Un nuevo estudio demostró que las aplicaciones populares como Tinder, Grindr, Clue y My Days comparten los datos personales que recopilan de sus usuarios con empresas pertenecientes a la industria de la publicidad digital.

El estudio fue realizado por el Consejo Noruego del Consumidor, el cual examinó un total de 10 aplicaciones y se descubrió que intercambian datos con empresas conocidas como Amazon, Facebook y Google, así como con otros menos conocidos como AppsFlyer.

Estas empresas ganan dinero gracias a la recopilación de información personal de cada uno de sus usuarios, con el fin de crear perfiles de consumidor que puedan venderse para anuncios dirigidos. Pero estas prácticas también pueden fomentar la discriminación, manipulación y explotación de las personas.

Asimismo, el estudio descubrió varias violaciones a la Ley de Privacidad Europea y al Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés).

Con base en la investigación, el Consejo de Consumidores de Noruega presentó una queja formal contra Grindr —una aplicación de citas para personas LGBTIQ+— y compañías que estaban recibiendo datos personales a través de la aplicación: MoPub de Twitter, AppNexus de AT&T, OpenX, AdColony y Smaato.

Todas la aplicaciones analizadas que están disponibles en Android y iOS compartieron datos como el sexo, edad, ID de publicidad, direcciones IP, ubicaciones GPS y comportamiento. Algunas también compartieron información sensible como detalles sobre su sexualidad, opiniones políticas y uso de drogas.

Vigilancia masiva del consumidor

La mayoría de estas empresas se escudan con su política de privacidad. Por ejemplo, la de Grindr y de las demás aplicaciones dice que sus socios publicitarios “también pueden recopilar información directamente del usuario”.

Esto significa una reacción en cadena invisible de intercambio de datos, en donde la mayoría de los usuarios que no llega a leer las políticas de privacidad de una sola aplicación, mucho menos lo hará de todas las demás que fueron descargadas en sus dispositivos.

La vigilancia comercial masiva atenta contra los derechos fundamentales y tiene el potencial de degradar la confianza en el consumidor. Incluso un informe de Amnistía Internacional advirtió que los modelos de negocio basados en la venta de datos significan una grave amenaza para los derechos humanos como la libertad de expresión y de pensamiento, así como la igualdad y no discriminación.

Para frenar esta violación a los derechos fundamentales y leyes de privacidad, el Consejo de Consumidores de Noruega exigió a las empresas de publicidad digital que busquen soluciones alternativas a sus modelos de negocio, con tecnologías que no se basen en el intercambio y la recopilación de datos personales.

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