La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) definió el servicio universal como una forma de llevar el acceso a los servicios de telecomunicaciones a toda la población. En un principio, los servicios de telefonía fija eran el eje central de la política pública. Ahora bien, Internet ha concentrado el esfuerzo de los organismos reguladores de telecomunicaciones para desarrollar o aplicar los fondos de servicio universal o la financiación pública para lograr llevar Internet a las zonas rurales. En un principio fue el servicio fijo e incluso el servicio móvil en algunos países.

La recomendación UIT-T D.53 (2016), sobre aspectos internacionales del servicio universal, realiza su definición basada en tres principios: “Disponibilidad: el nivel de servicio debería ser idéntico para todos los usuarios, en todo lugar y en cualquier momento. Asequibilidad: el precio del servicio no debería ser prohibitivamente alto y así repercutir negativamente sobre el acceso. Accesibilidad: los abonados deberían recibir el mismo trato en términos de servicio, precio, calidad de servicio, cuando quiera y donde quiera que accedan al servicio.”

Cabe destacar que en el caso de las Américas o Región 2, según la UIT, Canadá y Estados Unidos no aplican la recomendación UIT-T D.53. Tampoco otros países en el resto del mundo, de los cuales me gustaría destacar Reino Unido, Alemania, Suiza y Finlandia.

Ahora bien, garantizar el acceso al servicio de Internet, bien sea a través de redes fijas o móviles, requiere centrar la atención en dos aspectos fundamentales: el despliegue de las redes nacionales y su conexión a las redes internacionales para llegar a los servidores de los grandes proveedores de contenido en Internet. Algunos ubicados en los países antes mencionados.

En el contexto latinoamericano, es cierto que aún siguen pendientes esfuerzos para llevar cobertura de las redes de telecomunicaciones a las zonas rurales. Sin embargo, el acceso a la conexión internacional, especialmente sus costos para cubrir dichas zonas rurales, también es un elemento por considerar. No siempre es considerado por los reguladores al momento de definir los planes u obligaciones para los operadores nacionales a quienes imponen obligaciones de cobertura.

La recomendación UIT-T D.53 reconoce la importancia de considerar los costos de acceso a las redes internacionales para lograr un servicio universal exitoso. De hecho, determina tres factores que establecen el éxito de los proyectos de servicio universal:

1. “El nivel de competencia en el mercado para la prestación de capacidad internacional de Internet, tanto en el plano local como regional.

2. “La evolución de los precios y de los temas fiscales en lo que respecta al tránsito internacional de los precios de los contratos de IRU, o de otros tipos de contrato para la prestación de capacidad internacional de Internet.

3. “La capacidad para establecer y propiciar contratos de paridad entre operadores nacionales, los operadores regionales y los operadores de todo el mundo en materia de capacidad internacional de Internet.”

Justo en este momento, el acceso al servicio de Internet es fundamental debido al impacto de la pandemia en la salud, educación e ingresos de las personas. No sólo en las zonas rurales, sino en toda la población.

Ahora bien, los ingresos de los operadores móviles y fijos están comprometidos debido al impacto en la economía de la región. Obtener ventajas en el acceso internacional a Internet es una forma de mejorar la posibilidad de incrementar su utilización, reducir sus costos y garantizar el derecho a la vida (salud, educación e ingresos).

Definitivamente, reducir los costes de la conectividad internacional de Internet puede traer grandes ventajas para ampliar su acceso y reducir su coste. Específicamente, si esa reducción es aplicada directamente al cliente o usuario, de forma directa o indirecta. Adicionalmente, puede permitir incluso aumentar la velocidad contratada para poder prestar un servicio de calidad.

La velocidad de acceso a Internet depende en gran medida del acceso internacional. En este sentido, en América Latina este acceso tiene las menores velocidades contratadas. 

Respecto de las velocidades de conexión a Internet móvil, el líder es Emiratos Árabes Unidos con una velocidad media de 177.52 Mbps, seguida de cerca por Corea del Sur con 169.03 Mbps y cerrando el top 3 se encuentra China, con una velocidad móvil promedio de 155.89 Mbps.

Específicamente en América Latina, Chile y Panamá lideran la región con la mejor velocidad de acceso a Internet. Chile con 124.17 Mbps y Uruguay con 96.26 Mbps. Venezuela y Guatemala poseen la menor velocidad de Internet en la región. Venezuela con la menor velocidad de la región, apenas 4.35 Mbps.

Sin embargo, es importante que los países sigan realizando esfuerzos para aumentar la cobertura de Internet, tanto de los servicios fijos como móviles. En este punto, todavía hay algunos temas pendientes que deben ser resueltos con cierta prioridad y en el menor tiempo posible.