“Un Centro de Comando y Control es el cerebro de la ciudad segura inteligente”: César Restrepo

En diálogo con DPL News durante su visita a México, el director de Seguridad Urbana de ProBogota Región explica cuál es la importancia de la integración de tecnologías de misión crítica para mejorar la seguridad y la calidad de vida de los habitantes en las ciudades.

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Una ciudad funciona como un organismo humano cuyos órganos cumplen diferentes funciones para mantener la vida. En el modelo de ciudad segura, el cerebro de la metrópoli es el Centro de Comando y Control, donde es posible comprender cómo funciona la relación de la ciudadanía con su entorno y la seguridad.

César Restrepo Florez, director de Seguridad Urbana de ProBogota Región, en Colombia, explica que “un Centro de Comando y Control es el cerebro de la ciudad segura inteligente porque permite entender cómo viven los habitantes y, con base en ello, orientar acciones y poner a disposición de ellos servicios públicos y recursos de forma eficiente para su seguridad.

En entrevista con DPL News, el especialista señala que la integración de tecnologías de misión crítica en los Centros de Comando y Control es un factor crucial para aumentar la capacidad de los servicios de protección ciudadana, el despliegue de la seguridad y brindar respuesta oportuna a las situaciones de emergencias y necesidades de salvaguarda para la población.

“Los gobiernos deben responder a la transformación digital de la vida pública”, afirma Restrepo Florez. En su opinión, las instituciones de seguridad pública tienen que adaptarse a los cambios tecnológicos de la misma forma como la tecnología provoca un cambio profundo en todos los sectores sociales, económicos y en la vida diaria de los habitantes de las ciudades.

Si los gobiernos nacionales, locales y las agencias de seguridad pública avanzan en ese sentido, podrán lograr una mayor trazabilidad de los acontecimientos, incidentes, transacciones, relaciones, comportamientos, conductas delictivas y obtener una imagen más nítida de la distribución territorial para implementar medidas de prevención y ejecución de la seguridad.

Desde los Centros de Comando y Control en Colombia, como en los modelos equivalentes que existen en otros países, algunas de las tareas principales son el monitoreo y la vigilancia de las actividades que ocurren en las ciudades, para atender situaciones de crisis, la comisión del delito y las denuncias ciudadanas, al ser un enlace con las fuerzas de seguridad y las corporaciones de auxilio y protección civil.

Las cámaras de videovigilancia, las pantallas, los centros de datos, los radios, los arcos carreteros, los botones de pánico, los botones de enlace municipal, las líneas telefónicas de atención a los ciudadanos, los sistemas de análisis, el software y otros elementos componen la infraestructura de los Centros de Comando y Control, los cuales permiten el intercambio de información sobre la seguridad pública.

Restrepo Florez considera que la modernización constante de esta tecnología es imprescindible para maximizar y agilizar la seguridad en las ciudades. También para mejorar la calidad de vida de las personas en un contexto de aumento de densidad poblacional y conflictos en las urbes.

El consultor en seguridad y defensa también enfatiza que, aunado a la actualización, debe predominar una visión hacia los datos. Los Centros de Comando y Control tienen acceso a una enorme cantidad de información de múltiples fuentes (audio, video, bases de datos) sobre lo que acontece en tiempo real en las ciudades.

Toda esa data puede procesarse, analizarse, interpretarse y aprovecharse para comprender hacia dónde deben encaminarse las estrategias de seguridad, anticiparse a las problemáticas, determinar la distribución de las fuerzas policiales (por turnos o espacios, por ejemplo), regular los servicios públicos, tomar decisiones más acertadas y gestionar la vida en las ciudades, detalla el especialista que visitó México en el contexto del Primer Congreso Internacional de Tecnologías de la Información Aplicadas a la Seguridad, realizado en el C5i de Hidalgo.

Si esa premisa se cumple, de la mano de las tecnologías aplicadas a la seguridad y los datos que recaban los Centros de Comando y Control, se podrían transformar las metrópolis actuales en verdaderas ciudades seguras e inteligentes.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) define las ciudades inteligentes como aquellas que usan las TIC de forma innovadora para incrementar la calidad de vida, la eficiencia de las operaciones y los servicios urbanos, satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras en los aspectos económicos, sociales, medioambientales y culturales.

Debido a su naturaleza y los recursos con los que cuentan, los Centros de Comando y Control tienen el potencial de aportar no sólo la gestión de la seguridad pública, que constituye sólo una parte del ecosistema de la ciudad inteligente, sino la de otros aspectos como transporte, consumo de energía o provisión del agua.

Uno de los desafíos actuales en Colombia, al igual que en otras naciones de América Latina es que, además de una visión de política pública afín, las instituciones poseen recursos escasos para la operación de sus Centro de Comando y Control.

Restrepo Florez comenta que, en un panorama general, existe conciencia de que en las ciudades hay que incorporar tecnologías a sus Centro de Comando y Control y, en general, en sus sistemas de inteligencia y comunicación para la seguridad, pero no tienen la capacidad de inversión suficiente. En ocasiones, hay buena voluntad pero predomina el desconocimiento acerca de cómo usar la tecnología de manera adecuada y útil.

“Adoptar Tecnologías de la Información y operativas, y todo lo que se integra en un Centro de Comando y Control, siempre parte de tener recursos suficientes y nuestros países no son ricos. Bogotá invirtió más de 500 mil millones de pesos colombianos en el desarrollo de su Centro de Comando, Control y Computación C4”, expresa el exdirector de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa de Colombia.

No obstante, el esfuerzo de las ciudades -aun con el apoyo del gobierno nacional- enfrentan un reto para sacar adelante estos programas de adopción tecnológica para la seguridad. El gobierno nacional apoya la modernización de la infraestructura en el ámbito de la seguridad, p​​ero al final depende en buena medida de los esfuerzos locales, expone el especialista.

Restrepo Florez destaca que las autoridades deben definir con claridad y de manera anticipada los objetivos que pretenden cumplir mediante la implementación de estas soluciones y la integración de tecnologías a la seguridad.

Asimismo, diseñar un plan de implementación que asegure la disponibilidad oportuna y en los estándares necesarios de la infraestructura, el personal y los equipamientos que están involucrados en su ejecución. Asegurar la viabilidad de las acciones a realizar a través de  normas, lineamientos y estándares. También, asegurarse que su sistema es una capacidad interoperable y adaptable, que responda de manera adecuada y oportuna a la evolución diaria de la ciudad.

Finalmente, Restrepo señala que abordar el camino hacia una ciudad segura e inteligente exige tener claridad sobre la función de los Centros de Comando y Control como ejes para la mejoría de los servicios urbanos, la confianza en la ciudad y entre los ciudadanos. En resumen, brindar permanentemente una mejor “experiencia de ciudad”. Asimismo, mejorar los estándares de conectividad, alfabetización digital y acceso a las tecnologías digitales.

Para el director de Seguridad Urbana de ProBogota Región, actuar en ese sentido aumentará la adhesión de los ciudadanos a los programas, mejorará la gobernabilidad y legitimará las acciones de los gobiernos locales.