Tesla y el futuro de la economía digital

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Tesla celebró su reunión anual de accionistas 2020 y el tan esperado Battery Day el pasado 22 de septiembre. El evento lo encabezó Elon Musk, CEO de la compañía, y en el se anunciaron importantes hitos que ya están sucediendo y que impactarán de manera muy significativa a la forma en que la sociedad produce sus bienes y a la rapidez con que la humanidad migrará hacia las energías renovables.

Durante su presentación, Musk señaló que “…vale la pena observar el ciclo de vida promedio de las emisiones en los EE. UU. Y cuánto mejor es un Tesla o un automóvil eléctrico que cualquier tipo de automóvil de gasolina, y de lo que hablaremos en el Battery Day también es de cuánto las redes [eléctricas] en todo el mundo, y de hecho especialmente en los Estados Unidos, se están volviendo más verdes. En realidad, es mucho más rápido de lo que creo que la gente se da cuenta, que Estados Unidos se está moviendo hacia la energía sostenible. Y así, a medida que avanzamos cada vez más hacia la energía sostenible, efectivamente terminas construyendo las fábricas solares y las fábricas de automóviles con energía solar o con energía sostenible. Con el tiempo, incluso se hará minería con energía sostenible y, finalmente, llegará a emisiones efectivas de cero, de modo que ahí es donde acabarán las cosas.[1]

Uno de los temas principales, por supuesto, fue el notorio avance que Tesla ha tenido en la innovación tecnológica de fabricación de sus baterías, con el rediseño de sus celdas que retendrán cinco veces más energía y generarán seis veces más potencia, aumentando el rango de autonomía de sus vehículos hasta en un 54%, con una disminución del precio por kWh de alrededor de 56%.

Durante la presentación anual de accionistas se puso mucho énfasis en los cambios en los métodos de producción, no sólo de las baterías, sino de toda la línea de ensamblaje, haciéndola mucho más barata, más eficiente y eficaz y mucho más amigable con el medio ambiente, poniendo en el centro de todo la dependencia cada vez mayor en energías renovables, como la solar, y en el almacenamiento de energía eléctrica que se requerirá en el futuro próximo para cumplir el objetivo de cero emisiones en todas sus unidades productivas.

Relato tan sólo una parte de lo sucedido en la reunión anual de accionistas de Tesla, la cual recomiendo ampliamente ver, así como también escuchar a los múltiples analistas que han opinado desde distintas especialidades lo que ahí se anunció. Y creo que es importante que todos podamos entender lo que está sucediendo en cuanto a los avances tecnológicos en materia de almacenamiento de energía eléctrica, ya que “la energía eléctrica [es] un insumo básico e indispensable para asegurar la asequibilidad, seguridad y fiabilidad que requiere el ecosistema de la nueva economía digital.”[2]

Pero aparte de la relación directa que existe entre el crecimiento del ecosistema digital y la demanda de energía eléctrica, sobre la cual escribí el pasado 8 de septiembre en este mismo espacio, es importante llamar la atención a lo que está sucediendo en la producción de bienes de consumo de alto contenido tecnológico. La automatización de las líneas de producción por medio de robots multifuncionales y la aplicación de inteligencia artificial en todos los subprocesos de las cadenas de ensamble están haciendo a las fabricas más pequeñas, más ecológicas y menos intensivas en mano de obra.

El propio Elon Musk ha mencionado que en el futuro próximo, las plantas productivas también serán construidas por robots, permitiendo una gran flexibilidad y capacidad de respuesta a los fabricantes, para llevar los productos lo más cerca posible de los lugares de consumo final.

Y ese futuro ya lo empezamos a observar hoy en día en las Giga Fábricas de Tesla. Giga Shangai, de Tesla, se construyó y entró en operación en tan sólo 15 meses, con una capacidad objetivo de producción de hasta un millón de vehículos por año.

Las capacidades que el mercado laboral de las industrias productivas demandará mañana no serán destreza manual ni fuerza física. Requerirán un alto contenido de trabajo neuronal consciente. Sí, parece frase de broma, pero no lo es.

Los obreros de las fábricas de mañana serán los responsables de vigilar el trabajo de los robots, corregir sus fallas, afinar sus actividades, reparar sus desperfectos y lograr que tengan la eficiencia y eficacia para lo cual fueron diseñados.

Es muy preocupante que, por ejemplo, muchos de los lectores de este espacio (incluyendo al escritor, por supuesto) no tengan las habilidades mínimas de programación para automatizar algunas de sus actividades cotidianas en su computadora portátil. Imaginen pues lo lejos que hoy en día está un obrero de poder trabajar en las fábricas del mañana.

Lo he mencionado en múltiples ocasiones en este espacio, la políticas públicas se nos han quedado muy cortas, en alcances y visión. La economía digital no sólo requiere de conectividad y acceso asequible a internet, que es indispensable por supuesto; requiere de la apropiación tecnológica, por medio de un proceso de enseñanza necesariamente acelerado, que brinden a la sociedad todo un kit de herramientas para poder sobrevivir a los avances tecnológicos.

Necesitamos aprender el lenguaje de las máquinas, los lenguajes y la lógica de programación; y necesitamos que nuestro capital humano se prepare para las fábricas del mañana.

Sí, con mañana me refiero a mañana, 30 de septiembre del 2020. !Ojalá que los gobiernos de Latinoamérica lo entiendan, y pronto!


[1] https://www.rev.com/blog/transcripts/tesla-2020-battery-day-transcript-september-22

[2] José Luis Peralta. “Energía y Telecomunicaciones”. 8 de septiembre de 2020, en https://digitalpolicylaw.com/energia-y-telecomunicaciones/.

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