Teléfonos flexibles: dudas e inconvenientes de una tendencia aún sin consumar

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ABC Tecnología-Ana I. Martínez

El Mobile World Congress (MWC) de Barcelona ha llegado a su fin. Un año más, el evento ha vuelto a cerrar conrécord de asistentes. De hecho, los organizadores defienden que esta edición ha sido la mejor de la historia gracias al 5G y a la nueva generación de dispositivos, entre los que destacan, sin duda alguna, los flexibles.

Los teléfonos plegables ya está aquí. Las previsiones se han cumplido, aunque su llegada -de momento- no se ha consumado. Y es que hay que ser claros. Samsung, que presentó el Galaxy Fold unos días antes del MWC, no saldrá a la venta en todos los mercados. De momento solo en EE.UU. el 26 de abril a un precio de 1.980 dólares.

No sabemos en euros lo que costará porque, entre otras cuestiones, aún está por confirmar cuando llegará a España (si es que llega). La compañía surcoreana ha afirmado, además, que no distribuirá unidades del Galaxy Fold en las tiendas para que los interesados puedan verlo y tocarlo, como habitualmente sucede con el resto de dispositivos. De hecho, nadie, excepto la propia marca, ha tenido en sus manos el teléfono.

Samsung Galaxy Fold
Samsung Galaxy Fold- SAMSUNG

Estamos, pues, hablando de terminales muy exclusivosKate Beaumont, directora de productos, servicios y estrategia comercial de Samsung en Reino Unido, explicó a « The Verge» que la menor oferta con la que contarán el Galaxy Fold tiene sus razones. Entre ellas, saber cómo responde el mercado. «Es un dispositivo súper ‘premium’ y queremos asegurarnos de que los clientes tengan un servicio y experiencia muy personal», explicó.

Huawei ha sido el otro gigante tecnológico que sí presentó en la Ciudad Condal su primer terminal plegable, el Mate X, su nuevo buque insignia, preparado para el 5G. Costará 2.299 euros y saldrá a la venta a partir de mediados de este año. La principal diferencia con el modelo de Samsung -que incorpora dos pantallas diferenciadas: una pequeña para funcionar como móvil y otra más grande para tableta- es que el Mate X tiene una única pantalla, que se dobla y, al desplegarse, amplía su tamaño.

También TCL, conflomerado que integra a firmas como BlackBerry y Alcatel entre otras, presentó en Barcelona su nuevo portfolio de pantallas flexibles y su nueva tecnología patentada DragonHinge, que le ha permitido mostrar por primera vez una línea completa de paneles flexibles para dispositivos móviles.

Incógnitas aún por resolver

«El MWC ha presentado la puesta de las marcas como Huawei, LG o Samsung hacia este tipo de teléfonos flexibles», comenta José Cano, director de Análisis de IDC Research España a ABC. «Más allá de la tecnología -continua-, que obviamente permite incorporar un dispositivo más grande (con lo cual puede albergar más batería, etc.), estamos ante un paradigma que redefine hasta el límite el concepto que tenemos de ‘smartphone‘, haciéndolo evolucionar hacia algo que puede ser completamente diferente».

Y es que tal y como apunta el experto, los móviles flexibles no son «phablets» (término que se utilizó para indicar aquellos ‘smartphones’ de tamaño de pantalla muy grande), pero tampoco son tabletas «a pesar de que cuando está abierto el usuario puede disfrutar de una pantalla de 7.3 pulgadas». Para, Cano, estamos ante «algo completamente diferente, que tiene tres pantallas y que, en teoría, permitirá incorporar más dispositivos (el se Samsung, en concreto, incorpora una cámara cubierta, dos en el frontal y tres en la parte posterior), con la intención de buscar la experiencia de usuario».

Si bien estamos ante una tendencia totalmente revolucionaria, aún existen numerosas dudas en cuanto a su funcionamiento y uso. «Será necesario ver si la interfaz con la que interacciona el usuario permitirá enfocar el dispositivo hacia el segmento corporativo y de trabajoo por el contrario será un producto de máxima adopción pensado para el despliegue de nuevas ‘apps’ y dispositivos que permitan explotar el terminal».

Un inconveniente, el precio

«Por ello -continua Cano-, aunque aparentemente el producto es cuanto menos diferencial en el mercado, como hemos visto ya hay varias marcas que han presentado sus apuestas con una barrera de entrada muy elevada: el precio». Y es que el desembolso que tienen que hacer los usuarios es muy grande. «Hablamos de dispositivos de casi 2.000 euros», recuerda el analista de IDC Research España. «Aún está por ver cómo es la respuesta del usuario ante un terminal que no sabemos cómo funcionará en términos de productividad o experiencia», concluye.

En este sentido, hay que destacar la estrategia por la que ha apostado TCL. La compañía, que lleva Alcatel y Blackberry, integrará su nueva tecnología de bisagras DragonHinge, que crea una carcasa mecánica que permite a estas pantallas plegarse y doblarse según las distintas posibilidades, en terminales flexibles que estarán disponibles en el mercado en 2020. No tiene prisa por ser la primera sino que prefiere esperar a que este concepto tan revolucionario se asiente entre los usuarios, quienes aún tienen que madurar la idea y, sobre todo, asimilar el precio.«Hablamos de dispositivos de casi 2.000 euros. Aún está por ver cómo es la respuesta del usuario ante un terminal que no sabemos cómo funcionará en términos de productividad o experiencia»

Cabe recordar que precisamente Apple no atraviesa por sus mejores momentos económicos. Las ventas de los últimos modelos, el iPhone XR, XS y XS Max, no han sido las esperadas. Y los de Cupertino siempre se han dirigido a un público exclusivo, ofreciéndoles dispositivos «premium», cuyos precios se sitúan en torno a los mil euros. La competencia en el actual mercado de los «smartphones» es brutal. Y marcas chinas como XiaomiOppo o OnePlus han llegado para quedarse, sin miedo a plantar cara los gigantes tradicionales. Ofrecen terminales muy competitivos y -lo más importante- a precios más bajos.

Claro que los teléfonos flexibles van a ocupar su particular espacio en el sector. Pero el precio es, al fin y al cabo, lo que más importa al consumidor. De hecho, el 42% de los españoles invierte entre 200 y 500 euros en la compra de un teléfono móvil, mientras que un 23% destina más de 500 euros, según un estudio realizado entre SFAM, compañía de Europa de seguros para telefonía móvil, multimedia y objetos conectados, e IPSOS en el marco del Mobile.

Aspectos a mejorar y dudas que plantean

1.- El precio: como toda innovación, en las primeras fase de comercialización los precios suelen ser altos. Ocurrió con los primeros móviles inteligentes, con los televisores con pantallas OLED y va a pasar con los primeros teléfonos flexibles. En el umbral de los 2.000 euros puede reducir considerablemente su interés, pero se espera que el precio se vaya ajustando a medida que aparecan nuevas propuestas. El mercado, en general, se va adaptando.

2.- Pantalla: Los primeros móviles de este tipo son muy llamativos. Juegan, en realidad, con el componente «novedad». Eso es el motor del cambio, pero todavía queda por comprobar sus capacidades en el día a día, sus virtudes y defectos, si las aplicaciones y servicios digitales son capaces de adaptarse a este nuevo formato adaptativo. Además, aunque los fabricantes prometen ciclos de uso muy prolongados (más de 100.000 veces), la realidad puede ser diferente. Hay dudas al respecto porque se desconoce si son delicados, si se pueden romper con facilidad y si de verdad duran tiempo a pleno funcionamiento.

3.- Transporte: Aunque la idea es interesanet, para hacer posible la dinámica del cierre de pantalla la ingeniería no ha sido posible adelganzar aún más el dispositivo, con lo que, plegado, el aparato va a ocupar un gran grosor. Un problema para llevarlo en el bolsillo. Su peso también presenta dudas, dado que en algunos casos pueden alcanzar los 300 gramos. Otro engorroso motivo para pensárselo dos veces.

4.- Batería: La duración de la batería es un aspecto capital en la industria de la telefonía. Los terminales actuales, en general, sobrepasan con esfuerzo una jornada completa. Se innova mucho en otras áreas pero la autonomía sigue siendo una asignatura pendiente. Los fabricantes han abrazado otras ideas como los sistemas de carga rápida, que ya empieza a ser un estandar en los terminales más avanzados, pero les falta articular mejoras técnicas para favorecer al consumidor medio.

Este tipo de móviles flexibles montan una o dos pilas en su interior -según el modelo- de gran densidad (4.500 mAh en el y 4.380 mAh en el Samsung Galaxy Fold), pero dado que su pantalla consume tantos recursos energéticos se descnoce, por el momento, cuánto van a poder aguantar.

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