El Poder Ejecutivo de Perú decretó diversos cambios a la Ley de Promoción de Banda Ancha con el objetivo de propiciar la expansión de Internet a través de la operación de las redes regionales, mientras que a su vez modificó artículos que se refieren a la red dorsal de fibra óptica, cuyo funcionamiento ha presentado varias deficiencias e incluso se está evaluando la salida de su concesionario, Azteca Comunicaciones.

Con los cambios se busca que el modelo regional de fibra óptica no replique los mismos problemas que se han presentado en la red nacional, y resolver el rezago de conectividad en el país. Según datos del Ministerio, en 2018 habían ocho conexiones de Internet fijo por cada 100 habitantes, y a nivel regional sólo existían dos conexiones de banda ancha fija por cada 100 personas, mientras que en el servicio móvil se tenía registro de 76 líneas por cada 100.

La reforma legislativa contempla que el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) puede optar por diferentes modelos de inversión (pública y privada) en la ejecución de los proyectos de redes para conectar con fibra óptica a regiones específicas. Los operadores de estas redes pueden ofrecer servicios finales y también arrendar capacidad a otros proveedores.

También se modificaron elementos específicos sobre la red dorsal de fibra, operada hasta ahora por Azteca Comunicaciones. En primer lugar, se le permite comercializar servicios desde o hacia enlaces internacionales y brindar tránsito IP internacional.

El operador dorsal puede prestar servicio al portador, como lo ha venido haciendo a otras compañías, pero se mantiene la imposibilidad de ofrecer acceso a usuarios finales; a su vez, se le faculta para entregar otros servicios como centros de datos, hosting, housing, nube, plataformas especializadas o puntos de acceso a la red (NAP).

Azteca ha presentado varios tropiezos en su modelo de negocios, especialmente porque no arroja los resultados financieros deseados y su infraestructura está subutilizada. En ese sentido, la reforma a la ley pretende mejorar el retorno de inversión y los avances de cobertura, ya que también se abre la posibilidad de aplicar flexibilidad tarifaria para el operador dorsal y las redes regionales que se conectan a éste.

Después de más de tres años de que el gobierno comenzó sus planes de fibra óptica, se ha señalado que presenta un modelo tecnológico desfasado y no es competitivo. Mientras que el gobierno tiene urgencia por agilizar la implementación de diversos proyectos de banda ancha y fibra óptica, a inicios de 2020 Azteca solicitó terminar el contrato público-privado para operar la red nacional dorsal. De concretarse la salida del concesionario mexicano, tendría que licitar el proyecto y al mismo tiempo mantenerlo a flote para lograr su propósito de masificar la banda ancha.

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