Reino Unido introducirá impuesto del 2% a plataformas digitales a partir de abril

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El gobierno del Reino Unido confirmó la introducción de un impuesto del 2 por ciento a los servicios digitales sobre los ingresos generados por los usuarios del país, el cual entrará en vigor el próximo 1 de abril de 2020.

La medida impuesta fue anunciada por el canciller Rishi Sunak este miércoles. Las compañías tecnológicas estadounidenses como Facebook, Google y Amazon serán las principales afectadas; no obstante, en el pasado han sido criticadas duramente por percibir más ganancias y pagar menos impuestos en el Reino Unido por desviar sus ingresos a países de bajo tributaje como Irlanda.

De acuerdo con el órgano tributario del Reino Unido (HMRC), el impuesto podría generar hasta 515 millones de libras esterlinas en ingresos anuales para el fin de año financiero que termina en 2025.

Sin embargo, en enero la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer aranceles a las exportaciones de automóviles si el gobierno de Boris Johnson procedía con el impuesto. Hasta el momento, no se han recibido comentarios por parte del gobierno norteamericano.

Cabe señalar que el impuesto planeado sólo aplica a empresas con ingresos globales anuales superiores a los 500 millones de libras esterlinas y 25 millones más de ventas en el Reino Unido de actividades relevantes.

Algunas empresas tecnológicas británicas están preocupadas por el impuesto, debido a que las reglas de competencia de la Unión Europea (UE), que todavía se aplican durante el periodo de transición al Brexit, impiden que empresas nacionales compensen el impuesto digital contra otros.

La compañía de pedido de alimentos, JustEat, con sede en el Reino Unido, encargó un informe al Centro de Investigación Económica y Empresarial, una consultora económica, que descubrió que el impuesto digital supone una “carga importante para las empresas tecnológicas nacionales del Reino Unido”.

El impuesto digital británico se produce pese a los esfuerzos por parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para forjar un conjunto de reglas globales para la fiscalidad digital.