5G está en la agenda de los países y se ha convertido en un tema de Estado que escapa a las fronteras del sector. Se habla de la tecnología en los eventos TIC pero también en los otros. Los voceros son altas autoridades, incluso presidentes, que luego dan la palabra a los máximos responsables del sector. El mundo ya avanzó, el proceso de desarrollo es tangible y América Latina tiene, más que el desafío, la obligación de tomar acciones inmediatas para subirse al tren de la plena digitalización.

Algunos países han tomaron cartas en el asunto y, entro ellos, están los que ya han adjudicado espectro compatible con 5G. Específicamente, lo hicieron Chile, en una subasta múltiple que involucró bloques en la banda de 700 MHz, AWS, 3.5 GHz y 26 GHz; Brasil, que puso en juego espectro en 700 MHz, 2.3 GHz, 3.5 GHz y 26 GHz; y República Dominicana, que aunque también había puesto a disposición espectro en 700 MHz, sólo logró adjudicar bloques en la banda de 3.5 GHz.

Los tres países mencionados tienen un trofeo que levantar. Chile se convirtió a mediados de diciembre en el primer mercado de la región en “encender 5G” y dar luz verde a los operadores para ofrecerlo comercialmente; Brasil presentó un enorme listado de interesados y un buen número de participantes y República Dominicana ejecutó más rápido que otros su plan de asignación y se posicionó como caso destacado regional en Centroamérica y el Caribe.

Algunos avances de operadores y también como producto de la cooperación público-privada, la región ha mostrado algunos de los beneficios que puede traer 5G. Ya se utiliza, al menos en fase de pruebas, para mejorar y acelerar procesos en segmentos como la agricultura; como respaldo en actividades de monitoreo o seguridad o como base para reunir y administrar rápidamente recursos a favor de una mejor gestión de tráfico. 

Se han mostrado algunos casos aislados de ayuda en el sector salud, aunque en etapa incipiente considerando expectativas como cirugías a distancia utilizando 5G.

Para 2025, América Latina contará con 68 millones de conexiones móviles 5G, según GSMA. Brasil será una pieza clave para que la región cumpla el objetivo, con la expectativa de que 20 por ciento de sus suscripciones correspondan a la quinta generación de aquí a cuatro años.

Chile también se prepara para ser un actor central: avanzó más y mejor que el resto en pruebas, campus y espacios para juntar todo el ecosistema y lograr avances concretos. Son dos casos que, seguramente, marquen en 2022 que definirá cuán posible será para América Latina aprovechar el portafolio completo de ventajas y beneficios de la -ya no tan nueva-  generación móvil.