Radio Spectrum Management (RSM), el administrador del espectro en Nueva Zelanda, canceló en mayo la subasta para entregar 160 MHz en la banda de 3.5 GHz para el desarrollo de 5G. En su lugar, optó por la asignación directa de las frecuencias, siguiendo sólo el valor de reserva, para evitar más retrasos generados por las turbulencias de la pandemia de Covid-19.

Su decisión fue bien acogida por la industria, especialistas del sector de telecomunicaciones y organismos internacionales. La GSMA, organización mundial que integra a operadores móviles, calificó al país como un ejemplo y una inspiración para que otras naciones promuevan la eficiencia y la flexibilidad en la política de gestión del espectro. En especial, frente a la crisis sanitaria que plantea desafíos de conectividad.

La asesora senior de Compromiso y Comunicaciones del Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo (MBIE, por sus siglas en inglés) ―al que pertenece RSM―, Kelly Loh, dijo a DPL News que, para impulsar la asignación directa, se tomó en cuenta el efecto dominó que ha tenido la contingencia por el nuevo coronavirus en la industria.

Además, señaló que al disponer de los derechos a corto plazo para el espectro 5G se apoyará la competencia del mercado, el uso eficiente del espectro, un rendimiento justo y se permitirá el despliegue inicial de 5G para el crecimiento económico de Nueva Zelanda. El objetivo es no dejar para después lo que se puede hacer ahora, pues las licencias a largo plazo para las frecuencias dirigidas a la tecnología de quinta generación estarán disponibles luego de 2022.

La oferta directa cubrirá los derechos de acceso anticipado a la banda de 3.5 GHz hasta el 31 de octubre de 2022: 60 MHz para los jugadores Spark y 2degrees, respectivamente, y 40 MHz para Dense Air, quienes se habían anotado para participar en el concurso competitivo planteado al inicio. Vodafone ya tenía frecuencias en el espectro de 3.5 GHz.

En su último estudio sobre el mercado móvil (2019), la Comisión de Comercio neozelandesa destaca que el espectro “es una entrada crítica” para las redes móviles, y “el tipo y la cantidad de espectro en poder de los operadores afectará la forma en que implementan sus redes, la capacidad y los servicios que pueden ofrecer”.

Hasta septiembre del año pasado, sin contar las licencias para 5G que están en proceso de completarse, Spark tenía 40 por ciento de las frecuencias de espectro para el servicio móvil; Vodafone, 30 puntos porcentuales del total; mientras 2degrees poseía 18.5 por ciento. Esta última empresa había dicho que, aunque ha podido expandirse, necesita mayor acceso al recurso radioeléctrico para responder a la creciente demanda de datos y seguir aumentando sus inversiones.

Kelly Loh señaló que el MBIE espera que “la velocidad y la capacidad de datos mejoradas que ofrece 5G tanto para redes de banda ancha inalámbricas móviles como fijas proporcionen muchas aplicaciones nuevas”, e impulse la innovación de más casos de uso a futuro.

Asimismo, las expectativas del Ministerio son que las tecnologías digitales, como la Inteligencia Artificial (IA), el Internet de las cosas industrial (IIoT) y el Aprendizaje Automático, den un salto a la productividad en diversas industrias, en áreas como la atención médica remota, la logística autónoma, la agricultura y la gestión ambiental.

Para que eso sea una realidad, el MBIE entiende que se requiere detonar el potencial de 5G, la siguiente generación móvil que brindará una mayor capacidad para la transmisión de datos casi en tiempo real.

“La implementación de 5G asegurará que Nueva Zelanda se mantenga al ritmo de los desarrollos globales y proporcionará una plataforma para la próxima ola de productividad e innovación en el país”, destacó.

Los efectos del Covid-19

En su plan de espectro para la nueva tecnología, RSM reconoce la banda de 3.5 GHz y de 26 GHz como prioritarias para 5G, además de que considera la disposición del espectro de 600 MHz y 1400 MHz.

Para la asignación de las frecuencias, destaca que las subastas tienen la ventaja de ser transparentes y brindar el recurso a quien más lo valora, pero también advierte que los procesos pueden y deben adaptarse a las circunstancias. En otras ocasiones, especialmente en las asignaciones tempranas de frecuencias a nivel regional, se han preferido otros mecanismos diferentes a la subasta para garantizar un uso más eficiente.

En la asignación directa para 5G, RSM hizo válido sólo el valor de reserva, fijado en poco más de 162 mil dólares estadounidenses (250 mil dólares nacionales) por cada lote de 10 MHz. Lo anterior signicaría que el gobierno recibirá una cantidad menor a la que pudo haber obtenido si seguía con sus planes de subasta, aunque ésta se realizara en un tiempo distinto, retrasando el despliegue. En medio de la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19, eso no concordaría con su visión de política digital y conectividad de cara al futuro.

Un estudio de la GSMA señala que disponer de espectro costoso ha perjudicado a los usuarios de servicios móviles, pues se ha desacelerado el despliegue de las redes 3G y 4G, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo; ha tenido un efecto negativo en la reducción de la calidad móvil; al igual que el alto costo puede estar asociado con precios más altos para los consumidores.

Durante los dos años siguientes, los operadores móviles de Nueva Zelanda podrán utilizar los recursos que no gastaron en adquirir los derechos de acceso anticipado para 3.5 GHz en invertir en la implementación inicial de 5G, además de brindar ofertas atractivas a los consumidores.

Con la crisis sanitaria y económica generada a raíz de la pandemia, varios países tuvieron que pausar o postergar las subastas planeadas para 5G: Canadá iba a llevarla a cabo este diciembre, pero la postergó a junio de 2021; Austria tenía previsto realizarla en abril y la recorrió a agosto; Polonia congeló el proceso hasta que termine la contingencia de Covid-19 en el país; Francia suspendió el concurso planeado para abril y ahora definió que será en septiembre. En otros casos, como el de Noruega, comenzó la subasta por siete bandas de frecuencias, pero con un aplazo para el pago del espectro.

En América Latina, Brasil tenía programada la licitación 5G para el primer trimestre del año siguiente; sin embargo, aún está en duda si se concretará según el calendario o se modificará debido a los efectos del coronavirus, tanto en el ámbito económico como en el técnico, pues no se ha resuelto satisfactoriamente un problema de interferencia con los servicios satélitales en la banda de 3.5 GHz.

Claro pidió al regulador brasileño que se aplace el concurso porque hasta ahora no hay certeza sobre cuál será la capacidad de inversión de la industria para lanzar 5G, lo que incluye el monto necesario para adquirir frecuencias en la puja.

Aunque todavía no se determina el precio del espectro para el proceso en el país latinoamericano, se espera que la licitación adopte un modelo similar a la subasta 4G, donde se priorizó una implementación ágil con objetivos de cobertura en lugar de los fines recaudatorios.

Sin embargo, no sólo las empresas de la industria de telecomunicaciones, al igual que otros sectores productivos, verán afectada su capacidad financiera para inyectar capital, sino que los gobiernos de la región también están enfrentando una contracción en la economía. En ese contexto, los países pueden observar a las subastas de espectro como una oportunidad para ingresar dinero a las arcas públicas, que será necesario para la reactivación económica y el gasto social, pero que dejaría en segundo plano la conectividad y la digitalización.

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