La incorporación de la digitalización genera un cambio cultural rápido y global en las economías emergentes, de acuerdo con un nuevo estudio del Centro de Investigación Pew.

El informe intensifica el impacto de la conectividad en línea entre las poblaciones de economías emergentes, para lo cual se realizó una encuesta en 11 países de cuatro regiones: México, Venezuela y Colombia; Sudáfrica y Kenia; India, Vietnam y Filipinas; y Túnez, Jordania y Líbano.

La encuesta revela que la mayoría de los adultos de estos países cuentan con un teléfono móvil, de los cuales 53 por ciento tienen un dispositivo capaz de acceder a Internet. El 64 por ciento de la población de estos países usa al menos una red social, y el porcentaje se eleva a 91 por ciento en el caso de los usuarios de teléfonos inteligentes.

En general, los habitantes de estos países creen, en 70 por ciento, que los teléfonos móviles han sido algo bueno para la sociedad, aunque el porcentaje se reduce en 57 por ciento para el caso de la visión positiva social de las redes sociales (de hecho, hay 27 por ciento que cree que las redes sociales son algo malo para la sociedad). Pero en ambos casos, es mayor el impacto personal que en el de la sociedad: 93 por ciento dice que estos dispositivos les han ayudado a mantenerse en contacto con personas que viven lejos y el 79 por ciento asegura que las redes sociales les ayudaron a obtener noticias e información.

En la mayoría de los países, la educación (67%) se destaca como el problema donde la mayor proporción dice que el uso creciente de Internet y los teléfonos móviles han tenido un buen impacto. Le siguen la economía (58%), la cultura local (56 %) y la conexión familiar (53%).

En los 11 países encuestados, los usuarios de teléfonos móviles se dividen en dos grupos sobre si su teléfono es algo que no siempre necesitan o algo por lo que no podrían vivir sin él. Los kenianos, sudafricanos, jordanos, tunecinos y libaneses que usan un teléfono móvil es más probable que digan que su teléfono es algo que no podrían vivir sin él. Pero en los otros seis países, las proporciones más grandes dicen que no siempre necesitan su teléfono.

Digitalización y niñez

Mientras que en general las encuestas expresan juicios en gran medida positivos sobre el impacto personal y social de la digitalización, expresan su preocupación sobre los efectos en las poblaciones más jóvenes.

El 79 por ciento de los adultos en estas latitudes consideran que la gente debería estar muy preocupada por la exposición de niños al contenido dañino o inmoral cuando se usa teléfonos móviles y una media de 63 por ciento dice que los dispositivos tuvieron una mala influencia en los niños en su país.

Entre los padres cuyos hijos tienen teléfonos móviles, una media de 50 por ciento dice que monitorean lo que hacen sus hijos y el 52 por ciento han tratado de limitar el tiempo que sus hijos pasan con sus teléfonos.

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