Panamá | Susana Lau: ‘Estamos viviendo en el mundo de los datos; el que tiene la información tiene el poder’

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La Estrella de Panamá Astrid Chang

Susana Lau es ingeniera de software. Tiene una maestría en tecnología de la información y fue becaria de Fulbright (un programa de ayudas educacionales), con el que tuvo la oportunidad de formarse en Estados Unidos. Una vez que regresó a Panamá hace cinco años, Lau decidió abrir una empresa de tecnología llamada Etyalab, que hoy desarrolla aplicaciones web y móviles para compañías.

Además, cuenta con un emprendimiento llamado ‘Mercadito App’ que funciona para conectar a productores con compradores.

Lau comenta que todo esto lo ha podido lograr gracias al esfuerzo de sus padres, quienes llegaron a Panamá hace muchos años provenientes de China y trabajaron arduamente desde su negocio para asegurar su buena formación.

“Mis papás siempre me decían: ‘Queremos darte una buena educación. Recuerdo que desde pequeña los ayudaba en la tienda; siempre enfatizaban que tenía que estudiar para superarme; también me inculcaron el valor hacia el trabajo y el compromiso”, rememora.

En este espacio de MIA Voces Activas, Lau no solo habla de sus emprendimientos, también detalla su participación dentro de Women in Engineering (WIE), donde impulsa programas para motivar a las niñas a tomar carreras Steam (ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas) . Además, dialoga sobre los emprendimientos tecnológicos en el país.

Para usted, ¿cuál es el poder de la educación?

La educación es lo único que te permite salir de tus problemas, sean económicos o de cualquier otra índole, también te ayuda a superarte y a tener éxito. Atesoro mucho la educación, en especial la que me han dado mis padres; a pesar de las dificultades, pude recibir una educación de calidad. Comparto que tuve la oportunidad de estudiar en una escuela privada, mis padres se aseguraron de que estudiara inglés y creo que ambas herramientas me abrieron las puertas para aplicar a becas y formarme en Estados Unidos.

¿Qué la motivó a participar en el campo de la ingeniería eléctrica?

Desde niña siempre tuve el sueño de ser científica. Cuando estaba en la secundaria a punto de decidir qué carrera quería estudiar, ya fuera medicina o biotecnología, en esa última carrera que menciono no había tantos programas u oportunidades a nivel público, así que vi la oportunidad de expandirme hacia otra profesión. En aquel tiempo en Panamá se estaban abriendo empresas de telecomunicaciones, antes solo había una, luego de la llegada de las demás compañías de este sector, pensé que había posibilidades para crecer en este campo y fue ahí donde decidí estudiar ingeniería de software y telecomunicaciones, pero dadas las circunstancias, hoy no ejerzo en esta área; sí llegué a trabajar en una empresa de telecomunicaciones, pero desarrollaba softwares y fue ahí donde empezó a gustarme aún más este área y me especialicé tomando una maestría en tecnologías de la información. Todo esto forma parte del recorrido que me condujo hasta donde estoy en la actualidad.

¿Hoy, cuál es la importancia de la ingeniería?

La ingeniería en general es la que nos permite construir cosas, específicamente en la que yo me desenvuelvo, que es ingeniería de software. Hoy sabemos que producto de la circunstancia que estamos viviendo y el rol que juega la tecnología en nuestra vida personal y en el ámbito empresarial, hay un sinfín de oportunidades para crear como profesionales esas soluciones que ayuden a facilitar las tareas, automatizar procesos y lograr que trabajos repetitivos o mecánicos puedan desarrollarse a través de sistemas, y dejar otras actividades más creativas a los seres humanos. Considero que hay una gran oportunidad en la ingeniería en la cual me desempeño, más ahora que estamos viviendo la cuarta revolución industrial que es la aplicación de productos de inteligencia artificial, robótica y explotación de los datos que llamamos big data. Estamos viviendo en el mundo de los datos y el que tiene la información tiene el poder.

En la actualidad es CEO y fundadora de EtyaLab, una empresa de desarrollo de ‘software’, ¿cómo inició su emprendimiento?

La idea de construir una empresa siempre la tuve, desde que estaba en la universidad; sin embargo, estaba estudiando telecomunicaciones, pero el momento decisivo fue cuando viajé a Estados Unidos. La beca que me otorgaron me dio la oportunidad de estudiar en Silicon Valley, lugar que es la meca del emprendimiento, y estando allá ese año estuve expuesta a muchos eventos haciendo intercambios con otras personas que eran emprendedoras y que trabajaban en empresas unicornio como Google, Facebook, LinkedIn. Esta experiencia me motivó porque vi que, pese a que ellos estaban en buenas empresas y contaban con una estabilidad laboral, estos individuos siempre estaban creando grandes cosas que impactaran a la comunidad y desarrollando empresas con ingresos millonarios que después eran adquiridas por otros.

Mencionó durante una entrevista que luego de fundar su empresa tuvo que generar credibilidad y romper los estereotipos que rodean a las mujeres en el área de la tecnología, ¿cómo fue ese proceso?

Todas sabemos la baja participación femenina en el área de computación; de hecho, las matrículas recientes de la Universidad Tecnológica de Panamá demuestran que menos del 25% de mujeres está inscrito en la Facultad de Sistemas. Es preocupante que pocas mujeres estén interesadas en prepararse en carrera técnicas, especialmente las relacionadas con programación o computación. Hay pocas mujeres que trabajan en este área, incluso en mi equipo de trabajo todos son hombres; sin embargo, a pesar de esa leve representación siento que he tenido muchas oportunidades; sí es cierto que hay quienes no confían cuando ven a una mujer joven liderando una empresa de tecnología, pero reitero que sí hay oportunidades y hoy existen programas dedicados a apoyar a las mujeres en este área e invito a otras mujeres a que se animen.

Supe que desde Women in Engineering (WIE) impulsa programas para motivar a las niñas a tomar carreras Steam, ¿cómo califica el impacto de esta iniciativa?

En mi voluntariado estoy liderando el programa ‘Star’ que es parte de Women in Engineering que pertenece específicamente al grupo de ingenieros eléctricos y electrónicos que, aunque su nombre solo indique ese área, esto abarca muchos capítulos desde la computación, biomédica, entre otros. Aquí hemos estado desarrollando actividades en las escuelas oficiales para los niveles de primaria y secundaria; de hecho, ya lo estamos ejecutando y las inscripciones ya están abiertas desde cuarto y quinto año de secundaria para que ingresen a ‘Star 2.0’ y puedan desarrollar sus ideas de emprendimiento. Queremos impactar a 200 estudiantes; el programa es gratuito, tiene fondos de la Embajada de Estados Unidos y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).“Todas sabemos la baja participación femenina en el área de computación; de hecho, las matrículas recientes de la Universidad Tecnológica de Panamá demuestran que menos del 25% de mujeres está inscrito en la Facultad de Sistemas. Es preocupante que pocas mujeres estén interesadas en prepararse en carreras técnicas, especialmente las relacionadas con programación o computación”.

Hablemos de su otro proyecto, ¿cómo surge la ‘app’ de Mercadito?

Surgió con una visita al antiguo Mercado de Abastos y nos fijamos que había una merma y se estaban perdiendo diversos productos que parecían estar en buenas condiciones, pero los estaban desechando; luego decidimos crear la aplicación. Posteriormente conversamos con productores y compradores y nos dimos cuenta de que los productores no contaban con herramientas para vender su mercancía directamente a compradores y fue así como se nos ocurrió la idea de incorporar dentro de la aplicación un directorio para que los consumidores pudieran contactarse con ellos. En la actualidad, la app les permite a las personas registrarse, crear un perfil, mostrar su producto y ubicación.

¿Qué opina acerca de los nuevos modelos de emprendimientos tecnológicos en el país?

Notamos que en Panamá, a diferencia de otros países de la región, muchos de los emprendimientos son de base tecnológica. La Senacyt ha jugado un rol fundamental en impulsar los emprendimientos de base tecnológica; sin embargo, aquí se podrían explotar otras áreas de emprendimiento, como tecnología agrícola, área de logística y sector financiero.

¿Cómo califica el desarrollo de ‘startups’ en el istmo?

En Panamá hay programas de incubación, es decir, que apoyan a los emprendimientos desde la base, pero no hay programas de aceleración; casi todas las startups que están en el país necesitan escalar y dar ese paso extra para crecer, pero usualmente tienen que hacerlo fuera del territorio nacional ya sea en Estados Unidos, Guatemala, Colombia, donde tienen programas más avanzados. Además, nuestro territorio es pequeño y a cualquier empresa emergente de base tecnológica que quiera triunfar se le hará muy difícil porque el mercado es reducido. Hay que empezar a ver a Panamá como piloto, y luego expandirse para lograr el éxito.

Si tuviera que cerrar esta entrevista con un mensaje de reflexión, ¿cuál sería?

Estamos viviendo tiempos donde la tecnología forma parte importante de nuestras actividades, de hecho, el celular es parte importante de nuestra vida personal como profesionales. Invito a las jóvenes a que estudien una carrera de tecnología, el campo en el que me encuentro es muy amplio y hay muchísimas oportunidades de trabajo. La programación no es solo sentarse en una computadora y estar todo el día escribiendo códigos. Si están en la universidad y quieren solucionar algún problema de la comunidad mediante un emprendimiento, los exhorto a que lo hagan, nunca es tarde para emprender.

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