El Economista Ernesto Piedras

Históricamente, el avance tecnológico es adoptado socialmente desde la cúpula de la sociedad y permea al resto, por lo general con gran lentitud, pasando décadas para alcanzar al grueso de la población.

Sin embargo, en años recientes en México se registra un acelerado avance en la adopción de las aun llamadas “nuevas tecnologías”. En efecto, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, especialmente aquellas móviles, han registrado fuertes descensos de precios tanto en dispositivos como en los servicios, con el consecuente aumento en adopción.

Estas circunstancias han posibilitado un acceso transversal, generalizado e incluso más democrático, en donde el segmento móvil registra niveles cercanos a su universalidad, penetrando en todos los Niveles Socioeconómicos (NSE).

Adopción de telecomunicaciones: servicios y equipos. Al cierre de 2019, el coeficiente de adopción de las telecomunicaciones móviles alcanzó 97.6%, con lo que prácticamente toda la población cuenta con una línea celular. En contraste, la penetración de líneas fijas escasamente alcanza 16.7 líneas por cada 100 habitantes.

En lo que toca a la conectividad de banda ancha, aquella disponible en los hogares (WiFi) apenas asciende a una razón de 15.5 accesos por cada 100 habitantes, mientras que el internet móvil (datos), asciende a 77.6% del total de los mexicanos.

Esto último ha sido impulsado por la creciente apropiación y asignación presupuestal a la adquisición de teléfonos inteligentes (smartphones), tal que 91.6% de las líneas móviles corresponde a uno de estos equipos, en donde siete de cada diez son de gama media y alta.

Acceso por NSE. Por Niveles Socioeconómicos (NSE), las tecnologías han permeado a la base de la pirámide social. Si bien la adopción de la telefonía móvil ya supera la barrera del 100% entre los individuos de NSE altos y medios (A/B/C+/C/C-), al contar con más de una línea, en los niveles más bajos (D/E) esta razón asciende a 92 por ciento.

Mientras que en el caso de la telefonía y banda ancha fijas aún encontramos razones de un dígito (por debajo de 10%) en la penetración por NSE. Por ejemplo, de 2% y 9% respectivamente entre los individuos de NSE D/E. Aquellas líneas que operan en smartphones en NSE D/E registran un nivel de adopción de 68%, prácticamente el mismo que registra el acceso a banda ancha móvil (66%). En NSE altos y medios esta razón se aproxima o supera el umbral de 90 por ciento.

Adicionalmente, esos equipos cuentan con plenas capacidades de navegación móvil, mensajería instantánea, acceso a información, streaming de audio y video, etc. y se han convertido en un elemento esencial para la operación personal, familiar, productiva, social, romántica, educativa entre otras, para individuos en la base de la pirámide.

El carácter democrático y social en el acceso móvil se traduce en la posibilidad de que prácticamente todos los individuos, de todos los NSE, se pueden conectar de manera ubicua y permanente, al contar con servicios y dispositivos. Al mismo tiempo, su acceso se ha democratizado de manera acelerada, en tan sólo dos décadas, en contraste con las tecnologías tradicionales.

Si bien en los últimos meses se ha privilegiado el acceso y uso de la conectividad en los hogares y empresas del país como consecuencia de la pandemia y el confinamiento social, el acceso a las tecnologías móviles registra una dinámica acelerada hacia su universalidad en todos los segmentos poblacionales.

De ahí, su transversalidad y democratización entre los mexicanos.

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