Uber, Lyft y DiDi: lecciones de su salida a Bolsa

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Las plataformas de transporte colaborativo han registrado una recepción positiva aunque cautelosa de los mercados financieros, con la expectativa de inversionistas de que nuevas tecnologías y la creciente adopción de estas plataformas puedan ser un negocio de alta rentabilidad. La más reciente en salir a Bolsa fue la compañía china DiDi que, si bien logró colocar sus títulos en la parte superior de sus expectativas, se quedaron cortas sobre su intención original y lo registrado por Uber un par de años atrás.

Iniciativas como la expansión a nuevos mercados, nuevos servicios como entrega de comida u otras formas de transporte urbano y, sobre todo, el desarrollo de vehículos autónomos, se mantienen al centro de los objetivos de las plataformas de transporte, para lo cual requieren de vastos recursos financieros que les permitan el desarrollo de la plataforma.

Aunque las medidas de confinamiento por la pandemia de Covid-19 permitieron el crecimiento de algunos segmentos como la entrega de comida a domicilio, lo cierto es que iniciativas más ambiciosas podrían tomar más tiempo del esperado.

Por ejemplo, el desarrollo de vehículos autónomos ha enfrentado algunos baches como un accidente fatal ocurrido en 2020 por uno de los autos de Uber, mientras que más recientemente el propio Elon Musk describió el desarrollo de esta tecnología como un “problema difícil” que tal vez haya subestimado.

Por el momento, la conveniencia de los servicios ofrecidos por las plataformas de transporte las ha llevado a convertirse en compañías populares entre los usuarios. Les ha permitido madurar lo suficiente para llegar a los mercados financieros y encontrar los recursos frescos necesarios para el desarrollo de futuras iniciativas.

La semana pasada, la plataforma de transporte DiDi fue la compañía más reciente en realizar su Oferta Pública Inicial (IPO). La tecnológica china debutó a un precio de 14 dólares por ADS (American Depositary Shares), con lo cual logró una recaudación total de 4.4 mil millones de dólares al haber colocado 316.8 millones de títulos (por arriba de los 288 millones ofertados originalmente).

El precio final fue resultado de haber medido la demanda entre los inversionistas quienes, según múltiples reportes de prensa, se mostraron cautelosos ante un negocio que aún debe probar su rentabilidad, que enfrenta una alta probabilidad de nuevas regulaciones que podrían dificultar más el primer objetivo, y que corre el riesgo de un mayor escrutinio por parte del gobierno chino que podría frenar su expansión en el mercado local.

Como parte de su salida a Bolsa, DiDi reportó una pérdida de 2.54 mil millones de dólares sobre ingresos por 21.63 mil millones durante 2020, aunque logró una ligera ganancia de 95 millones de dólares sobre ingresos de 6.44 mil millones en los primeros tres meses de 2021.

La valuación lograda por DiDi durante el proceso de IPO se ubicó en aproximadamente 68 mil millones de dólares. Reportes de la prensa financiera apuntaban que la compañía originalmente buscaba una valuación de 100 mil millones de dólares, lo que la hubiera ubicado por arriba de lo registrado por su mayor rival en occidente, Uber.

Un par de años atrás, Lyft y Uber fueron las primeras compañías en llegar a los mercados financieros con resultados que asemejan a lo registrado por DiDi.

El caso Lyft

En marzo de 2019, la plataforma estadounidense de transporte Lyft fue una de las primeras plataformas de la Gig Economy en salir a Bolsa, lo que dejó algunas lecciones para las próximas compañías por debutar. Lyft estableció un precio inicial de venta de 72 dólares, por arriba del rango superior estimado originalmente por la compañía de 62 a 68 dólares, al registrar un interés mayor al esperado.

Durante el proceso de venta, los títulos de Lyft se revalorizaron hasta los 87.27 dólares, para un precio de cierre de 78.29 dólares, con lo cual logró una capitalización total de 26.4 mil millones de dólares, lo que para muchos marcaría el éxito de las plataformas en la Bolsa de Valores. 

Sin embargo, el precio fue aparentemente una meta ambiciosa, ya que el segundo día cerró con una caída a 69 dólares, con una tendencia a la baja que llevó el precio por debajo de 60 dólares en las siguientes semanas. Actualmente, la compañía cotiza a un precio de 58.5 dólares, con una capitalización de 19.28 mil millones de dólares.

Aunque Lyft atrajo la atención del mercado financiero, las dudas sobre su modelo de negocio impactaron el precio de sus títulos, luego de haber reportado una pérdida por 800 millones de dólares en 2018, con lo que continuó la caída en sus títulos cuando al segundo trimestre de 2019 reportó una pérdida más amplia de 1.14 mil millones de dólares.

El caso Uber

Un par de meses después, en mayo de 2019, en vista de las lecciones aprendidas del debut de Lyft, Uber salió al mercado a un precio de 45 dólares por título, en el rango bajo de su precio objetivo de 44 a 50 dólares. La compañía logró entonces levantar 8.1 mil millones de dólares y una valuación de 82.4 mil millones de dólares.

Originalmente, múltiples reportes de prensa y analistas financieros señalaban que la compañía buscaría una valuación de hasta 120 mil millones de dólares. Uber se habría enfocado en el rango bajo de la valuación estimada, para evitar que se repitiera el escenario de su principal competidor estadounidense.

La estrategia no fue del todo efectiva y se convirtió rápidamente en una IPO decepcionante para los mercados que observaban con expectativa el interés de los inversionistas en las nuevas plataformas. Uber cerró el primer día por debajo de su precio objetivo en 41.57 dólares, y cayó hasta por debajo de los 40 dólares en su segundo día de cotización, si bien logró recuperarse un par de semanas después.

Uber actualmente cotiza a un precio de 47.5 dólares, con una capitalización de mercado de 89.29 mil millones de dólares.

Al debut de ambas compañías, previamente habían reportado pérdidas cercanas a los mil millones de dólares, lo que representa un riesgo importante para los inversionistas, quienes están a la espera de que estas plataformas demuestren la rentabilidad del negocio. Aún se espera que el constante crecimiento de ingresos por nuevos servicios y más usuarios permita impulsar el resultado neto de la operación.

El caso DiDi

Dos años después, DiDi también llega al mercado con precio en el rango conservador de sus objetivos. Originalmente buscaba una valuación de 100 mil millones de dólares, según algunos reportes de prensa, para después enfocarse en los 68 mil millones de dólares que registró durante su debut en Bolsa tras los consejos de sus corredores.

En el caso de DiDi, se debe ponderar adicionalmente el factor de la regulación del gobierno chino, que se hizo presente dos días después de la salida a Bolsa de la compañía.

El gobierno chino anunció una revisión de ciberseguridad de la plataforma, al considerar que ciertos términos de la aplicación podrían vulnerar la privacidad de los datos de los usuarios en China.

Este factor ha tenido un impacto significativo en la valuación de DiDi. Si bien las operaciones fuera de su mercado local continúan de manera regular, el mercado se mantiene atento al resultado de la investigación realizada por las autoridades chinas.

Otras compañías que registraron dificultades en la cotización de sus títulos después del debut en Bolsa incluye AirBnB, que un par de días después registró una caída de hasta 25 por ciento del precio de sus títulos respecto al nivel más alto alcanzado durante su IPO.

Asimismo, Deliveroo, compañía de entrega de comida que debutó a finales de marzo de 2021, cerró su primer día a 26 por ciento por debajo de su precio de salida, en una decepcionante IPO para el mercado británico que tenía expectativas de que esta fuera la primera de una larga lista de empresas tecnológicas en el mercado financiero post-Brexit.

Pese al impacto que la Gig Economy ha tenido en la economía en general, al habilitar nuevas fuentes de ingreso y las oportunidades de capitalizar activos personales como bienes inmuebles o automóviles, aún requiere demostrar el potencial de negocio para inversionistas, quienes esperan que su popularidad entre los consumidores pueda trasladarse en ganancias para las plataformas.