Preocupa a 32% de los ciudadanos el uso gubernamental ético de la Inteligencia Artificial

La mayoría de los habitantes de distintos países están en contra de la aplicación de esta tecnología en labores de seguridad y justicia, por considerarlos temas más sensibles, mientras que apoyan más su utilidad en la movilidad y gestión del tráfico: BCG.

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Las implicaciones éticas de la aplicación de Inteligencia Artificial (IA) en las actividades de gobierno es la mayor preocupación de las personas. Así lo manifestó por lo menos 32 por ciento, de una muestra de 14 mil usuarios de Internet, al ser encuestados por Boston Consulting Group (BCG).

También se sienten intranquilos con la posibilidad de sesgo y discriminación (25%); la falta de transparencia que pueda generar en la toma de decisiones (31%); los problemas en la precisión de resultados y análisis (25%), así como la capacidad del sector público para utilizar esta tecnología (27%).

Principalmente, a los ciudadanos les inquieta el uso de la IA en labores de seguridad y justicia, como determinar la inocencia o culpabilidad de un individuo en un juicio penal, algo en lo que 51 por ciento no estuvo de acuerdo, y otorgar libertad condicional (46% en contra), pues se considera que faltaría el criterio humano para no cometer errores.

En cambio, la confianza de las personas mejora en campos como la movilidad y la gestión del tráfico, donde la IA podría ayudar a prevenir hechos de tránsito, o a optimizar el flujo de automóviles para disminuir las emisiones de carbono (71% de acuerdo).

Además, el nivel de confiabilidad otorgado a la IA varía según el país. De acuerdo con BCG, “los habitantes de mercados emergentes (China, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos) tienden a ser más positivos respecto a su uso gubernamental”, mientras que los de economías maduras, como Dinamarca y Suecia, muestran menos apoyo.

Otros factores que influyen en la aceptación de la IA son los niveles de corrupción percibidos en los países; por ejemplo, en Indonesia, India y China las personas prefieren que la toma de decisiones esté basada en la tecnología en lugar del criterio humano.

También interviene el grupo generaciones al que se pertenece, pues los más jóvenes la respaldan en mayor medida.

Ante esto, el estudio señala que los gobiernos deben fomentar la confianza en la IA en los habitantes, para activar el potencial de esta tecnología en la polìtica gubernamental y la prestación de servicios, ya que tiene la capacidad de “reducir los sesgos humanos” y, por tanto, los costos económicos y sociales.