Perú | Tecnología impulsa innovación de la fuerza laboral con nuevos retos

La falta de trabajadores calificados dificulta superar las trampas de la pobreza, señala informe del BID.

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El Peruano

La transformación tecnológica está redefiniendo las ocupaciones y sus tareas específicas. La integración de computadoras y la automatización ya son parte de esta nueva era digital que ha impuesto la tercera revolución industrial.

Las nuevas tecnologías llevarán este vínculo al siguiente nivel a través de sistemas inteligentes y autónomos alimentados por datos y aprendizaje automatizado.

“Estos avances hacen que sea aún mayor el desafío de tener una fuerza laboral formada con habilidades específicas”, señala el documento El futuro del Trabajo en América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Ello, sobre todo, en una región tan rezagada como América Latina y el Caribe, donde la tasa de matrícula en educación postsecundaria en el 2019 fue del 53%, frente al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanzó el 75%.

Flexibilización

Subraya que la creciente necesidad de flexibilizar y agilizar el sistema de formación y las trayectorias educativas de las personas ha derivado en nuevas fuentes de competencia en el mercado de la educación superior.

Por ejemplo, refiere que han surgido distintos modelos de negocio para la educación en línea. Algunas universidades corporativas abiertas al público también han estrenado esquemas de tecnología digital, y se han creado nuevos cursos de capacitación especializados con alta efectividad, como los bootcamps, entre otros.

“El foco está ahora en las modalidades de enseñanza en remoto o híbridas, que alternan educación presencial con educación a distancia mediada por la tecnología”, detalla.

De acuerdo con el documento, se ha reforzado la importancia de los modelos de acompañamiento a las trayectorias de aprendizaje y laborales para evitar ampliar las brechas existentes.

Revolución industrial

Considera que la cuarta revolución industrial transforma el mundo del trabajo.

“Muchas personas han perdido sus empleos, sobre todo aquellos con un menor nivel de estudios. Sin embargo, al mismo tiempo se han creado millones de nuevos trabajos que antes no existían”, se afirma en el documento referido.

Estima que para el 2025 se habrán perdido 85 millones de empleos en el mundo por la adopción de nuevas tecnologías, pero también se habrán generado 97 millones de vacantes que surgirán de la relación entre humanos, máquinas y algoritmos.

En este caso, los especialistas del BID subrayan que la pandemia por el covid-19 ha impulsado estas tendencias, acelerando aún más los niveles de adopción de nuevas tecnologías.

Habilidades

El documento del BID enfatiza que la transformación tecnológica también está reconfigurando la demanda de habilidades.

Por un lado, cada vez más se espera que los trabajadores cuenten con habilidades del siglo XXI, conformadas por importantes competencias sociales como comunicación efectiva, mentalidad abierta, trabajo en equipo, creatividad, resolución de problemas, innovación, pensamiento crítico, adaptabilidad, organización, voluntad de aprender y empatía, entre otras.

Por otro lado, se requieren habilidades técnicas que le permitan a los trabajadores manejar de forma eficaz las tecnologías de vanguardia, como por ejemplo habilidades para el manejo de sensores con inteligencia artificial (como manejo de drones, vehículos autónomos, entre otros); la manipulación de tecnologías emergentes enfocadas en extender las capacidades de los humanos (como biochips, personificación, inteligencia aumentada, inteligencia artificial emocional y otros); o el dominio de análisis de datos o de contenido utilizando técnicas y herramientas sofisticadas.

“Tanto los gobiernos como los empleadores están demandando cada vez más que se disminuya eficazmente la brecha de habilidades, sobre todo en las industrias tecnológicas”, asevera.

De hecho, construir habilidades relevantes para los diferentes trabajos es uno de los retos más importantes que tiene la educación superior en la región para preparar correctamente a los jóvenes para su inmersión en el mercado laboral.

Sin embargo, para que los individuos logren acceder a estas nuevas oportunidades y contribuyan a esta cuarta revolución industrial, los países deben contar con el talento adecuado.

Trampas de la pobreza

De acuerdo con el documento del BID, la falta de trabajadores calificados dificulta la superación de trampas de la pobreza ya que las diferencias en productividad van de la mano con grandes diferencias en salarios, convirtiendo esta brecha de habilidades en un limitante importante para el desarrollo.

De hecho, los mismos empresarios consideran que una fuerza laboral con las habilidades inadecuadas es una importante barrera para su desarrollo productivo.

“Todo esto evidencia la urgencia de que las instituciones de educación superior evolucionen y desarrollen cambios que permitan mejorar el acceso, la calidad y la pertinencia de la formación que ofrecen”, enfatiza.

Esto es necesario tanto para los jóvenes que están próximos a entrar al mercado de trabajo, como para quienes ya hacen parte de la población activa, agrega.

De hecho, las personas que trabajan en ocupaciones altamente automatizables son quienes más requieren de este reajuste (reskilling) o adquisición de nuevas competencias (upskilling), como se ha visto en el contexto de la crisis del covid-19.

Zona de rezago

La región de América Latina y el Caribe se encuentra rezagada con respecto a las demás regiones del mundo.

Por ejemplo, según el Índice global de competitividad y talento, que mide la capacidad que tienen los países para crecer, atraer y retener talento, la región está por debajo de Europa, América del Norte y Asia en todas las dimensiones evaluadas y solo supera tímidamente a África en la dimensión de formación de capital humano.

En la versión 2021, el Índice incluyó una medición de habilidades globales de conocimiento con un enfoque en innovación y liderazgo, incluyendo habilidades avanzadas y talento de alto impacto asociados a tecnologías como la inteligencia artificial y el internet de las cosas.

En esta dimensión es en donde mayores rezagos se observan en las Región de América Latina y El Caribe.