La semana pasada se anunciaron las nuevas reglas de la Unión Europea que aplicarán para los individuos y grupos que realicen ataques cibernéticos desde fuera del bloque, los cuales pueden verse afectados con sanciones, prohibiciones de viaje y la congelación de activos. Esta medida se aplicará sólo a las “personas y entidades” y no a los gobiernos nacionales.

El gobierno holandés y el británico defendieron las medidas, después de que descubrieron una serie de ataques cibernéticos el año pasado. El objetivo de los nuevos planes es “disuadir y responder a los ciberataques que constituyen una amenaza externa para la Unión Europea o sus Estados”.

Estas acciones permiten “imponer sanciones a personas o entidades responsables de ataques cibernéticos o intento de ellos, que brinden apoyo financiero, técnico o material para tales ataques o que estén involucrados de otras maneras”, citando la declaración del Consejo Europeo.

Una fuente de la Unión Europea comentó a Euractiv que los ataques del Departamento Central de Inteligencia (GRU, por sus siglas en ruso) “llevaron todo a un mayor nivel de urgencia”, por lo que “los Países Bajos y el Reino Unido trabajaron arduamente para que este régimen llegara a la meta”.

Jeremy Hunt, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, consideró en un comunicado que esta acción es decisiva “para disuadir futuros ciberataques”. El ministro de Relaciones Exteriores holandés, Stef Blok, aseguró que los Países Bajos “conceden gran importancia a este vehículo que ataca a los perpetradores de ataques cibernéticos”.

Los Estados miembros estaban considerando una respuesta conjunta a los ataques y finalmente adoptaron una declaración que asegura que la Unión Europea está “preocupada por el aumento del comportamiento malicioso en el ciberespacio destinado a socavar la integridad, seguridad y competitividad económica, incluido el aumento de los actos de robo cibernético de propiedad intelectual”.

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