Preponderancia: adicción extrema

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Reforma – Jorge Fernando Negrete P.

Un mundo feliz. El IFT dio a conocer que “de acuerdo con datos de la OCDE, la penetración del servicio de Internet fijo en México se incrementó 7.1% de junio de 2017 a junio de 2018. Para el mismo periodo, las conexiones a Internet fijo realizadas mediante fibra óptica se incrementaron 22 por ciento. La penetración de la banda ancha móvil tuvo un crecimiento anual de 6.5%, hasta llegar a 67 líneas por cada 100 habitantes. México es el segundo país con mayor crecimiento de la penetración del servicio de banda ancha fija con un incremento de 7.1% anual, hasta junio de 2018”.

El cielo. La ADI es una herramienta desarrollada por la Alianza para Internet Asequible (A4AI) para evaluar el entorno político, regulatorio y de la oferta de un país para crear una banda ancha más asequible. México, por tercer año consecutivo, se encuentra en los 5 primeros lugares de asequibilidad del mundo.

Si pensamos que estos datos son para felicitarnos, estamos confundidos. El avance que hemos tenido en los indicadores de la OCDE se debe primordialmente al atraso de conectividad que teníamos, y comparándonos con países más conectados que nosotros, sin duda más. De hecho, se comprueba en el mismo estudio que México es el penúltimo país de la OCDE en penetración de banda ancha fija por cada 100 habitantes. Por eso es relevante preguntarnos si estos indicadores reflejan el verdadero reto digital de México o no.

¿Estamos liberando el mayor valor posible de la sociedad digital y la convergencia al ciudadano? ¿Estamos generando los estímulos regulatorios para que las empresas inviertan más? ¿Tenemos el sistema de competencia que México necesita?

A la primera pregunta respondo que no. Hemos entregado un enorme valor al consumidor final, pero de servicios independientes o empaquetados hasta el triple play, somos incapaces de generar una competencia convergente. Doce años de ser testigos del avance de todas las economías, entre ellas España, que cuenta con un sistema perfecto de 4 grupos que ofrecen servicios convergentes de quíntuple play como producto estándar.

Tampoco estamos generando estímulos regulatorios. La preponderancia establecida en la Constitución es una anomalía en el derecho de la competencia que genera efectos adictivos para todos.

Los hechos. Jorge Bravo presentó datos reveladores sobre la preponderancia (https://www.eleconomista.com.mx/opinion/La-preponderancia-vista-con-realismo-20190208-0053.html). Algunas conclusiones son la disminución generalizada del ARPU; churn negativo de todos los operadores; inversión sí, pero no a los niveles de 2012 y retraso de la monetización de la red de AT&T; el colapso de ingresos de Movistar que no descarta salir del País, según su presidente, José María Álvarez Pallete; la crisis financiera de Telmex y el desánimo de América Móvil por invertir en México.

Adicional a ello, encontramos externalidades únicas provocadas por la ultra concentración del sector de la TV de paga. Vaya contraste, una ley que buscaba bajar la concentración en telecom, pero que la incrementa sin generar valor y beneficios para el consumidor en este sector.

América Móvil se ha adaptado a su nueva realidad. Incapaces de comprender lo que sucede, los analistas adictos a la preponderancia se sorprenden por los montos de inversión del preponderante, que consideran insuficiente. Pues claro, sólo invierte en su red y no genera cobertura. Escalar de 4 a 4.5G y eventualmente a 5G será un tema de tarjetas y chips más económicos. Su sorpresa transparenta su ignorancia sobre la economía de redes.

La preponderancia es una anomalía dentro del derecho de la competencia, que se mide a partir de la participación mayor al 50% del mercado y se extinguirá en sus efectos por declaratoria de competencia efectiva. Por lo tanto, se concibe por el tamaño no por los beneficios a la sociedad.

La indignación es su fundamento. Si la indignación gana se suple la evidencia empírica por valores subjetivos. Estamos secuestrados por un concepto que nos quita libertad competitiva. La preponderancia se encuentra en el terreno moral, una confusión entre fallo de mercado y limite moral del mercado. El primero lo atiende el derecho de la competencia, el segundo la ideología.

La OCDE, había dicho sobre la preponderancia que “las medidas que el IFT puede imponer a los agentes preponderantes y a aquéllos con poder sustancial de mercado deben estar alineadas. En la iniciativa actual, esos dos conjuntos de obligaciones no son perfectamente congruentes entre sí. Puesto que estos dos procedimientos son las dos caras de la misma moneda, ambos conjuntos de medidas deberían ser idénticos”.

La preponderancia no genera innovación, nuevos servicios, mejores precios a paquetes integrados, tampoco libera más inversión para cobertura y cancela el ejercicio del derecho fundamental de acceso a servicios telecom e Internet. La preponderancia es producto del intervencionismo excesivo que va en contra del bien común, de la eficiencia de los mercados y de la capacidad de regulación efectiva del IFT.

El Congreso y la autoridad se acostumbraron a los efectos sicotrópicos de la adicción y felicitarse por lo positivo de los datos, en un sistema distorsionado y básico que vuelve pequeños éxitos en monumentales conquistas, y a los competidores del preponderante, adictos a la regulación asimétrica que, como la droga, también los destruye y mata poco a poco.

Presidente de Digital Policy & Law

@fernegretep