Varios proveedores de banda ancha, en particular de entidades rurales, le externaron al Comisionado Federal de Comunicaciones, Geoffrey Starks, su principal preocupación sobre la eliminación de equipos de telecomunicaciones de Huawei o ZTE de las redes de banda ancha de Estados Unidos, el cual les costaría más de mil millones de dólares.

Los operadores de banda ancha rurales no cuentan con el presupuesto para eso y les preocupa que los costos de una modernización retrasen el despliegue de las redes inalámbricas 5G.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) tiene un papel vital en la comprensión de los problemas que enfrentan los pequeños operadores rurales, aseguró Dileep Srihari, asesor de la Asociación de la Industria de Telecomunicaciones.

En un taller de la FCC, Starks apostó por una posición fuerte frente al uso de equipos de telecomunicaciones chinos y convocó a una discusión para abordar qué pasará con el equipo que ya está inseparable entre las redes de Estados Unidos. “La seguridad de la red es la seguridad nacional, y nuestras redes interconectadas son tan seguras como sus piezas más vulnerables”, aseguró.

La discusión se aplica a las redes cableadas porque los equipos para ejecutar cables de fibra óptica serán más instrumentales en el funcionamiento de las redes 5G que tecnologías anteriores. El vicepresidente de políticas y promoción de US Telecom, Mike Saperstein, dio su apoyo a las actividades federales de gestión de riesgos para “identificar las amenazas de la cadena de suministro”.

Otros citaron la distinción entre equipos de confianza y proveedores de confianza. Brian Hendricks, vicepresidente de políticas y relaciones gubernamentales de Nokia, aseguró que gran parte del tráfico de 5G y 4G no pasará a través de un núcleo de red, pues la capa de radio de una red móvil es el punto de ataque más vulnerable. Por lo que el problema de despliegue 5G caerá en los pequeños operadores rurales, añadió Hendricks.

Para Jim Lewis, director del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la única forma de eliminar cualquier riesgo sería prohibir por completo el equipo chino, porque “reemplazar” no es sostenible, opinó. Y hacer cualquier cosa que retrase el despliegue de 5G, obstaculizará la economía.

Carri Bennet, asesora general de The Rural Wireless Association, aseguró que reemplazar los equipos, no sólo constaría más de mil millones de dólares, sino que intentar cambiar el equipo de red mientras ésta se encuentra en funcionamiento traería problemas de servicio, incluso para la seguridad pública. Y sugirió comenzar con el monitoreo de redes de operadores por parte de terceros.

Una estrategia de “extracción y reemplazo” de equipos prohibidos traería un “enorme” costo de oportunidad para los operadores rurales que confían en Huawei, explicó Christopher Reno, director de Contabilidad de Union Telephone Company. Travis Russell, director de ciberseguridad de Oracle, informó que al no tener una definición final de cómo sería una red 5G independiente, aún hay tiempo para “encontrar una solución” a este dilema.

1 COMMENT

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here