Para lograr llevar conectividad a la última milla, el tramo más complicado y con menos atractivo comercial para el despliegue de infraestructura, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) aconseja a los gobiernos y reguladores que promuevan las exenciones de impuestos y derechos de aduana para incentivar las inversiones, que faciliten las reglas para operar redes comunitarias y se centren en desarrollar redes de acceso complementarias para los mercados desatendidos.

En un nuevo informe, resultado del taller sobre la banda ancha rural realizado en Ginebra en 2019, el organismo recomienda examinar la adopción de una gama más amplia de tecnologías emergentes para conectar a las zonas rurales. Por ejemplo, las aeronaves no tripuladas como los drones pueden funcionar como una estación base móvil para proporcionar Internet. Un caso emblemático es el proyecto Google Loon, que utiliza una red de globos estratosféricos.

También es importante impulsar las soluciones Wi-Fi, los puntos de acceso y las redes de área local, con el objetivo de brindar conexiones en lugares públicos, centros educativos o de salud y hogares; así como las redes comunitarias, que suelen ser gestionadas por actores cercanos a la población, con acuerdos con grandes operadores o licencias de espectro limitadas.

La UIT señala en el estudio que las fuerzas del mercado no siempre abordan la conectividad de última milla, por lo que es indispensable generar incentivos a través de la política pública. Los gobiernos deben promover inversiones bajo diferentes modelos como las asociaciones público-privadas para llegar a las poblaciones desatendidas; a su vez, establecer condiciones de cobertura en las concesiones de espectro.

Varios países ya cuentan con un Fondo de Servicio Universal, pero no todos han incluido a la banda ancha móvil en el mandato de este instrumento. La organización destaca que se requiere reescribir este instrumento para considerar la conectividad más allá del servicio de voz y asegurar que el régimen de licencias incluya obligaciones de servicio universal para Internet.

Asimismo, el documento indica ámbitos en los que los operadores de telecomunicaciones pueden mejorar para contribuir a la cobertura rural, como actualizar sus sitios de red a las tecnologías más actuales (4G) y ampliar o densificar las redes con soluciones de menor costo.

Otras recomendaciones para el sector privado son implementar puntos Wi-Fi en áreas públicas; usar energía alternativa para las torres; ver a los proveedores más pequeños, o de otras modalidades, como un complemento y no la competencia; invertir en investigar y desarrollar soluciones tecnológicas de última milla más rentables; aprovechar las asociaciones con los gobiernos y los Fondos de Servicio Universal; al igual que aplicar y fomentar la compartición de infraestructura.

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