Entregar servicios de conectividad de calidad a la población ha sido objetivo de diversos proyectos por parte de los gobiernos, entre ellos destacan las iniciativas de redes troncales de fibra óptica. Esta infraestructura puede proveer a múltiples clientes, usuarios o dispositivos de un punto a otro.

Un cable troncal puede ser una alternativa conveniente y económica para ejecutar diversos “puentes” o cables individuales. Puede tener de cuatro a 144 fibras por el tronco y distribuir los canales de datos múltiples.

Sin embargo, estas redes se han enfrentado a grandes desafíos en el tiempo. Además, el mercado para brindar conectividad ha cambiado en los últimos años y lo seguirá haciendo. Sumado a ello, en algunos casos las redes troncales no han logrado los resultados esperados, lo cual plantea la disyuntiva de si se debe seguir con estos proyectos o será necesaria una transformación.

Los decepcionantes resultados de la Red Dorsal de Perú

En junio del 2014, Azteca Comunicaciones firmó un contrato para hacerse cargo de la construcción y mantenimiento por 20 años de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO), que cubre con 13 mil 500 kilómetros de fibra óptica en todas las capitales de provincia del país. Sin embargo, tres años después, tanto el operador como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) coincidieron en que no se estaba generando el tráfico previsto y comenzaron a estudiar la forma de solucionar el problema.

Según un estudio elaborado por el Banco Mundial, y publicado a inicios de 2019, sólo se estaba usando el 10 por ciento de la red y venían perdiendo clientes, pues las tarifas eran muy altas. Azteca informó luego que ya estaban en el 7 por ciento del uso de la misma.

El intento de rescate

Después de más de tres años de que el gobierno comenzara sus planes de fibra óptica, se señaló que presentaba un modelo tecnológico desfasado y no era competitivo. Por eso, a principios de 2020, el Poder Ejecutivo de Perú reformó la Ley de Promoción de Banda Ancha, con el objetivo de resolver las deficiencias que ha presentado la Red Dorsal y evitar que problemas como un modelo de negocios atrasado se repliquen en las redes regionales.

Se aprobaron cambios, entre los que se incluye permitir comercializar servicios desde o hacia enlaces internacionales y brindar tránsito IP internacional.

El operador dorsal puede prestar servicio al portador, como lo ha venido haciendo a otras compañías, pero se mantiene la imposibilidad de ofrecer acceso a usuarios finales. A su vez, se le faculta para entregar otros servicios como centros de datos, hosting, housing, nube, plataformas especializadas o puntos de acceso a la red (NAP).

Azteca ha presentado varios tropiezos en su modelo de negocios, especialmente porque no arroja los resultados financieros deseados y su infraestructura está subutilizada. En ese sentido, la reforma a la ley pretende mejorar el retorno de inversión y los avances de cobertura, ya que también se abre la posibilidad de aplicar flexibilidad tarifaria para el operador dorsal y las redes regionales que se conectan a éste.

Debido a los limitados resultados que ha arrojado esta red nacional, los operadores se han decantado por el despliegue de infraestructura propio, incluso su concesionario, Azteca Comunicaciones, que solicitó a inicios de 2020 terminar el contrato público-privado y entregarlo al Estado. El MTC y Azteca aún están en negociaciones, ya que el ente estatal también le presentó una contrapropuesta a mediados de junio.

De concretarse la salida del concesionario mexicano, tendría que licitar el proyecto y al mismo tiempo mantenerlo a flote para lograr su propósito de masificar la banda ancha.

Argentina con Arsat

En Argentina, el operador mayorista Arsat, una sociedad anónima estatal, tuvo la misión de conectar mil 300 localidades con la Red Federal de Fibra Óptica, que buscaba generar igualdad de acceso a Internet, con más de 33 mil km de fibra desplegada en todo el territorio nacional.

Su mancha de cobertura estaría sobre 800 poblaciones, cubriendo a unos 12 millones de argentinos. Sus ofertas de capacidad mayorista de Internet, usada tanto por los grandes operadores como por pymes y cooperativas de todo el país, han desatado una bajada en los precios para las poblaciones del interior argentino.

Previo a su aparición por el mercado, el promedio de precios rondaba los más de 50 dólares por mega mayorista. Arsat lanzó ofertas desde 18 dólares por mega, que después bajó a 10 dólares, haciendo más accesible el servicio para el consumidor final que lo compra a un operador de menudeo. Hoy, la oferta mayorista de la compañía estatal está pesificada y congelada, a pesar de la hiperinflación que hay en Argentina.

El proyecto inconcluso de Telecomm en México

En enero de 2016, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) otorgó en favor de Telecomunicaciones de México (Telecomm) el título de concesión de uso comercial para la Red Troncal, el cual contaría con una vigencia de 30 años. Dicha red utilizaría la fibra óptica que había sido concesionada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El objetivo era incrementar la cobertura de fibra óptica en México, al facilitar a los operadores y comercializadores de servicios de telecomunicaciones ofrecer nuevos y mejores servicios de banda ancha, más competitivos para la población, establecido en la reforma de telecomunicaciones.

En 2017, Telecomm lanzó a consulta las prebases de licitación de la red troncal para iluminar dos hilos de fibra óptica de la CFE de 23 mil kilómetros de longitud. El gobierno estimó que la inversión requerida para iluminar y robustecer dos pares de la fibra óptica de CFE Telecom –cuya concesión fue transferida a Telecomm– era de entre mil 500 a dos mil millones de dólares.

Sin embargo, en 2019, bajo una nueva administración en México, el gobierno a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) anunció la cancelación del proyecto de la Red Troncal, debido a que la nueva empresa subsidiaria de la CFE (CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos) sería la encargada de proveer servicios de telecomunicaciones en el país.

Empresas como American Tower, Cisco, Geos Telecom, Plan A, C3ntro Telecom, Totalplay, Axtel, Transtelco y Ufinet habían mostrado en algún momento interés por ese proyecto; sin embargo, al no lograr licitarse en el periodo presidencial en que fue creado, no logró concluirse.

Hasta abril de 2020, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reconoció en una conferencia matutina que se desconoce la ruta de CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, así como cuáles son los hitos y los plazos para cumplirlos.

La Red Nacional de Fibra óptica de Colombia

En Colombia, Azteca Comunicaciones consiguió en 2011 encargarse del proyecto de la Red Nacional de Fibra Óptica del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC). La iniciativa trataba de una red troncal de 20 mil kilómetros que debía recorrer más de 800 municipios del país. La construcción de esta red utilizó en buena parte el recorrido del tendido eléctrico, cruzando cañones y montañas; terminó en 2015 y exigió inversiones iniciales superiores a los 350 millones de dólares. Para 2018, la empresa informó que la red ya se encontraba presente en 960 municipios, y que todos los grandes operadores de telecomunicaciones de Colombia usaban esta red dorsal de fibra óptica.

Además del componente comercial que genera la operación de la red nacional, que atiende a las grandes empresas de Internet y telefonía móvil, también tenía el propósito de llevar Internet por primera vez a los municipios más apartados del país.

Con una inversión de 630 millones de dólares, opera la que es considerada la red más grande en fibra óptica de Colombia. Esta inversión fue subsidiada por el Estado con 235 millones de dólares.

El despliegue en Chile

El proyecto Fibra Óptica Austral (FOA) es una iniciativa estatal que considera la implementación de cuatro redes troncales en la zona austral del país para el despliegue de más de 4 mil 500 kilómetros de fibra óptica, beneficiando a más de 435 mil personas y 19 mil empresas de 16 comunas de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.

En mayo de 2019, Chile comenzó la construcción del proyecto para unir Puerto Montt con la zona austral del país. Esta instalación considera más de 2 mil 800 kilómetros de cableado y permitirá mayor acceso a las telecomunicaciones para los habitantes de la provincia de Palena y las regiones de Aysén y Magallanes. Para ello se contemplaba una inversión, por medio de subsidios, de más de 52 millones de dólares.

El proyecto en su totalidad busca abarcar la construcción de un cableado submarino y tres terrestres, los cuales se conectarían al troncal proveniente desde Puerto Montt. El tendido por el mar fue construido, luego de una licitación, por CTR S.A, junto con Huawei Marine Networks. Dicho cableado ya está ejecutado y conecta a: Puerto Montt, Caleta Tortel, Punta Arenas y Magallanes.

Los tramos terrestres se dividieron en tres: Troncal Terrestre Magallanes, Aysén y Los Lagos. Al inicio, sólo el troncal de Magallanes había sido licitado a la empresa Conductividad Austral LTDA, mientras que las otras dos licitaciones se declararon desiertas.

Más tarde, se licitaron los dos últimos tramos terrestres del proyecto FOA, adjudicándose de esa manera a la empresa perteneciente al grupo Datco, Silica Networks Chile.

Operación de la infraestructura 

Por medio de una alianza público-privada con la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) y autoridades regionales, el operador Entel utilizó la red de Fibra Óptica Austral para entregar 4G a la comunidad Caleta Tortel, cuya población experimentaba varias deficiencias de conectividad. Entel instaló una nueva radiobase 4G en esta localidad y desde el 9 de mayo de 2020 los usuarios ya reciben una mejor cobertura, mayor velocidad de banda ancha móvil y calidad en el tráfico de voz.

De acuerdo con la Subtel, esta red le permitirá mejorar la conectividad en un 30 por ciento del territorio nacional, para aumentar la capacidad de servicios existentes e incorporar nuevos.

El futuro incierto de la red nacional de fibra de Brasil

En 2011, el operador estatal Telebrás (empresa que fue reactivada por el gobierno en 2010) obtuvo la autorización de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) para empezar el despliegue de una red nacional de fibra del Plan Nacional de Banda Ancha (PNBL, por sus siglas en portugués).

La red nacional de fibra tenía como foco prioritario el despliegue de una red que enlazara a las 27 capitales estatales, para atender la demanda de conectividad de los organismos públicos, y que ofertara capacidad en localidades no atendidas por los operadores privados o en aquellas en las cuales la oferta existente fuera de baja calidad y alto costo.

Para la red troncal de Telebrás se planeaba un tendido 30 mil 803 km de fibra óptica en un plazo de cuatro años (2011-2014), para atender 4 mil 283 municipios de los 5 mil 564 del país (76%), con un presupuesto de 5.700 millones de reales.

Sin embargo, el proyecto no cumplió con el despliegue planificado, y para finales de 2015 se alcanzó una extensión de 28 mil km, que incluía infraestructura propia de la empresa y de alianzas con las estatales Eletrobrás, Eletronorte, Chesf y Petrobras, además de estados, municipios e iniciativa privada.

La red nacional de fibra es un proyecto que ya no ha tenido continuidad después del PNBL y que no se ha incluido en nuevos planes de gobierno de expansión de Internet. Para Telebrás, los proyectos se han enfocado en el Satélite Geoestacionario de Defensa y Comunicaciones (SGDC), con el cual brindan servicios a escuelas, lugares públicos y residencias.

Actualmente, el futuro de Telebrás es incierto, al igual que el de la infraestructura creada, ya que en 2019, el actual Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, incluyó a la compañía en el Programa de Asociación de Inversión (PPI), una iniciativa destinada a privatizar las empresas estatales.

El éxito en Uruguay, pero el monopolio de Antel

En Uruguay, la red troncal de fibra y el despliegue de redes de fibra al hogar (FTTH) es un monopolio que controla la estatal de telecomunicaciones Antel. La red FTTH del operador cubre el 75 por ciento de los hogares del país.

La Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec) reportó que al cierre de 2019, la fibra óptica ahora es responsable del 76 por ciento de los accesos a banda ancha fija, como consecuencia del despliegue de 11 mil 770 kilómetros en todo el país. Más de 2 mil de ellos fueron tendidos en la capital del país, quedando el resto distribuido en el interior. Casi tres de cada cuatro conexiones se dan a más de 10 Mbps. Sin embargo, el mercado de banda ancha está concentrado en la estatal. Antel es el centro de un ecosistema nacional de telecomunicaciones y de tecnología, por lo cual no hay otros operadores que puedan utilizar esta infraestructura. Esto es posible que cambie con las modificaciones que el nuevo Ejecutivo quiere hacer sobre la ley de medios, para que las cableras puedan dar servicios de banda ancha.

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