Los asistentes digitales con voz femenina, como Siri de Apple y Alexa de Amazon, contribuyen a perpetuar las desigualdades de género, en un contexto en el cual las mujeres tienen una limitada participación en la tecnología, menor dominio de habilidades digitales y poca presencia en la preparación experta en el sector, indica un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Cuando Siri escucha insultos sexistas de los usuarios, responde “me ruborizaría si pudiera” ―a lo que hace referencia el nombre del informe de la ONU.

Al interactuar con el asistente, las personas se comportan siguiendo patrones de género sexistas; asumen que Siri es una mujer y, por lo tanto, debe ser “dócil”, “servil” y “obediente”; a su vez, evidencia cómo las compañías no realizan una programación con sentido crítico de género.

En lugar de fomentar la normalización de comportamientos e ideas sexistas, la ONU hace un llamado para que los desarrolladores se concienticen de las brechas de género que deben atenderse.

Por ejemplo, las niñas y adultas tienen 25 por ciento menos probabilidades de saber cómo aprovechar la tecnología digital para fines básicos, en comparación con los hombres, así como es cuatro veces menos probable que sepan programación computaciones y 13 veces menos de solicitar una patente tecnológica.

La inclinación de las compañías tecnológicas por un asistente inteligente feminizado es intencional, destaca la ONU, porque se hace con base en análisis sobre la experiencia del usuario.

Amazon y Apple han argumentado que existen investigaciones sobre que las personas prefieren la voz femenina respecto a la masculina; sin embargo, otros estudios explican que las preferencias se inclinan por características específicas: tono bajo de voz para ellas y declaraciones autoritarias para ellos, aspectos relacionados con los roles de género en el mundo real.

“Muchas compañías continúan usando voces masculinas para proporcionar servicios e información autoritarios, en lugar de sólo útiles. Por ejemplo, los centros de llamadas para empresas de corretaje en Japón usan voces femeninas automatizadas para ofrecer cotizaciones de acciones pero implementan una voz masculina para facilitar y confirmar transacciones”, señala el informe.

Siri y Alexa es un reflejo de la desigualdad de género en el sector tecnológico. Incluso en países con niveles de igualdad más elevados entre hombres y mujeres la brecha en tecnología permanece, ya que, por ejemplo, en Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia hay poca demanda de mujeres para ingresar a una carrera de este ramo. Por ello, el informe Me ruborizaría si pudiera, de la ONU, apela a que el rubor sea causado por este problema y así se refuerce el cultivo de las habilidades digitales en mujeres y niñas si se quiere avanzar de manera significativa.

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