Cnnexpansión Gabriela Chávez

En los últimos 18 meses las tensiones geopolíticas entre China y Estados Unidos pasaron de la política internacional a los titulares de las notas de tecnología. Huawei y Google han protagonizado la materialización del pleito por el avance tecnológico entre ambas, sobretodo en materia de 5G, y la discusión sobre si dejar que Estados Unidos permita que un país- que le lleva ventaja tecnológica-venda sus productos en tierra estadounidense.

Hasta ahora la bandera de la discusión es que para Estados Unidos, Huawei, empresa china, no es digitalmente confiable por lo que fue bloqueada en Estados Unidos, pero si bien hasta el momento Donald Trump asegura que los bloqueos son en aras de la ciberseguridad no ha mostrado pruebas sobre una violación de ello.

A Huawei este embate le costó 12,000 millones de dólares menos en ingresos en 2019 y un cambio de estrategia, ahora enfocado en reforzar su investigación y desarrollo; sin embargo, a medida que la campaña de Trump por la reelección avanza, al igual que la importancia del despliegue de 5G, la urgencia de un árbitro independiente en ciberseguridad para mediar entre ambas se torna urgente.

“Esperamos que este esfuerzo de EU de desacoplarse de la tecnología china no divida o dañe el internet de algún modo porque de verdad necesitamos el esfuerzo conjunto global para incrementar la seguridad, la innovación, bajar los costos y aumentar la resiliencia . Queremos garantizar que podemos evitar la ruptura del internet para que la humanidad pueda seguir beneficiándose de esta tecnología y de los empleos que crea”, dijo Andy Purdy, jefe de Seguridad de Huawei Technologies en Estados Unidos, en entrevista durante su participación en el Summit Expansión 2020.

Purdy advierte que si bien Huawei sigue abierta a dialogar con la administración de Trump para llegar a un acuerdo comercial entre ambas, en materia de ciberseguridad es necesario un árbitro que no solo resuelva este conflicto si no que audite el estado y las reglas de ciberseguridad a nivel global.

“Se necesitan promover estándares internacionales de cooperación con reconocimiento; todos debemos tener los mismos estándares, son esenciales. Los actores de ciberseguridad tienen muy buena tecnología, entonces no puedes solo bloquear a un país de hacer negocios con otros porque los individuos maliciosos pueden ingresar a cualquier sistema, así que tenemos que estar juntos como sociedad”, dijo el ejecutivo con residencia en Washington DC.

La discusión global sobre crear un marco global de ciberseguridad ha avanzado en los últimos años; sin embargo, no se ha concretado nada aún.

Gil Schwed, director general de Checkpoint, el unicornio israelí dedicado a ciberseguridad, advirtió que si bien entre China y Estados Unidos el nivel de tensión sobre asuntos de ciberseguridad puede estar sentado más en el ámbito político, el gran riesgo, es que siga sin delinearse una política global y protocolos de protección de ciberseguridad.

“El gran riesgo que yo veo, más allá de que gobierno A ataque al gobierno B es que la tecnología desarrollada por cualquier gobierno, caiga en malas manos. Pueden hacer un ransomware, tirar una red, estas son las organizaciones sobre las que no se tiene control y son las organizaciones de las que hay que tener miedo”, dijo en entrevista.

Juan Pablo Castro, director de tecnología de TrendMicro y colaborador cercano de la Organización de Estados Americanos (OEA) aseguró que los acuerdos de cooperación internacional para proveer de un marco legal robusto en temas de ciberseguridad a los países es urgente así como la adhesión a tratados que favorezcan el tratamiento de delitos informáticos y los derechos digitales.

En su ponencia, Purdy hila dos temas: por un lado la relevancia que tendrá el 5G en el desarrollo de nuevos negocios y en la innovación de los sectores existentes una vez que pueda llegar a más países y la necesidad de que, para que el escenario 5G suceda, exista una garantía de ciberseguridad para las naciones.

“Debe haber mejor monitoreo a nivel gobierno a nivel empresas y tecnologías que provean de resiliencia en las redes”, sugirió Prudy.

Con la llegada de 5G, México podría quedarse con un pedazo de un mercado que se proyecta con valor de 3.6 billones de dólares y que se espera que genere alrededor de 22.3 millones de empleos para 2035, según datos de GSMA.

Y de acuerdo con analistas como Schwed, Castro o Purdy, esta oportunidad, y otras olas de tecnología pueden verse en riesgo en la medida que no se logren acuerdos para proteger las redes sobre las que deben correr estos nuevos servicios.

“Tenemos que trabajar juntos para crear estas mejoras de seguridad y asegurar que se implementen, entonces 5G es una responsabilidad compartida”, dijo Purdy.

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