‘Si la encuentro en la calle, la mato a palazos’: la violencia política de género silencia a las mujeres en Internet

Las mujeres y personas no binarias son víctimas de insultos, ataques y hasta amenazas de muerte en el entorno digital, que buscan debilitar su participación política.

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Talíria Petrone, una diputada federal de Brasil, tuvo que recurrir a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2020 para denunciar los constantes ataques y amenazas de muerte de las que había sido blanco durante al menos cuatro años. En sus redes sociales, es común que reciba mensajes como “si la encuentro en la calle, la mato a palazos”.

Como en este caso, la violencia política de género que experimentan las mujeres y las personas no binarias en América Latina busca silenciar y debilitar la participación de ellas en el espacio público y en las instituciones, socavando a su vez el ejercicio de derechos fundamentales y de libertades democráticas.

Así lo advierte el informe Violencia política de género en Internet, que acaba de publicar Al Sur con la autoría de las expertas Ladyane Souza y Joana Varon, un consorcio de 11 organizaciones de la sociedad civil y la academia en la región que trabaja para fortalecer los derechos humanos en el entorno digital.

“Precisamente porque estamos en un sistema democrático representativo, el problema de la violencia política en Internet se convierte en un vector silenciador, en un círculo vicioso que sólo beneficia y consolida a las élites políticas, reforzándolas en América Latina, para que sean electos mayoritariamente parlamentarios hombres, cis, blancos y ricos que, a su vez, retroalimentan este sistema”, señala. 

Todavía es un problema la falta de información y de datos desagregados que permitan evaluar las tendencias de la violencia política de género en la región; por el contrario, es común la falta de respuesta de las autoridades y de las plataformas digitales ante los ataques contra las mujeres en este ámbito, alerta Al Sur.

Pese a esta falta de transparencia, Al Sur, en conjunto con organizaciones brasileñas, identificó una serie de tipos de ataques en línea contra las mujeres y personas no binarias.

Entre ellas, están las campañas de desprestigio y difusión de información falsa relacionada con su sexualidad e intimidad; violaciones a la privacidad, como la exposición y filtración de datos personales, privados y de orientación sexual, la divulgación no consentida de imágenes íntimas y el robo de identidad; así como ofensas, con discursos de odio, ciberacoso, estereotipación de imágenes y edición malintencionada de imágenes y videos.

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Además, ataques de censura, manipulación de algoritmos, eliminación de contenido y páginas; e invasiones de videoconferencias o eventos en línea (zomboombing), acceso no autorizado a sus cuentas o dispositivos y ataques cibernéticos.

Naciones Unidas y Al Sur han recopilado testimonios de mujeres que participan en la esfera política. En su mayoría, candidatas a cargos públicos, diputadas, alcaldes y otras mujeres que se desempeñan en el gobierno refieren que han sufrido ataques en las redes sociales y espacios en línea que van desde ataques e insultos, que buscan desprestigiarlas o aluden a su cuerpo, hasta amenazas de muerte.

Se trata de una problemática grave y preocupante a la que todavía no se le presta suficiente atención desde el gobierno y las empresas de Internet. Por el contrario, los representantes del Estado también ejercen violencia política de género. Cuando era diputado, el hoy presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, agredió a la diputada María do Rosário diciéndole que era “tan fea que no merece ser violada”.

Por ello, las autoras del informe hacen un llamado a que las plataformas digitales amplíen sus medidas de transparencia sobre sus prácticas de moderación de contenido, que presenten datos desagregados y brinden mecanismos de denuncia accesibles.

En tanto, señalan que los gobiernos deben proporcionar un marco legal de protección de datos personales, derechos digitales y de lucha contra la violencia política; el parlamento, establecer canales para denunciar la violencia política y para obtener respuestas; los tribunales electorales, promover la formación de expertos en violencia política de género, y en general faltan medidas de socialización sobre el combate a esta violencia. También, advierten, los partidos tienen que tomar un rol activo para apoyar a las candidatas que sufran violencia política.