La subasta de espectro 5G en Brasil podría retrasarse 12 meses, debido a que la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) sigue involucrado en una disputa sobre las reglas del proceso, informó el Financial Times (FT).

La subasta 5G estaba programada para marzo de 2020, pero ahora se ha retrasado hasta finales de año. Sin embargo, analistas dijeron a FT que era más probable una fecha en el primer trimestre de 2021.

Se podría revelar un cronograma oficial en febrero cuando se reúna la junta directiva de la Anatel, pero aún es necesario realizar una consulta pública y una revisión judicial. Un representante de la Anatel dijo que las consultas habían sido pospuestas y que no había un calendario actual para la subasta.

Empresas afectadas

La demora representa una decepción para los principales proveedores de equipos, que se espera que presenten ofertas por contratos lucrativos para suministrar equipos e infraestructura 5G a los operadores del país.

Algunos probables participantes han expresado su decepción por los retrasos. Tiago Machado, director de Relaciones Gubernamentales de Ericsson en América del Sur, dijo: “Estamos al borde de esta revolución y necesitamos que los encargados de la formulación de políticas y las agencias reguladoras tomen las medidas adecuadas para asegurar que esto avance de manera oportuna.

“Esto es muy importante debido al impacto que podría tener o no tener este próximo año no sólo en el sector de las telecomunicaciones, sino también en la economía brasileña”, expresó.

Recomendado: Seguridad, interferencia y definición de subasta podrían retrasar la llegada de 5G a Brasil

Ericsson se encuentra entre varias compañías internacionales, incluidas Huawei (China) y Nokia (Finlandia), que compiten por proporcionar equipos e infraestructura a los grupos de telecomunicaciones de Brasil que ofertarán en la subasta.

Ejecutivos de Nokia el año pasado dijeron que esperaban que la venta de Brasil fuera la subasta individual más grande del mundo para 5G.

Un estudio realizado por Ericsson en octubre de 2019 reveló que posponer la subasta hasta 2021 le costaría al Tesoro brasileño con poco efectivo alrededor de 25 mil millones de reales (6 mil millones de dólares) en ingresos fiscales perdidos. Millones más en inversión directa en infraestructura y equipos también podrían ser retenidos.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here