Policías sin radiocomunicación

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El Economista Jorge Bravo

Diario se cuestiona el desempeño y preparación de las fuerzas de seguridad pero dos de cada tres policías carecen del equipo de radio necesario para proteger vidas y propiedades, prevenir y enfrentar amenazas, reducir la percepción de miedo y aumentar la confianza en las fuerzas de seguridad pública.

Es prioritario que el Consejo Nacional de Seguridad Pública, el Secretariado Ejecutivo y aliados técnicos e imparciales como la Subsecretaría de Comunicaciones de la SCT tomen las medidas pertinentes para la actualización, operabilidad y estandarización de la Red Nacional de Radiocomunicación (RNR), para que sea unificada, interconecte las 32 redes estatales y logre una auténtica coordinación de las fuerzas federales, estatales y municipales en comunicaciones de misión crítica.

Existe el sentido de urgencia y la voluntad política; pero sólo el fortalecimiento de la capacidad tecnológica y la ampliación de la cobertura de la RNR permitirán a las instituciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno el intercambio seguro de información que genere inteligencia, prevención y persecución del delito.

Ya explicamos en este espacio la obsolescencia tecnológica de la RNR. El Estudio prospectivo y diagnóstico de la RNR, elaborado por el Instituto Politécnico Nacional, la Secretaría de Gobernación y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, detalla que la RNR tiene inscritos 42,693 radios portátiles pero sólo operan 39,625 en las 32 redes locales.

A nivel nacional existe un estado de fuerza de 129,410 policías preventivos. Sólo la Ciudad de México tiene 39,272 policías preventivos, según el Diagnóstico Nacional sobre Policías Preventivas de las Entidades Federativas 2019.

Claramente, hay insuficiencia de radios para todos los policías. No es aceptable que estos agentes utilicen su teléfono para funciones de seguridad pública. Información, inteligencia, tecnología y capacitación son pilares esenciales para una efectiva seguridad pública y coordinación entre instituciones y niveles de gobierno. La organización Causa Común calcula que en 2019 fueron asesinados 466 policías. Es una cifra oculta entre las estadísticas de violencia. ¿Cuántas muertes de efectivos de seguridad pudieron evitarse? La encuesta 2018 de Causa Común revela que 66% de los policías requieren mejor equipamiento.

Un tríptico de la Universidad de la Policía de la Ciudad de México dice que los efectivos deben portar el equipo proporcionado por la Secretaría de Seguridad Pública para el desempeño de su servicio, de acuerdo con la Ley de Seguridad Pública del Distrito Federal, entre ellos el radio transceptor.

La Agencia Digital de Innovación Pública de la CDMX cuenta con el Programa Mi C911e, con 11 mil postes conectados a Internet y con botones de pánico que activan una alerta sonora, las cámaras instaladas y se envían unidades u oficiales de apoyo, pero si éstos carecen de radiocomunicación, toda esa infraestructura carece de sentido y el policía de barrio pierde la oportunidad de actuar y capturar a los maleantes.

La RNR debe operar bajo los principios de un estándar tecnológico internacional, interoperabilidad, seguridad o elevados niveles de encriptamiento, escalabilidad, libre competencia y concurrencia de proveedores, innovación, interés público, transparencia y coordinación institucional.

La interoperabilidad como gobernanza es clave: la habilidad (no sólo tecnológica sino organizacional) de dos o más sistemas o componentes para intercambiar y utilizar la información, convertirla en conocimiento, tener objetivos comunes y obtener beneficios mutuos.

Hoy esta interoperabilidad no existe. Las fuerzas de seguridad pública (Ejército, Marina, Guardia Nacional, policías estatales, municipales y protección civil) no se comunican entre sí, primero por desconfianza pero también porque la RNR no tiene esa capacidad. Lo anterior vulnera nuestro derecho fundamental a la seguridad, la reputación de esas corporaciones y cualquier estrategia de cualquier gobierno. Las instituciones no pueden ser rehenes de una sola tecnología bajo el argumento de que es más barato seguir igual.

La escalabilidad tecnológica es relevante. Los gobiernos y las fuerzas de seguridad han carecido de la visión y la prospectiva suficientes, porque el criterio de equipamiento tecnológico ha sido la austeridad y la medición estadística, no la innovación, la inteligencia y el análisis de datos para la toma de decisiones estratégicas y la generación de políticas públicas.

En este momento hay que aprovechar al máximo las redes de banda angosta, su cobertura, eficiencia y confiabilidad. Pero irremediablemente deberá migrarse a redes de banda ancha cuando éstas tengan una cobertura y encriptacion suficientes, para que los equipos y las plataformas aprovechen las ventajas de tecnologías digitales como GPS, el envío de imágenes, videos y archivos, la consulta de bases de datos en tiempo real, la nube, Inteligencia Artificial, reconocimiento facial y algoritmos al servicio de la seguridad pública. Existen casos de éxito.

Edward F. Davis, comisionado del Departamento de Policía de Boston cuando ocurrió el atentado del maratón el 15 de abril de 2013, es famoso porque innovó, introdujo tecnología, capacitación y reformas para combatir el crimen. En sólo dos días identificó a los atacantes mediante reconocimiento facial para acelerar la investigación policial a partir de imágenes extraídas de los videos. México está lejos de ese escenario tecnológico y sus beneficios.

Como Superintendente de Policía en Lowell, Massachusetts, Davis puso a los oficiales de policía a atender llamadas de emergencia para enfocarse en los problemas de la comunidad. El ex comisionado dotó a los elementos policiacos de radios para patrullar y responder de manera efectiva. Decía: “No puede haber oficiales sonriendo y repartiendo paletas de hielo cuando hay una casa de crack al lado. Todos tienen que responder llamadas, y ahora todos lo hacen”.

El comunicado de prensa de la Ciudad de Boston presentó a Davis como un Superintendente que logró disminuir el crimen en Lowell 60%, “lo que provocó un desarrollo económico significativo en los distritos comerciales y corporativos de esa ciudad”. He aquí los encadenamientos positivos de una estrategia cuyos objetivos sean el bienestar de la comunidad y la construcción de confianza.

La línea de vida de los policías es su radio: les permite actuar, comunicarse con el centro de control y recibir apoyo. Hoy es voz; mañana datos.

*El autor es Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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