Servicio de billeteras electrónicas está en riesgo en Paraguay

La industria advierte que, tal como está escrita, la propuesta afectará a 5 millones de usuarios. El país presenta un índice de bancarización inferior al 40%.

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Las campañas de alerta sonaron en las últimas horas, pues la industria advierte un proyecto de ley, hoy en discusión en la Cámara Baja de Paraguay, que vuelve “inaplicable” el servicio de billeteras electrónicas y pone “innecesariamente en peligro” su utilización. Piden cambios en su redacción para evitar un daño directo a los cinco millones de personas que los utilizan.

No todo molesta de la propuesta, que llegó a discusión bajo el nombre “De los servicios de confianza para las transacciones electrónicas, del documento electrónico y los documentos transmisibles electrónicos”. De hecho, el reclamo es casi específicamente sobre el artículo 103 de la versión final que llegó del Senado y que recibió el respaldo del sector bancario.

“La versión impone la intervención del Prestador de Servicios de Confianza, que es un intermediario para la validación de los datos de titulares de billeteras electrónicas, lo que paralizará su funcionamiento y, luego, complicará y encarecerá su uso”, expuso la Cámara de Operadores Móviles de Paraguay en un comunicado.

La entidad indicó que las billeteras electrónicas ya se encuentran reguladas por el Banco Central de Paraguay (BCP) y por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad). “Los montos de las operaciones no superan los tres salarios mínimos mensuales, con un promedio de transacciones de 150 mil guaraníes (21.9 dolares)”, amplió.

Los operadores advirtieron en las discusiones previas que la introducción de una tercera entidad como certificadora generaría un freno en el uso, un encarecimiento en el servicio y, como consecuencia, perjuicio directo tanto para los prestadores como para los usuarios. En este contexto, pidieron que las normas acompañen y no limiten artificialmente el desarrollo de un ecosistema que ya ha dado sus frutos en el plano local.

Existen por los menos tres motivos que pueden exponerse para respaldar el pedido de la industria de billeteras móviles en Paraguay:

  • Caso de éxito. El país es reconocido como un caso de éxito en la región en la implementación de servicios financieros móviles. La filial de Millicom, con Tigo Money, es líder del segmento en todos los aspectos (cantidad de transacciones, monto transferido, puntos de venta y más), pero también hay otras opciones que lo vuelven un mercado a revisar por pares de la región, como la de Claro (Claro Giros) y la de Personal (Billetera Personal).
  • Inclusión financiera. América Latina tiene serios desafíos en materia de inclusión digital y Paraguay no es la excepción, pues según informes replicados por medios locales, la bancarización local es de 39 por ciento (Banco Mundial). Sobre este punto, los operadores agregaron que, por ejemplo, “gracias a las billeteras electrónicas el programa Pytyvo logró que más de 350 millones de dólares lleguen a siete de cada 10 trabajadores del país”. Este tipo de opciones se usa, incluso, para el pago de subsidios en el país.
  • Contexto. La Cámara de Operadores Móviles de Paraguay advirtió que más del 30 por ciento de la población local está “en situación de vulnerabilidad o de necesidad de accesos mínimos de servicios” y son sobrados los estudios que advierten que la pandemia no sólo funcionó como acelerador de los desafíos en materia de digitalización, sino que también amplió brechas existentes. El contexto de pandemia es, entonces, otro punto que debe considerarse a favor de “no establecer barreras” a las distintas formas de acceso a servicios que tiene la población.

Bajo estas premisas es que la industria instó a Diputados a “que aprueben una versión con modificaciones para que todos los paraguayos sigan contando con esta importante herramienta”. Las razones parecen sobradas en un país que logró imponer sus formas para ubicarse como un caso de éxito en la región, de la mano de los operadores. Tal como está, la redacción podría ser un ejemplo de lo que no hay que hacer: arreglar lo que no está roto.