Sonia Agnese: América Latina tiene un déficit de infraestructura digital

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Sonia Agnese, analista senior para América Latina de Ovum, advirtió que la economía digital genera nuevos retos. El déficit de infraestructura y los altos costos del espectro son condicionantes que deben ser atendidos por los gobiernos de la región para avanzar en la carrera hacia 5G, la digitalización y la modernización de los servicios.

Adicionalmente a ello, están otras dificultades que enfrentan los operadores: la caída en los ingresos de voz y el aumento del tráfico de datos; así como la competencia con las compañías Over the Top (OTT).

En entrevista con Digital Policy & Law News, la especialista consideró que es fundamental contar no sólo con “redes abiertas, flexibles y eficientes” para soportar la demanda de servicios; también se deben sentar las bases de inversión sobre las cuales sea posible aumentar la cobertura y evaluar la pertinencia de establecer impuestos a quienes hoy no los pagan.

La economía digital es una gran oportunidad pero, como todo, tiene un lado de riesgo.

Para América Latina hay una dificultad que tiene que ver con la existencia de infraestructura, pues “estamos atrás respecto de países desarrollados”.

Recientemente, Nokia y Antel, operador uruguayo propiedad del Estado, realizaron la primera llamada 5G sobre una red comercial en América Latina. La primera llamada se realizó utilizando la banda de frecuencia de 28 GHz.

“El anuncio como tal es una buena noticia, pero es acotada.” Se trata sólo de dos radiobases, y aquí lo importante es saber en cuánto tiempo va a crecer esa red, Uruguay es un país con diferentes condiciones al resto de los países de la región, y eso también cuenta.

Se estima que en promedio el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de América Latina es de 14 mil 503 dólares: en Panamá es de 24 mil 029 dólares; Chile, 22 mil 860 y Uruguay sigue en tercer lugar, con 20 mil 993 dólares.

En general, en toda América Latina hay falta de infraestructura suficiente para lo que viene: autos conectados, Smart Homes, redes de alta velocidad, servicios vinculados con el uso de medios electrónicos, contenidos, juegos.

Inversiones

En este sentido, destacó que para atraer inversiones se requiere que las decisiones que se tomen a favor de la industria trasciendan a los diferentes gobiernos y que haya estabilidad política para dar tranquilidad a los potenciales inversores.

De acuerdo con Ovum, las empresas de servicios digitales como video, hogar inteligente y videojuegos crecerá 10 por ciento para 2022, mientras que las empresas de telecomunicaciones tradicionales crecerán solo 1.5 por ciento.

Por su parte, el uso de servicios digitales podía representar hasta 60 por ciento de los ingresos del total de la industria. Además, Sonia Agnese fue clara: las industrias o se renuevan o mueren.

“Hay ciertos condicionantes que tienen que ver con el espectro: asignación de frecuencias, limpieza de bandas para identificar espectro disponible, que no haya costos tan altos, pues al final del día son factores que limitan la inversión en el despliegue de redes”, dijo.

Destacó que varios países en América Latina y en el mundo han comenzado a establecer impuestos; es probablemente esa línea la que hay que seguir.

Por ejemplo, varias provincias de Argentina impulsan un impuesto en las plataformas de suscripción en línea como Netflix, Spotify y Airbnb. El recargo se suma al 21 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que se impone a la venta de contenidos digitales de plataformas internacionales, que el gobierno comenzó a cobrar a mitad de 2018.

En México existe ya un planteamiento para que hacia 2020 compañías como Uber, Netflix, entre otras, puedan pagar impuestos, según el plan tributario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

“Hay una gran discusión por delante donde las empresas colaboren con las economías locales a través de contraprestación impositiva, y será necesario definir el mejor método y el mejor acuerdo”, consideró.

La carrera hacia 5G

Las empresas están preparándose para la tecnología 5G. Hay mucho por mejorar y perfeccionar en la tecnología 4G y 4.5G. Se requieren cambios estructurales que permitan el desarrollo y despliegue de dispositivos asequibles.

El 5G no implica sólo velocidades más rápidas sino el despliegue de Internet de las cosas, que será el que determine el futuro de sociedad. Se trata de una tecnología capaz de soportar millones de dispositivos por kilómetros cuadrados.

“Hay una oportunidad de sumarnos al mundo, el país que no lo haga, deberá asumir costos y riesgos altos. Debemos trabajar en sentar las bases para que los cambios regulatorios, tecnológicos, tributarios y de inversión sucedan en los próximos años”, advirtió.

Sonia Agnese analiza los problemas regulatorios y la evolución del mercado en América Latina. Se enfoca en el desempeño del operador, los problemas regulatorios en curso, las subastas de espectro, la implementación de redes y los lanzamientos de productos y servicios, y analiza las tendencias clave en América Latina.

Ovum es una empresa líder global de investigación y consultoría especializada en telecomunicaciones, medios y tecnología.

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