El impulso a la economía creativa es clave para la recuperación económica en los países de la región en el escenario que enfrentamos como consecuencia de la contingencia sanitaria.

En estas fechas, en las que celebramos el Día Mundial de la Creatividad (21 de abril) y el Día de la Propiedad Intelectual (26 de abril), es importante reflexionar respecto de la urgencia de redoblar nuestra apuesta por políticas que impulsen la Economía Naranja y protejan la producción y el consumo legal de nuestros productos culturales.

Este tipo de medidas son un instrumento fundamental para el fomento de nuestra cultura, que se reflejan desde el punto de vista material en la generación de empleo de calidad y de incentivos para la innovación. La economía creativa tiene una importante capacidad transformadora para alcanzar el desarrollo sostenible y el crecimiento de la economía en general.

En esta jornada, que debe servir para recordar los beneficios sociales, económicos y culturales que tiene la producción y distribución de contenidos, es fundamental aludir a los retos y amenazas que enfrenta nuestra sociedad para obtenerlos.

En dicha tarea es imprescindible referirse al impacto negativo que tiene la piratería en estas actividades desarrolladas de manera legal por el sector audiovisual. El consumo desde sitios ilegales perjudica directamente las economías nacionales al afectar la recaudación de los Estados; restar ingresos al mercado legal que podrían destinarse a la oferta y despliegue de más y mejores servicios; reducir puestos de trabajo y afectar a los consumidores al comprometer la calidad de los servicios que reciben y poner en riesgo su información personal.

Los recursos que van a los promotores de la piratería no se utilizan para brindar servicios de calidad, no se reinvierten en innovación o en contenidos, no generan empleo formal ni están fiscalizados. 

Según el informe “Dimensión e impacto de la piratería online de contenidos audiovisuales en América Latina”, publicado por el Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina (cet.la) a finales de 2020, las ganancias de la piratería de contenidos en línea podrían llegar a alcanzar los 2 mil millones de dólares anuales en la región.

Este mismo informe expone cómo motores de búsqueda, redes sociales, marketplaces o app stores funcionan en algunos casos como puentes hacia el consumo fraudulento.

La investigación realizada para el cet.la a través de Ether City (especializada en soluciones de protección de contenido) expone que 35 por ciento de las URLs analizadas a partir de la búsqueda de palabras relacionadas con contenido audiovisual conduce hacia servicios o contenidos ilegales.

Lo mismo ocurre con uno de cada tres resultados en redes sociales, con 26 por ciento en los marketplaces y con uno de cada cinco en tiendas de aplicaciones. En total, en 2019 se generaron al menos 15 mil 600 millones de visitas online a sitios ilegales en la región.

“Se requiere del trabajo de todos los involucrados para generar un modelo normativo que compagine adecuadamente la protección de los derechos de autor y la competencia en beneficio de todos los usuarios.”

— Maryleana Méndez —

Existe además un problema de base con este consumo. Los usuarios desconocen los riesgos que están asumiendo al acceder a estos sitios ilegales en los que abunda el malware.

Según un estudio reciente de la consultora Ipsos, una de cada cuatro personas cree que las plataformas pirata que utiliza son legales. Esto es lo que ocurre en algunos casos con servicios de IPTV de paga que son ilegales y que no aportan ninguna garantía de calidad a sus usuarios, los cuales, al estar pagando una suscripción, creen que se trata de servicios legales.

Las operadoras de TV, sus plataformas en línea y otros servicios de distribución legal de contenido en Internet se enfrentan a una competencia masiva y atomizada de sitios piratas en la red.

Los resultados del informe del cet.la muestran que la búsqueda de palabras clave relacionadas con contenido audiovisual lleva a visitar 1,377 dominios ilegales y tan sólo 31 dominios legales. En lo que respecta al número de visitas que se realizan a estos dominios, los resultados fueron también abrumadores: los dominios ilegales tuvieron 145 por ciento más de visitas totales en seis meses.

La protección del trabajo de los creadores, productores y distribuidores de contenidos culturales y de entretenimiento y, por lo tanto, del aporte a la economía regional que ellos realizan, requiere que se fortalezcan de manera urgente los esfuerzos coordinados para combatir el consumo de contenido de manera ilegal.

Al respecto, son necesarias políticas encaminadas a identificar y desarticular las estructuras primarias de las redes de distribución fraudulenta. Además, son fundamentales medidas como la formación de capacidades digitales para elevar la conciencia entre los ciudadanos de los peligros a los que se exponen por consumir contenido ilegal y la construcción de acuerdos institucionalmente transversales para coordinar acciones que protejan la creación y el consumo legales.

En definitiva, las políticas efectivas para la promoción de la Economía Naranja pasan, en buena parte, por la protección de nuestros contenidos, por la protección de su creación, distribución y consumo, acompañando con recursos y medios tecnológicos la difusión de los productos culturales.

En concordancia con lo anterior, se requieren instituciones y reglas adecuadas para la oportuna remuneración de toda la cadena de valor y la protección de la propiedad intelectual y la creación. En este punto, se destaca otro aspecto fundamental que es necesario revisar en la región con base en las mejores prácticas y el análisis particular de cada país: el desempeño y el papel que cumplen las Sociedades de Gestión Colectiva, de tal manera que su actuación propicie un mercado competitivo que incentive la oferta y difusión formal de contenidos.

Se requiere del trabajo de todos los involucrados para generar un modelo normativo que compagine adecuadamente la protección de los derechos de autor y la competencia en beneficio de todos los usuarios.

En el complejo escenario que se observa a nivel global como resultado de la pandemia, ha sido notoria la importancia que la conectividad y de las TIC tienen para nuestras sociedades.

De manera particular, hemos presenciado como nunca, frente a la implementación de medidas de distanciamiento social, el rol fundamental que tiene el sector audiovisual para las personas y el impulso que la economía creativa ha aportado en tiempos difíciles.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here