Después de casi dos años de batallas legales y regulatorias, hoy T-Mobile finalizó su fusión con Sprint, una transacción valorada en más de 31 mil millones de dólares, para crear una compañía con mejor posición para competir por el liderazgo en el mercado móvil frente a Verizon y AT&T, y acelerar el despliegue 5G en los próximos años.

Para los tres años siguientes, la entidad combinada, cuyo nombre es New T-Mobile, tiene planeado invertir 40 mil millones de dólares en su red y otros negocios, en especial para cumplir su meta de llevar 5G al 99 por ciento de la población hacia 2026. Además, prevé desbloquear 43 mil millones en sinergias para sus accionistas.

Mike Sievert asume como el nuevo director Ejecutivo, tras haber fungido en los cargos de presidente, jefe de Operaciones y director de la Junta de T-Mobile, reemplazando a John Legere como se había anunciado en noviembre de 2019. Este último continuará formando parte de la Junta Directiva hasta el final de este mes.

La entidad combinada “se centrará en crear una red 5G transformadora” y 14 veces más veloz a los servicios actuales, al combinar las frecuencias de espectro de T-Mobile y Sprint en las bandas bajas, medias y altas, y brindará servicios de gran capacidad a un bajo precio, dijo la empresa.

También ofrecerá los mejores planes 5G ahora y en el futuro, incluyendo a las zonas rurales de Estados Unidos, y “superará los obstáculos para extender el acceso tradicional por cable” al proporcionar una banda ancha inalámbrica mayor a 100 Mbps al 90 por ciento de la población, destacó.

El acuerdo entre T-Mobile y Sprint enfrentó varios desafíos legales debido a que un grupo de 14 fiscales generales, liderados por los representantes de California y Nueva York, quería detener la transacción. El bloque opositor argumentaba que la fusión de los operadores elevaría los precios para los consumidores finales, reduciría sus opciones de servicio y afectaría la competencia en el mercado.

Las compañías ya habían obtenido las aprobaciones de los reguladores federales, pero los estados no estaban conformes con las condiciones establecidas; entre ellas, extender 5G en territorio nacional y un plan de desinversión de activos de prepago de Sprint, para abrir el camino a Dish como el cuarto operador móvil.

Sin embargo, después de un par de meses de un proceso de demanda, un juez federal autorizó la fusión en febrero de este año, al encontrar que los alegatos de los fiscales generales carecían de sustento suficiente. Con las cartas a su favor, las empresas se dispusieron a cerrar el contrato, con una renegociación final que dejó a SoftBank, matriz de Sprint, con una menor participación de 24 por ciento en la entidad combinada y a T-Mobile con 43 por ciento.

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