de los cuales únicamente cerca del 10% corresponde al consumo de las plantas eléctricas.

El 65% del consumo de combustibles derivados del petróleo en Panamá se atribuye al casi 1 millón de vehículos automotores, es decir, carros particulares, buses, camiones, motos, etcétera, que circulan por las calles del país.

“Habría que agregar que los vehículos también son los mayores emisores de partículas y otros contaminantes, además de producir otros efectos nocivos para la salud, como el ruido. Si queremos hacer algo para reducir la emisión de estos contaminantes y mejorar la calidad de vida urbana, la prioridad recae en el transporte”, sustenta la Secretaría de Energía.

Incipiente transformación

La era de los autos eléctricos transita en Panamá a una velocidad moderada. Cifras de la Asociación de Distribuidores de Autos de Panamá (ADAP) indican que en el primer semestre de este año se vendieron 145 vehículos híbridos y 25 eléctricos.

Otras cifras de la ADAP destacan que entre los años 2011 y 2019 se registraron en Panamá 218 vehículos eléctricos, 48 eléctricos de batería y 170 híbridos enchufables.