Ha pasado más de medio año desde el inicio de la pandemia global que ha dejado más de 593 mil muertes, hasta esta edición. Numerosas instituciones de salud, educativas y laboratorios privados han trabajado arduamente en la investigación de prototipos de vacunas, y actualmente existen casi 100 prototipos en desarrollo.

Dada la importancia de poder garantizar vacunas para sus ciudadanos y así poder recuperarse de la crisis socioeconómica, han surgido reportes que apuntan a Rusia como culpable de robar datos sobre las pruebas médicas de la vacuna.

El Centro Nacional de Seguridad Cibernética de Gran Bretaña acusó a la inteligencia rusa de hackear los centros de investigación internacionales que desarrollan pruebas de la vacuna contra Covid-19.

Estados Unidos y Canadá hicieron las mismas acusaciones. La Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. señaló a los grupos de hackers conocidos como APT29 y Cozy Bear –presuntamente implicados en alterar las elecciones de 2016– como los responsables de robar información sobre vacunas de universidades, empresas y otras organizaciones de atención médica.

El gobierno ruso rechazó las acusaciones. “Toda esta historia es un intento de empañar la reputación de la vacuna rusa por parte de algunas de las personas que temen su éxito”, señaló Kirill Dmitriev, director Ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia, en una entrevista con Times Radio. “Debido a que la vacuna rusa podría ser la primera en el mercado y podría ser la vacuna más efectiva que existe”, finalizó.

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