Investigadores de la universidad de Cambridge lanzaron un juego en línea llamado Bad News en 2018. En él, los jugadores manipulan las noticias y los medios sociales dentro de una simulación, mientras intentan mantener su “nivel de credibilidad”.

“La investigación sugiere que las noticias falsas se difunden más rápido y más profundo que la verdad, por lo que combatir la desinformación después del hecho puede ser como pelear una batalla perdida”, dijo Sander van der Linden, director del Laboratorio de toma de decisiones sociales de Cambridge.

Para evaluar los efectos del juego, se pidió a los jugadores que calificaran la confiabilidad de una serie de diferentes titulares y tuits, antes y después del juego. Se les asignó aleatoriamente una mezcla de noticias reales y falsas.

Hay seis “insignias” para ganar en el juego, cada una refleja una estrategia común utilizada por los proveedores de noticias falsas: suplantación de identidad, conspiración, polarización, fuentes que desacreditan, trolling y contenido emocionalmente provocativo.

El juego de Bad News redujo la confiabilidad percibida de polarizar deliberadamente los titulares en aproximadamente un 10 por ciento, y “desacreditar” y atacar a una fuente legítima con acusaciones de sesgo, en un 19 por ciento.

Trabajando con la Oficina de Relaciones Exteriores del Reino Unido, el equipo ha traducido el juego a nueve idiomas diferentes, incluyendo el alemán, serbio, polaco y griego.

Asimismo, el equipo ha creado una “versión junior” para niños de ocho a 10 años, disponible en 10 idiomas diferentes hasta ahora.

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