Telefónica acumula 8M en multas en seis meses en Perú

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Economía Digital-Cristian Reche

Siguen chocando Telefónica y el regulador de Perú, Osiptel. La multinacional española, que ha reconocido públicamente que el país no está entre sus mercados clave e incluso podría vender su división, lleva meses enfrentándose al vigilante de las telecos. La pelea, motivada por una subida de precios y supuestos incumplimientos por parte de la empresa española, ya se cuantifica: 8 millones de euros en multas en lo que va de 2020.

La última sanción tiene apenas unos días. El Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) anunció el 17 de junio dos nuevas multas para Telefónica por infringir el reglamento de portabilidad numérica. ¿Qué sucedió? En esencia, que la compañía de telecomunicaciones no desconectó de su red a 100.039 números telefónicos que entre el 2017 y el 2018 pidieron cambiarse a la competencia conservando su número de teléfono. La resolución de Osiptel: sanciones con valor de aproximadamente 300.000 euros (más de 1 millón de soles)

Antes llegó otra sanción que dejaba sin efecto una subida de tarifas de la compañía. El organismo equivalente a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) en España comunicó que había emitido una “medida cautelar que ordena a la empresa Telefónica del Perú que deje sin efecto el aumento de tarifas de Internet fijo y los planes empaquetados que incluyen este servicio”. Para el regulador peruano la empresa habría incumplido el artículo 9 de las Condiciones de Uso de los Servicios Públicos de Telecomunicaciones, al considerar que modificó las condiciones contractuales que requerían la aprobación previa de Osiptel. 

Pero Telefónica no se quedó quieta. La compañía consideró que la decisión del regulador “contraviene los principios básicos de libre mercado, porque afecta la libre competencia y pretende generar un control de precios”. Y fue a más: anunció que acudiría a “las instancias correspondientes para validar su posición frente a la inconstitucionalidad que representa la medida del regulador”.

Hasta 92 multas acumuladas

La principal sanción de Osiptel se hizo efectiva a principios de año. Confirmó en febrero que había impuesto en segunda instancia  — en mayo de 2019 ya se había anunciado por primera vez pero no era definitivo —  92 multas a Telefónica “por no remitir compromisos de mejora” y por incumplir estas promesas en los servicios de calidad de voz y de cobertura. Las multas, tipificadas como infracción grave, fueron las más altas de todas las impuestas por el regulador a un operador en su historia: 31 millones de soles (cerca de 7,8 millones de euros).

Osiptel no ha sido el único organismo que ha agrietado el negocio de Telefónica en el país. La teleco tuvo que hacer frente a un pago millonario por una deuda contraída con el Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) en 2019. El coste, de nuevo, muy elevado: 218 millones de soles (55 millones de euros). 

Perú no es estratégica para Telefónica

La noticia recibida por Telefónica lleva a la empresa a olvidarse más de Perú para sus planes de futuro. El país forma parte del grupo de plazas de Latinoamérica agrupadas en un spin off, en el que se buscan posibles desinversiones, la entrada de nuevos socios e incluso una venta. Los motivos no son pocos, ya que a los efectos regulatorios hay que sumar las condiciones del mercado, en el que los competidores llevan tiempo inmersos en una política comercial agresiva.

Aun así, Perú representa más del 4% de la facturación total del grupo, siendo así el que más aporta de todo el conjunto de Latam. Telefónica cuenta con 4,2 millones de hogares conectados a redes de alta velocidad (1 millón de ellos con fibra óptica hasta el hogar) y el liderazgo en el segmento del mercado móvil, con un total de 14,4 millones de líneas (35,3% del mercado).