Smart cities: la jugada de transformación digital en la industria de la construcción

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La transformación digital de la industria de la construcción será fundamental para atender la demanda futura de las ciudades inteligentes (smart cities), dijo a DPL News Óscar Serrano, gerente de Producto de Graphisoft para América Latina, una empresa de origen húngaro dedicada al diseño de software de modelado para este sector.

Aunque la pandemia de la Covid-19 ha acelerado la reformulación de los procesos y la adopción tecnológica, Serrano reconoce que esta industria aún camina lento hacia una verdadera transformación para hacer frente al desarrollo de ciudades inteligentes, lograr mejor calidad, aumentar la productividad y ser más eficientes.

Si se compara qué tanto han incrementado los niveles de productividad gracias a la adopción de capacidades digitales entre diferentes sectores durante los últimos 20 años, “vemos que en la manufactura ha avanzado más de un 200 por ciento y en la industria de la construcción sólo un 2 por ciento”, señala.

Una ciudad inteligente es aquella que utiliza las TIC de manera innovadora para mejorar la calidad de vida, la eficiencia de las operaciones y los servicios urbanos, y satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras en los aspectos económicos, sociales, medioambientales y culturales, de acuerdo con la definición de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Por ejemplo, este tipo de ciudad se apoya en las TIC, en tecnologías como Big Data e Internet de las cosas para gestionar el funcionamiento del transporte, el consumo de energía o de recursos hídricos, la seguridad pública y reducir las emisiones de carbono.

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Si bien ya existen desarrollos alrededor del mundo, materializar los planes futuros de ciudades inteligentes requerirá en buena medida que la industria de la construcción esté preparada. No obstante, casi la mitad de los actores relevantes del sector considera que la industria aún no cuenta con las capacidades digitales para satisfacer esta demanda, señala una investigación de la firma Finalcad de 2020.

Algunos de los desafíos concretos que los líderes del sector identifican son la incapacidad de recabar datos en tiempo real; crear una “huella digital” de una edificación; registrar y compartir datos sobre los materiales que se utilizan y se desechan; carencia de habilidades digitales del personal, y la dificultad de aprender a trabajar de manera colaborativa.

Integrar BIM, la llave maestra

Frente a estos retos, para construir ciudades inteligentes, el sector de la construcción debe asumir su propia transformación digital, un proceso que atraviesa todas sus capas de trabajo, incluyendo el diseño, el desarrollo y la operación. Una de las vías para lograrlo es el Modelado de Información de Construcción (BIM, por sus siglas en inglés).

Óscar Serrano expone que BIM es una metodología de trabajo colaborativa para crear y gestionar proyectos de construcción, usando software en cada etapa y de manera dinámica en tiempo real, por lo que tiene el potencial de ayudar a las empresas de la industria a modernizar sus procesos mediante estándares abiertos y trabajar de forma multidisciplinaria y en distintas plataformas.

Con BIM, el flujo de trabajo se da a partir de modelos tridimensionales y mediante la colaboración. Un grupo de varias personas pueden estar participando en un mismo proyecto en tiempo real sin importar su ubicación geográfica.

Esto, explica el gerente de Graphisoft, ha sido fundamental durante el confinamiento impuesto ante la propagación del SARS-CoV-2. Y para complementar el esquema, la compañía húngara también lanzó BIM Cloud, un servicio configurado en la nube que permite agilizar el trabajo remoto del sector de la construcción.

Se debe evolucionar del modelo lineal del flujo de trabajo que consiste en transitar de los arquitectos a los especialistas, pues ahora se trata de procedimientos integrados. Serrano detalla que el proceso se puede imaginar en dimensiones: se pasa del 2D al 3D al abandonar los planos antiguos; al 4D con la información de programación de obra; al 5D cuando se incluyen los datos de costos, y al 6D al integrar la información de eficiencia energética, o al hacer un análisis del rendimiento de los materiales.

Dada la relevancia que ha ganado BIM en la industria, tanto el sector público como el privado han impulsado su adopción a nivel global. El primer país en hacerlo fue el Reino Unido; el gobierno dispuso la obligatoriedad de que las obras públicas se gestionen bajo este esquema.

Otras autoridades miraron la experiencia británica, los resultados positivos que obtuvo el país en el aumento de la productividad y eficiencia en el manejo de recursos públicos, y decidieron seguir ese camino, plantea el gerente de Producto de Graphisoft en la región.

En México, por ejemplo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público emitió una estrategia nacional de implementación BIM en 2019. Desde entonces, el gobierno ha estado trabajando en capacitar a las dependencias, elaborar lineamientos y trazar estándares, pero todavía están pendientes y falta cumplir con un cronograma de avances claro, apunta Serrano.

El Reino Unido y Estados Unidos son dos de los países que han logrado más progresos en la adopción BIM. En América Latina, Brasil y Chile reportan un avance de alrededor de 35 por ciento; le sigue México, con un 29 por ciento, y luego Colombia y Argentina.

Estos últimos datos reflejan parte del panorama del tramo que falta por recorrer para alcanzar la transformación digital en el sector de la construcción, comenta el experto, ya que BIM es una metodología que está empujando cambios importantes en la industria.

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