Perú ya prepara la salida de Azteca Comunicaciones de la red dorsal de fibra: Aguilar Reátegui

En vísperas de que la compañía mexicana abandone el ambicioso proyecto de conectividad, el gobierno tendrá que reformular el modelo para hacerlo más competitivo, con el fin de aprovechar la infraestructura para brindar Internet de alta velocidad en todo el país.

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La salida de Azteca Comunicaciones del proyecto de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO) es casi definitiva y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de Perú ya está preparando el proceso, que durará mínimo seis meses, dijo en entrevista con DPL News el Director General de Políticas y Regulación en Comunicaciones de la dependencia, José Aguilar Reátegui.

A finales de diciembre del año pasado, Azteca Comunicaciones presentó una propuesta de adenda al Ministerio para abandonar el proyecto de Asociación Público-Privada (APP) de la Red Dorsal de Fibra Óptica y entregarlo al Estado, luego de que no le arrojara la rentabilidad esperada.

Por medio de una evaluación conjunta, el MTC, el Ministerio de Economía y Finanzas, la Contraloría General, Proinversión y el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) analizaron la solicitud, pero no dieron su aprobación en los términos planteados por la empresa mexicana.

“En este proceso de evaluar la adenda, que se llama evaluación conjunta, el Estado no estuvo de acuerdo ―todas las entidades que hemos participado― porque se estaba viendo un desequilibrio en la asignación de riesgos, entonces se tuvo que rechazar la propuesta. Al día de hoy estamos iniciando un procedimiento de salida, ya se están gatillando todos los pasos; ha sido un poco largo, pero ya se está haciendo”, afirmó el directivo.

Aguilar Reátegui explicó que los próximos movimientos serán enviar un documento a Azteca Comunicaciones con la información acerca del término del contrato, comunicar el proceso al Osiptel, realizar una audiencia pública y, finalmente, el Ministerio tendrá alrededor de un mes más para emitir su decisión final.

Si bien el terreno se está organizando para que la compañía deje la red dorsal, el director puntualizó que Azteca podría tener que quedarse hasta que exista un nuevo operador. También señaló que el marco regulatorio de APP contempla que, cuando hay incumplimiento, el Estado puede designar a un interventor para encargarse de la red por hasta tres años mientras se adjudica de nuevo, el cual podría ser el Programa Nacional de Telecomunicaciones.

¿Un modelo obsoleto?

La RDNFO cuenta con un tendido de fibra de 13 mil 500 kilómetros y es considerado “un proyecto emblemático” por el gobierno peruano, cuyo objetivo es garantizar el acceso universal a Internet de alta velocidad. En 2014, Azteca Comunicaciones suscribió el contrato para operar la red por 20 años. Sin embargo, desde 2018 ya se especulaba que la compañía deseaba abandonarlo.

Cuando nació, la red dorsal era concebida como un proveedor mayorista que daría acceso a infraestructura de fibra a otros operadores sin red propia. En ese tiempo, “la realidad era muy distinta, sólo había fibra óptica en la parte de la costa”, explicó el directivo del MTC.

Al principio, el contrato de concesión era muy cerrado: definía una tarifa fija sin posibilidad de descuentos, aunque un cliente comprara muchos enlaces a largo plazo. El Banco Mundial recomendó al Ministerio reformar la Ley de Promoción de Banda Ancha y actualizar el convenio con Azteca, a fin de darle mayor flexibilidad para operar.

“¿Qué pasó? Al momento que se desplegaba la infraestructura, las empresas privadas dijeron ‘yo también puedo desplegar’, y empezaron a duplicar la red. Y en el 60 por ciento de los nodos hay competencia (…): eso ha quitado competitividad a la red y, además, ellos (los otros proveedores) pueden bajar sus precios, con lo cual, años después, mientras la tarifa de Azteca sigue en 23 dólares, la tarifa de esa zona donde hay competencia está en alrededor de 10 dólares por cantidad; ya no por mega, sino por enlace”, comentó.

Aguilar Reátegui sostiene que “no es que haya fallado, no es que tenga fallas el proyecto en la ingeniería, sino que con el tiempo el diseño del contrato quedó obsoleto”.

En enero de este 2020, el gobierno modificó la legislación de banda ancha con el objetivo de permitir al operador de la RDNFO comercializar servicios desde o hacia enlaces internacionales; brindar tránsito IP internacional; así como proporcionar servicios como centros de datos, hosting, nube, plataformas especializadas o puntos de acceso a la red.

Las nuevas condiciones no persuadieron a Azteca en su intención de renunciar al proyecto, luego de los tres años en los que ha observado la subutilización de la infraestructura y un modelo tecnológico desfasado. Según un informe del Banco Mundial, hasta 2019 únicamente se explotaba aproximadamente el 10 por ciento de su capacidad.

Necesaria, una redefinición de raíz

En opinión de Carlos Huamán Tomecich, director Ejecutivo de DN Consultores, el problema de la red dorsal de fibra no ha sido tarifario, pues no fue pensada para competir con otros proveedores, sino para conectar a las zonas rezagadas del país y abonar al cierre de la brecha digital.

Por ello, propone hacer “una redefinición de raíz del modelo, donde en esencia podamos separar los 13 mil kilómetros de la red dorsal entre los tramos competidos y no competidos”, en busca de que los primeros se entreguen a actores privados y en los segundos el Estado mantenga el esquema original.

“De esa manera, el subsidio será mucho más focalizado, e incluso a nivel per cápita o a nivel de centros poblados el subsidio será mayor al actual, porque ya no tendría que repartirse entre todas las provincias que tiene actualmente la red dorsal”, expuso en entrevista.

Huamán considera que pueden existir las condiciones necesarias para que las empresas se interesen en invertir y operar los tramos competidos. “Por ahí vemos un esquema de salida que tendría que ser diseñado una vez que la solución jurídica, con el concesionario actual, sea totalmente resuelto”, y también serviría para disipar preocupaciones respecto a que el Estado se convierta en un operador de telecomunicaciones temporal.

Además, el consultor expresó que, cuando concluya el asunto jurídico con la salida de Azteca Comunicaciones, “se debe estructurar una mesa de diálogo con el ámbito privado, de manera transparente y abierta, para identificar cuál sería la forma en que esa tremenda infraestructura, a la cual ya se le asignó recursos de todos los peruanos, pueda tener una salida económicamente sostenible”.

Reformular la red nacional de fibra para potenciar su aprovechamiento no sólo exigirá involucrar a los operadores de telecomunicaciones, sino a otros jugadores del mercado que se dedican a la gestión de infraestructura o al mantenimiento de redes, destaca el experto.

Para determinar el futuro del proyecto, Huamán Tomecich puntualizó que “hace falta una actitud de apertura para introducir elementos de innovación que permitan diseñar un modelo a medida con todos los elementos del contexto que rodean a la experiencia de la red dorsal”.

El gobierno peruano ya ha dado algunas señales de que está explorando alternativas para la RDNFO y, asimismo, quiere evitar que las redes regionales de fibra, que se vinculan a la red nacional, reproduzcan los problemas de ésta. Cuando Azteca presentó la adenda para salir del proyecto, la Viceministra de Comunicaciones, Virginia Nakagawa, expresó que se requiere ajustar el esquema a las condiciones actuales, sin olvidar el objetivo de brindar Internet a los desconectados.

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