El Tiempo-Jacobo Beancur Peláez

La modificación de la composición accionaria de UNE EPM Telecomunicaciones será uno de los temas centrales de la próxima asamblea de accionistas de Tigo, que se realizará el próximo e marzo.

Aunque por el momento ni Millicom, ni Empresas Públicas de Medellín (EPM) han emitido pronunciamientos al respecto, la semilla de modificar esa composición fue planteada por el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, durante la el acto de instalación del Concejo de Medellín el pasado 2 de enero.

“Tenemos que revaluar nuestra posición de socios pasivos en esa sociedad. Ahí o compramos o nos compran, pero la posición actual es riesgosa para el futuro de la ciudad y no es sostenible”, sostuvo.

Aunque por ahora las declaraciones del alcalde no han pasado a los hechos, desde ya comienzan a proyectarse los escenarios más probables: que EPM venda su participación a Millicom, que Millicom venda su participación a EPM, o incluso que un tercero adquiera participación en la compañía.

Sin embargo, a la hora de estudiar el panorama deben abordarse varios puntos.

Tenemos que revaluar nuestra posición de socios pasivos en esa sociedad. Ahí o compramos o nos compran

El primero de ellos es el desempeño de la compañía, que desde que se consolidó la fusión el 14 de agosto de 2014 ha tenido dos caras.

Esto debido a que entre 2015 y 2018 los ingresos vienen reportando un crecimiento sostenido, pero también se han reportado millonarias pérdidas y se ha acumulado una deuda de 1.849.235 millones de pesos.

Aunque para Tigo ese desempeño es positivo,ya que las pérdidas se redujeron casi en un 90 por ciento y la relación entre la deuda y el Ebitda es el más bajo dentro del sector, con una equivalencia de 1,58 comparado con el promedio nacional de 2,3, estos indicadores han generado dudas en varios sectores críticos.

Por ejemplo, para la concejala María Paulina Aguinaga el mayor problema es que debido a las pérdidas, durante los últimos años la empresa no ha representado ganancias para el municipio. Además, recuerda que EPM, a pesar de tener el 50 por ciento más una acción de la compañía, no tiene el control de la misma, bajo las condiciones que ese establecieron durante la fusión.

Aunque sería muy apresurado decir si EPM debería comprar o vender, lo cierto es que desde la lógica de un inversionista externo no tendría mucho sentido comprar una participación capturada”, plantea Aguinaga, quien explica que el primer paso antes de construir cualquier escenario es hacer una valoración independiente de la empresa.

Además del desempeño, otro punto clave es la capacidad financiera de EPM para incursionar en nuevas inversiones. Esto teniendo en cuenta la presión financiera de Hidroituango y su actual pretensión de vender algunos de sus activos hasta por 4 billones de pesos.

Bajo estas circunstancias todavía no es claro de donde saldrían los recursos para una eventual compra.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here