Trabajan voluntarios de Waze por puro amor a los mapas

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The Wall Street Journal

Chad Richey pasa 30 o 40 horas por semana corrigiendo mapas de Waze y enseñando sus técnicas a otros editores de mapas. No es su empleo de tiempo completo. Ni siquiera es un empleo. Lo hace todo gratis.

“Ella levanta miradas al cielo o murmura en voz baja cuando saco la computadora” en casa, dice Richey, gerente de producto de 40 años de Longview, Texas, respecto a su esposa. “Le digo, ‘mira, no estoy afuera jugando golf'”.

Waze se anuncia como una app por crowdsourcing, donde los conductores advierten a otros sobre el tráfico para ayudarles a encontrar las rutas más rápidas.

Pero para gran parte de su información, la empresa depende de Richey y unos 30 mil voluntarios más que dedican noches, fines de semana y ocasionalmente unas horas más para afinar sus mapas al agregar calles y negocios, poner al día los cierres de calles y responder a las peticiones de los usuarios de actualizaciones y correcciones a los mapas. En la era de la economía del trabajo eventual, Waze ha encontrado un mejor modelo de negocios: el trabajo no remunerado.

“Nuestro mayor desafío es que la comunidad nos reta a darles más cosas para hacer”, comentó Noam Bardin, director ejecutivo de Waze.

Waze, que fue comprada por Google, de Alphabet Inc., en el 2013 por poco menos de mil millones de dólares, ha atraído a voluntarios al convertir la edición de mapas en algo parecido a jugar videojuegos. Los voluntarios -a quienes la compañía llama “editores”- acumulan puntos por cada actualización de mapa, ascienden por las filas y ganan nuevos avatares a medida que desarrollan la capacidad de editar áreas más amplias y caminos más importantes. Hay seis niveles de editores y las personas también pueden ganarse títulos adicionales, mostrando que monitorean una región específica.

Waze y Google Maps comparten datos y actualizaciones de mapas.

Brandon Molner, de 37 años, especialista en seguridad de sistemas de informática para el Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos, nunca piensa en que Waze lucra de su hobby. Waze le ha dado amigos y una comunidad. “Es una buena sensación saber que ayudaste a alguien más”, expresó. “Nosotros somos su mayor éxito, si te pones a pensar el ello”.

La mayoría de los editores voluntarios dice que su fijación comenzó cuando trataron de arreglar un problema personal, como una calle que estaba mal indicada. “Empiezas lento”, comentó Matt Dalkie, de 46 años, ingeniero de una cementera en Richmond, Columbia Británica. “Luego pasas por un periodo cuando se apodera de tu vida”.

Cada vez que Brett Reich es promovido a un nuevo rango de edición de Waze, su esposa, Kristin, le pregunta cuánto será su aumento de sueldo. “Si alguien más quiere sacar beneficio económico de ello, que así sea”, indicó Reich, de 41 años, especialista en analítica de datos de Tulsa, Oklahoma.

“Siento que es un hobby realmente productivo”, aseveró su esposa, de 40 años, una madre de familia dedicada al hogar que educa a sus tres hijos en casa. “Está ayudando a la gente a llegar al partido de sus hijos a tiempo”, dijo de su marido.

Algunos editores de alto nivel son tratados como empleados valiosos. Vuelan a reuniones anuales para hablar de problemas y elementos de los mapas con personal remunerado de Waze. Un viernes por la noche en febrero, unos 100 editores y probadores beta de Norteamérica se reunieron en el piso superior de un hotel Sheraton en los terrenos de Universal Studios, en Hollywood, California, con vistas extensas al Valle de San Fernando.

“Fuera de mi familia, ésta es mi segunda familia”, afirmó Larry Hayes, de 58 años, administrador de redes de Johnson City, Tennessee.

Entre los “wazers”, en su mayoría de sexo masculino y de más de 40 años, se contaba un contingente grande de ingenieros y especialistas en informática. Algunos lucían playeras y sudaderas de Waze bordados con su rango, incluyendo el del rango más alto del Nivel Seis: Campeón Global.

“Esto es lo máximo”, declaró Hayes, que fue promovido recientemente a editor de Nivel Cuatro. “Tienes que trabajar realmente duro para ser invitado”.

Kent Smith, de 55 años, director titular de mercadeo de productos, de Boise, Idaho, dijo que tras sobrevivir un ataque cardiaco hace una década, decidió pasar su vida haciendo cosas divertidas y ayudando a la gente. “Gano suficiente dinero en mi trabajo”, afirmó. “Me gusta ayudar sin recompensa”.

El primer día completo de la reunión, miembros del personal de Waze compartieron datos confidenciales e ideas para el desarrollo de productos con los voluntarios.

En años recientes, los editores han ingresado manualmente datos sobre límites de velocidad y carriles de alta ocupación de vehículos en todo EU. Cuando un funcionario de Waze anunció el lanzamiento inminente de otro nuevo elemento -uno que requeriría decenas de miles de horas de trabajo más para su voluntariado- los editores aplaudieron.

Waze cada vez más hace mancuerna con dependencias públicas, promotores de eventos, equipos deportivos y estadios para ofrecer -también sin costo- los servicios de sus voluntarios. Tiene más de 300 socios de eventos, incluyendo a los Bravos de Atlanta, y más de 900 socios comunitarios, entre ellos muchos departamentos de transporte municipales y estatales. Los socios, que pueden hacer actualizaciones en tiempo real al mapa, exhortan a los conductores a usar Waze. A cambio, Waze comparte datos como el origen, el destino y el tiempo de recorrido de los conductores.

Los editores de Waze también actualizan los mapas en tiempo real durante huracanes, tormentas de nieve e incendios descontrolados, al cerrar caminos y agregar refugios de emergencia. Chet Corbin, de 46 años, gerente civil de un departamento de policía, de Long Beach, California, ayudó durante varios incendios recientes. “Si hay cientos de casas ardiendo, entonces sí, voy a quedarme despierto y tratar de ayudar a la gente”, mencionó.

La carrera Daytona 500 de este año, en febrero, terminó en una carambola de 21 autos. Pero para Abigail Saunders, editora de mapas de Waze, la verdadera acción fue afuera del autódromo, donde actualizó cierres viales en la app para aliviar el embotellamiento para los 100 mil aficionados de la carrera.

Saunders, que trabaja en informática, monitoreó la congestión, dio orientación virtual sobre el tráfico a los usuarios de Waze y advirtió a los funcionarios y oficiales de policía de Daytona Beach sobre embotellamientos y posibles accidentes que vio en Waze en el curso de 48 horas de carreras ese fin de semana. Cuando el último cierre vial fue levantado alrededor de las 22:00 horas un domingo, lucía serena pese a todos los rompecabezas logísticos y para nada molesta por haberlo hecho todo gratis.

“Una de mis aversiones particulares es perder el tiempo”, declaró Saunders. “¿Quién quiere desperdiciar su vida en un auto?”.

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