Pobreza educativa digital: una realidad en plena era tecnológica

A pesar del largo tiempo que pasan los estudiantes frente a las pantallas de PC y tabletas, muchos de ellos no están preparados y no poseen las habilidades necesarias para enfrentar el mundo digital que se ha abierto frente a ellos.

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La organización italiana Save the Children publicó un informe acerca de la pobreza educativa digital en niños, niñas y adolescentes, a quienes se les considera hoy en día como ‘nativos digitales’. Tras los resultados arrojados, se encontró que un porcentaje significativo de encuestados muestra falta de conocimiento y habilidades en el uso de herramientas tecnológicas, a pesar de llevar más de un año tomando clases en ellas.

Incluso cuando se asume que ‘nacieron con la tecnología’, los estudiantes de las nuevas generaciones carecen de algunas destrezas importantes para enfrentar la nueva era digital. El informe Reescribir el futuro: una encuesta sobre pobreza educativa digital expresó que una quinta parte de los niños que participaron en esta encuesta aún no es capaz de realizar operaciones sencillas utilizando herramientas informáticas, como compartir una pantalla durante una llamada con Zoom (11%) o descargar un documento compartido de un profesor en la plataforma escolar (29.3%).

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De igual forma, 1 de cada 10 alumnos encuestados señaló que no sabe identificar una contraseña segura; el 29.3 por ciento desconoce cómo insertar un enlace en un texto o descargar un archivo de una plataforma escolar; a la par que el 32.8 por ciento no posee el conocimiento para utilizar un navegador para la actividad docente. Estas cifras no se muestran tan alarmantes si se considera que el 82 por ciento declara no haber utilizado nunca la tableta en el colegio antes de la pandemia.

Brecha digital, una manifestación de la pobreza

La condición socioeconómica de las familias incide en el nivel de alfabetización digital. El 14.2 por ciento de los estudiantes que participó en el estudio afirmó no tener computadora personal, mientras que el 30.4 por ciento declaró tampoco tener ninguna tableta en casa. Asimismo, más de la mitad (54%) vive en hogares donde cada miembro de la familia tiene menos de un dispositivo disponible.

Lo anterior es una prueba más de algo que, aunque a veces parece obvio, es importante resaltar. Las familias que pertenecen a los estratos socioeconómicos más bajos son las mismas que carecen con mayor frecuencia de dispositivos móviles o herramientas digitales que les permitan llevar a cabo sus procesos educativos. De igual manera, es más probable que los padres con bajos niveles académicos tengan pocos recursos para inducir o capacitar a sus hijos en las plataformas.

Sin embargo, a pesar de las brechas socioeconómicas, la pobreza educativa digital afecta a todos los niños y jóvenes de manera general y no existen diferencias, en términos de ingresos, que distingan su capacidad para conocer y aplicar los lineamientos del mundo virtual y su capacidad para liberarse de las oportunidades y peligros existentes en la red.