Pleito irreconciliable por Radiópolis

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El Universal Mario Maldonado

El pleito legal entre la empresa Corporativo Coral, de Carlos Cabal Peniche y Miguel Alemán Magnani, y el grupo español Prisa, por el control de Radiópolis –W Radio, Los 40, la Ke buena– parece irreconciliable.

Los españoles no quieren ya ser socios de los mexicanos, pues consideran que el acto premeditado de intentar tomar el control de la compañía previo incluso a adquirir las acciones que estaban en manos de Televisa representa un acto imposible de conciliar.

El martes pasado, la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República reunió a los equipos legales de ambas partes, como primer paso para intentar dirimir las controversias. De la parte de Coral acudieron el penalista Luis Cervantes y el empresario y cabildero Antonio Navalón, quien por cierto tiene problemas legales con Prisa en España.

Del lado de Radiópolis acudió el abogado César González, del despacho AGPyC, y Jesús Guerra Méndez, vocero y apoderado legal de la empresa.

Se puso sobre la mesa una posible venta de una de las dos partes. La menos interesada en vender es Prisa, fundadora del grupo radiofónico que había venido operando de forma correcta y en buenos términos con sus anteriores socios, el Grupo Televisa, hasta que este decidió vender su 50% de participación en la sociedad por no considerarla estratégica para su negocio principal.

La venta a la familia Alemán, así como mantener el Consejo de Administración y el Consejo Editorial como venía funcionando con Televisa fue una de las condicionantes para los nuevos entrantes a la sociedad; sin embargo, tiempo después se supo que la inyección de recursos que hicieron los empresarios Carlos Cabal y Alejandro del Valle en Corporativo Coral los situó como los accionistas principales, diluyendo la participación de Miguel Alemán Magnani, lo cual no estaba incluido en el acuerdo.

La falta de transparencia en la incorporación de los nuevos socios a Radiópolis y el intento de tomar control de la empresa mediante argucias legales hicieron estallar a los socios de Prisa.

Como hemos apuntado aquí, en el grupo español también convergen los hermanos Alcántara (Roberto es el accionista individual más importante de Prisa) de VivaAerobus y IAMSA –que además compiten con Interjet en el mercado de la aviación–; Carlos Fernández, expresidente y exaccionista de Grupo Modelo, quien está casado con Lucrecia Aramburuzabala, y Ana Botín, la poderosa presidenta de Banco Santander y amiga del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Corporativo Coral liquidó en total mil 248 millones de pesos a Televisa por el 50% que tenía en Radiópolis, luego de varios meses de retrasos y promesas de pago. Lo que estaría intentando el grupo de Cabal-Del Valle-Alemán sería revender a Prisa las acciones por una cantidad mayor, lo que los españoles no estarían dispuestos a negociar.

Este jueves habrá una nueva reunión en la oficina de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República en la que cada uno de los grupos tendrá que llevar una oferta de compra-venta de su participación en la Sociedad Española de Radiodifusión, controladora de Prisa. Sin embargo, se ve cuesta arriba que alguno de los dos lleve algo apetecible a ser negociado, lo que dejaría como último camino el litigio jurídico.

Por lo pronto, el viernes pasado un juez federal rechazó conceder una suspensión para que Corporativo Coral tome el control de Sistema Radiópolis.

La juez quincuagésimo séptimo de lo civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México decretó medidas cautelares que suspenden la ejecución de las resoluciones adoptadas en la supuesta asamblea especial de accionistas del Sistema Radiópolis organizada de forma irregular por Grupo Coral y cuya legitimidad es considerada nula por Grupo Prisa.

La tortuosa historia apenas comienza.

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