El País Juan Diego Godoy

La proliferación de las noticias falsas, contenidos engañosos y la manipulación de la agenda temática son frecuentes en Twitter, y la red social parece decidida a ponerles coto. A partir del 1 de septiembre, la red social ha comenzado a añadir breves descripciones en la sección de Tendencias (los llamados trending topics) para ayudar a que sus usuarios comprendan por qué cierto tema, personaje o lugar es relevante en ese momento. “Las tendencias son una de las funciones más importantes de Twitter y se generan cuando un numeroso grupo de usuarios —sobre todo aquellos con más de 10.000 seguidores— hablan de un mismo tema a la vez por un determinado lapso de tiempo”, explica Oliver Serrano, psicólogo especializado en analítica de redes sociales y gestión de comunidades online, a EL PAÍS por teléfono.

Una de las novedades de esta medida es que el equipo de curación de contenidos también descartará todo aquello que sea “potencialmente abusivo, spam, o publicado por cuentas que intenten aprovecharse del sistema”, según el comunicado que ha compartido la compañía. El problema proviene que en muchas ocasiones, grupos de interés lanzan campañas de hashtags (etiquetas) para influir en un tema determinado o lanzar campañas de desprestigio y dar la impresión de que ese tema está apoyada por un número mayor de personas de lo que en realidad está.

Manuel Moreno, consultor de redes sociales y autor del libro Yo también la lie parda en Internet, cree que “el objetivo de Twitter es mejorar la conversación de los usuarios y evitar que existan prácticas que ensucien la comunicación en la red social como los grupos de presión organizados que posicionan temas o los trols programados para reaccionar ante ciertos personajes e ideas”, comenta Moreno a EL PAÍS por teléfono.

De cara a las próximas elecciones de Estados Unidos, a los rebrotes por la pandemia por el coronavirus y a las crisis políticas en Bielorrusia o Malí, las nuevas medidas llegan tarde, o muy justas. Para Serrano, “la red social debe hacer un esfuerzo para controlar qué tipo de mensajes se lanzan de manera automatizada por grupos que manipulan el algoritmo de la plataforma y que, con un objetivo concreto, se alejan de las tendencias espontáneas que interesan a muchos y que son la razón por la que nació este espacio”. Las quejas de usuarios por manipulación, divulgación de información falsa e insultos no solo suceden en Twitter, pero sí que suelen ser más comunes aquí. “Esto ocurre porque, comparada con Facebook, YouTube e Instagram, Twitter no tiene casi ningún tipo de censura. Es muy fácil encontrar imágenes explícitas, contenido sexual y discursos de odio”, añade Serrano.

Más medidas y más fuertes

No es la primera vez que la compañía hace modificaciones importantes en la red social. En el transcurso el año, Twitter ha impuesto fuertes medidas sobre el contenido que publican sus usuarios. En febrero, la plataforma introdujo las etiquetas de contenido sintético y manipuladopara que los usuarios no pudieran compartir de manera engañosa contenidos cuyo objetivo fuera causar daño. El equipo se encargaría de etiquetar tuits para “dar información a la gente sobre la autenticidad de su contenido y proporcionarles un contexto adicional”. Los tuits etiquetados advertían a los usuarios que lo que estaban leyendo podía contener información no corroborada o que podía dañar su sensibilidad. Uno de los primeros afectados por esta medida fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando Twitter decidió calificar una serie de tuits que hablaban sobre el voto por correo como “información dudosa”. El presidente estadounidense amenazó con cerrar la red social por “ahogar la libertad de expresión”.

En marzo, la compañía anunció que eliminarían de la red social todos los tuits que recibieran denuncias por ir en contra de sus nuevas reglas sobre las conductas de odio, entre ellas la utilización de “lenguaje que deshumanice a otros por su religión, edad, discapacidad o enfermedad”. En mayo, y motivados por la pandemia, la plataforma apostó por una estrategia similar a la de febrero: colocar etiquetas de advertencia en los tuits que contuvieran “información potencialmente dañina y engañosa relativa al coronavirus”. En julio, Twitter eliminó un tuit del cantante Miguel Bosé porque contenía información falsa: Bosé aplaudía la supuesta decisión del gobierno de Bolivia para combatir el coronavirus con dióxido de cloro (lejía).

Moreno y Serrano coinciden en que la red social ha hecho un “buen trabajo” para erradicar los problemas de raíz, pero no creen que las medidas impuestas serán suficientes. “La calidad de la conversación en la red social depende, sobre todo, del rol que jueguen los propios usuarios. Mientras tanto, todas aquellas medidas que repercutan en un mejor uso de la plataforma y limiten cualquier acción perjudicial, serán bienvenidas”, asegura Moreno.

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